Tres supuestos básicos del nuevo gobierno de Grecia



Sobre el nuevo gobierno griego se están repitiendo demasiadas afirmaciones ligeras. Desde la euforia de los anti-todo a la izquierda, hasta la melindrera letanía de la derecha sobre que los comunistas llegaron a hacer una fiesta.


. Desde la euforia de los anti-todo a la izquierda, hasta la melindrera letanía de la derecha sobre que los comunistas llegaron a hacer una fiesta.
Primero que todo, el Partido comunista de Grecia no está en el gobierno, sino en la oposición y el partido vencedor en las elecciones resiste a simplificaciones interesadas. Cómo indicó con lucidez el filosófo Juan Domingo Sánchez, miembro del Círculo Podemos de Bélgica: “La principal característica de Syriza, que la diferencia de otras fuerzas de izquierda radical nacidas de la descomposición del comunismo histórico, es su gran capacidad de adaptación a la realidad”.

Luego, para desilusión de unos y otros el nuevo premier Alexis Tsipras, hoy sábado 31, en declaraciones a varios medios ha reafirmado tres supuestos que están en su programa de gobierno, y que otras agrupaciones como los socialdemócratas sostienen hace tiempo:

  • Buscar un acuerdo que sea de beneficio mutuo, para Grecia y Europa (implica modificar el acuerdo de rescate).
  • No cuestionar las obligaciones de deuda hacia el EBC y el FMI.
  • No actuar de manera unilateral la cuestión de la deuda griega (incluye cuidar la relación con Alemania, el principal mantenedor y futuro acreedor).
  • Quizás por eso aquí en Israel, país con el que Grecia ha intensificado sus relaciones geopolíticas  en desmedro Turquía, las lecturas sobre el nuevo gobierno griego han sido más prudentes.

    Y sobre el rumbo que tomaran las relaciones bilaterales, hay certeza que serán más difíciles en el campo de la defensa; pero se desestima un cambio radical. La apuesta va por la moderación con un gobierno que se apresta a gobernar bajo la promesa de restaurar el estado de bienestar perdido. Una tarea titánica para la coalición de partidos marxistas e izquierdistas más la adición de un pequeño partido de derecha nacionalista que liderada Panos Kammenos (nuevo ministro de defensa).

    La opinión general es que no se esperan grandes cambios en la política exterior griega, ya que la mayor parte del esfuerzo estará destinado a la negociación de su deuda y compromisos con sus pares de la Unión Europea.

    Lo cierto es pasados los arranques de la campaña electoral ahora buena parte de la población espera que todos los componentes de Syriza desestimen el camino amarillo de la retórica anti-europea y orienten energía y negociación en realizar las enormes reformas en las que hay consenso nacional: Reducir la evasión fiscal y reducir (o controlar) la corrupción y el clientelismo estatal.

    El desafío es saber si la nueva coalición de gobierno tendrá la ventana de oportunidades amplia para poder realizar estos cambios, antes que las dramáticas cifras socioeconómicas griegas hagan imposible salir adelante.

    Además el desafío es también hacer frente a una seguidilla de juicios apresurados más cercanos a una campaña del terror a que certezas. Por ejemplo, el Misterio de Relaciones Exteriores,  tuvo que salir el pasado miércoles 28 —vía declaración oficial— a desmentir alegatos publicados en el  Financial Times del miércoles pasado, que indicaban que el nuevo Canciller, el independiente Nikos Kotzias  tenía  “supposed relations” con el ruso  Alexander Dugin, el polémico filósofo y apólogo del neo-eurasianismo de corte antisemita y antiucranio.

    El desafío griego es gigante. Y todos aquí, a orillas del Mediterráneo esperamos que lo logren para que no se convierta en otro acto más de esta verdadera tragedia griega.

    La imagen de inicio es "reek debt and EU average since 1977" de Spitzl. Licencia bajo CC BY-SA 3.0 via Wikimedia.






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