El partido tricolor no tiene madre -con perdón de mis editores-, ni respeto por el pueblo mexicano -que bastante bien le da de tragar a sus nutridas y muertas de hambre filas- pues, no conformes con tener al más despreciable, ruin, desatinado y limitado de sus elementos en la silla más cara del país –me refiero a la silla presidencial-, han desplegado la peor de las campañas políticas de la historia -peor aún que la del parasitario partido Nueva Alianza, pero ese es tema para otra entrega- donde, sin considerar la opinión dominante entre los votantes –quienes en su mayoría despreciamos y abominamos todo aquello que se relacione al mentado partido-, brindan un aplauso a los mexicanos luchones y entrones.



