Si ellos se callan, gritarían las piedras.

Pese a muchos, Jesús fue un agitador público. De él se puede sacar enseñanzas para la situación actual: Cuando las autoridades de su época quisieron callar a las multitudes que marchaban tras él, les respondió, no sabemos si en tono desafiante o encogiéndose de hombros: “Si ellos se callaran, gritarían las piedras”. Y es que hay movimientos sociales, debe haber pensado, que tienen detrás todas “las fuerzas de la historia”, como dirá más adelante otro agitador.

 

. De él se puede sacar enseñanzas para la situación actual: Cuando las autoridades de su época quisieron callar a las multitudes que marchaban tras él, les respondió, no sabemos si en tono desafiante o encogiéndose de hombros: “Si ellos se callaran, gritarían las piedras”. Y es que hay movimientos sociales, debe haber pensado, que tienen detrás todas “las fuerzas de la historia”, como dirá más adelante otro agitador.
Hoy el gobierno quiere que los agitadores se callen. La Concertación, por su parte, busca subirse al carro, agradeciendo tal vez no ser gobierno. Ambas coaliciones saben que ya no pueden con tanta soltura de cuerpo llamar “gran acuerdo nacional” a lo que decidan en el parlamento.

Hay procesos sociales que son irreversibles, y Chile llegó a un punto en que se hizo inaceptable la educación para ricos y la educación para pobres.

¿Y si el movimiento actual se desgasta sin haber logrado reformas estructurales de fondo?

Callar a los jóvenes es tapar el sol con el dedo y chutear las movilizaciones para el próximo año, cuando tome el relevo una nueva generación de jóvenes estudiantes, cada vez más desencantados y desconfiados de la clase política.

            Los jóvenes también saben que no lograrán todo hoy. Si el gobierno hoy sólo está preocupado de sacar los penales al corner, no debe ser así por parte de los estudiantes. La lucha porque el Estado asegure educación pública de calidad, y un sistema educacional que corrija las desigualdades de la cuna, es de largo plazo.

El movimiento estudiantil no debe preocuparse solamente de hasta dónde llegarán las manifestaciones actuales y cómo terminarán, sino de dejar las puertas abiertas para la generación siguiente. La clase política no puede terminar esto con un “a otra cosa mariposa”, porque este es uno de esos movimientos de agitación ciudadana en que tarde o temprano volverán a gritar las piedras.

El modo en que esta movilización termina es con los estudiantes volviendo a sus cuarteles, a seguir politizando y concientizando a los que vienen detrás.

UNETE



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