.wordpress.com">Por Jesús Salamanca Alonso / Recientemente,
Moncho Borrajo publicó en las redes sociales y en prensa digital una
carta dirigida al pinche bolivariano, Juan Carlos Monedero,
presuntamente cabeza pensante o ideólogo de Podemos. Creo que no es
necesario añadir que al señor Borrajo le ha caído la del pulpo y le han
llamado de todo, menos guapo. Parece como si se hubieran puesto de
acuerdo todos los desencantados que apoyan a Podemos. Una formación que,
en algunas zonas de España, se ha convertido en una sopa de letras y
expresiones casi ilegibles. No hay duda de que es una formación que ha
infundido miedo en un importante sector de la ciudadanía y preocupación
en los dos partidos mayoritarios del país.
¿Miedo en la
ciudadanía? Pues sí. No faltan quienes han empezado a extender que uno
de los primeros pasos –si llegan a formar Gobierno, junto con el PSOE y
los últimos reductos de ETA en el Congreso de los Diputados– va a ser la
reducción de las pensiones de jubilación, la eliminación de gran parte
de los subsidios de paro, la rebaja de las becas, la eliminación de la
propiedad privada y la exclusión de importantes sectores sociales, entre
otras. Bien es verdad que se encontrarían con lanzas que no cañas.
La
ciudadanía española no está para tonterías y memeces de alcance dañino.
Pero ya se sabe que la ignorancia es muy atrevida y la Historia
demuestra que, en esta España nuestra, primero se comete el error y
después lo lamentamos llevándonos las manos a la cabeza. Respecto a la
cuna de la democracia iniciada con Pericles, no hay más que echar un
vistazo a las insensateces que recorren Europa estos días, salidas de la
boca del ministro de finanzas griego, Yanis Varoufakis y su jefe de
filas, Tsipras. No hay institución que no haya quedado harta de ellos y
de su verbo propio de falsos ‘iluminatis’.
¿Preocupación
en los partidos mayoritarios? Lo de la preocupación entre los partidos
mayoritarios no hace falta explicarlo. Tanto Partido Popular como
Partido Socialista Español (la “O” de obrero hace tiempo que se cayó del
acrónimo) se han enfangado en la corrupción y viven en un permanente
albañal, del que es muy difícil salir. Eso lo hemos comprobado durante
años; precisamente en unos momentos donde el bipartidismo se repartía
todo, incluso los tiempos.
Con la que
está cayendo — y la que caerá si llega a formar Gobierno esa formación
estrafalaria conocida como Podemos– no es de recibo tanta estupidez de
esos representantes procedentes de lo más cutre de las formaciones
chavistas y del mal llamado referente “bolivariano”. Se advierte a lo
lejos que solo son capaces de arrastrar la ignorancia propia y alguna
ajena, sin descartar el descontento de algún sector fuertemente dañado
por los años de crisis, el paro, el descontento y el afán de hacer daño
al sistema sin motivo aparente. Hay un claro desconcierto en un sector
de la población española con derecho a voto y ese desconcierto –base del
descontento– tiene un origen diverso, eso nadie lo duda. Se puede
castigar a los partidos corruptos, pero sin dañar el sistema, cosa que
la torpeza de Podemos no parece capaz de alcanzar a entender.
El propio
Moncho Borrajo ha hecho una clara, precisa y extraordinaria descripción
de uno de los energúmenos que presume de aportar ideas al chavismo y
cuyas falsedades se extienden a su propio currículo. De pena. El caso es
que, apenas han llegado a subirse a un escenario de masas, y son casta
pura y dura. De la misma forma que — apenas llegados a la política– ya
arrastran casos de corrupción propia, fraude a la Hacienda Pública,
insultos y menosprecio a la clase periodística, amenazas a quien osa
contradecirlos,….
Echen un
vistazo a lo escrito por el señor Borrajo y comprueben qué bien describe
al tal Monedero, a quien el Ministerio de Hacienda parece que ya no
citará porque — después de haber retado a Hacienda ante sus alocados
seguidores— ha presentado declaración complementaria reconociendo el
fraude cometido. Así se libra de cuestión penal. Si Juan Carlos Monedero
ha ocultado a Hacienda ese dinero con olor a corrupción, qué no hará si
tiene cerca un cajón público repleto de dinero. Pero volviendo a Moncho
Borrajo, aquí tienen la descripción que hace del bolivariano, Monedero:
“En mis 42
años de profesión he aprendido a leer en las caras de las personas, y he
de decirle que la suya me preocupa. Es una máscara perfecta de cinismo,
cultura y despotismo, no ilustrado, donde la ternura no tiene espacio,
ni los sentimientos como la vergüenza o la compasión. Su mirada nunca
mira a nadie, porque está por encima de los demás, y siempre ataca por
temor a ser atacado, sin escuchar ni a los suyos que discrepan de usted,
pero las sillas de ruedas no le impiden seguir con la mirada en el
futuro con el que sueña para usted, en nombre de los demás, algo que ya
hemos vivido muchas veces”.