El día de San Esteban protomártir fui a ver la película
EXODUS, DIOSES Y REYES. Menciono a este diacono de la iglesia primitiva, pues
en su último discurso, ante el sanedrín, menciono a Moisés como instruido en
toda la sabiduría de los egipcios y era poderoso en palabras y obras. Ver
Hechos de los Apóstoles 7,22. Al terminarlo fue juzgado y sentenciado a muerte
y lapidado.
La película nos pone en cambio a un Moisés casi ateo y
agnóstico, de un racionalismo materialista propio del siglo XX D. de C.
contrariando la profunda religiosidad del pueblo y de los jerarcas egipcios,
que solo gracias a sus experiencias en el monte Sinaí tomó el camino de la fe
de los hebreos. Así se niega el hecho escritural fundamental de que Moisés
nunca tuvo carencia de fe en Dios sino más bien tuvo falta de fe en si mismo,
como puede entenderse en su dialogo con el ángel de la Zarza ardiente. Ver cap.
4 del libro de Exodo.
Decepcionante es la imagen del ángel del Señor, un niño
oscuro, vestido de ropas grises, sin majestad ni gloria. Que no muestra
espíritu de profecía ni poderes especiales delante de su escogido. De esa forma
no coincide en absoluto con la presentación radiante del ángel que se presenta
solemnemente ante Moisés y le otorga los poderes necesarios al cayado de pastor
que se transforma en serpiente, que convoca a los vientos, al fuego y que
transforma el agua del rio Nilo en
sangre.
En cambio se reemplaza el cayado y a la vara de poder por la
espada, cosa que Moisés no hizo, ya que nunca aparece en los cinco libros de la
Torah con una espada en la mano. No hay evidencia de que Moisés haya sido
general egipcio ni hebreo. No así Josué, quien sí uso espada para la defensa
del pueblo de Israel contra los amalecitas y contra los habitantes de Jericó y
de Palestina.
Excepto la aparición de cocodrilos en una sangrienta escena
es interesante la forma en que se presentan las diez plagas que Dios mando
contra del Faraón y de su pueblo. Tal vez sea el mejor logro del film de Ridley
Escott. Y unas escenas muy afortunadas y fuertes con carros de guerra que dejan
impresionado al espectador.
Extrañas omisiones de la lucha entre la serpiente de Dios y
las de los magos egipcios por ejemplo. Un becerro de oro casi invisible. Un Monte Sinaí silencioso, sin truenos ni
relámpagos que respalden la majestad e importancia de la ley divina. Ausencia
del mana. Comunicaciones divinas mínimas.
El film también se comió a uno de los hijos de Moisés. Solo
menciona a Gerson, y omite a Eliezer, su segundo hijo, según Exodo 18, 1 al 6.
Afortunadamente pusieron a una belleza morena como la esposa
de Moisés, Séfora, la mayor de las siete hijas de Jetro, sacerdote de Madiam.
Mujer que cuadra con la apariencia de las bellezas del medio oriente.
Resumiendo. Una película que pretende, y solo pretende,
guiarse por el libro del Éxodo y los demás escritos sagrados. Fiel en un 50 %
al los contenidos de gran Mensaje, tan defectuosa como el último Noé que me
correspondió ver en Abril del año que termina. Buena como espectáculo, mala
como expresión del espíritu del libro del
Exodo.