.
Necesitamos mucho más determinación para enfrentar la compleja situación. El
mercado interno es la alternativa.
Lo ideal, sin duda, sería incrementar
dramáticamente la eficiencia de un gasto público con enormes niveles de
desperdicio, pero, claramente, ese es un esfuerzo que ni siquiera ha intentado
esta administración.
Los recientes eventos políticos en México
tendrán un enorme impacto económico de largo plazo pero su efecto inmediato
será quizá marginal. Sin duda, si la profunda crisis política fuese aprovechada
para hacer reformas de fondo que detonaran el desarrollo de un Estado de
derecho funcional, México atraería colosal inversión adicional en las próximas
décadas y podría aspirar a romper la llamada “trampa del ingreso medio” y desarrollarse.En la jerga económica, la trampa del ingreso
medio consiste en la dificultad de sostener por más de una década crecimientos
superiores a 5%, acompañados de reducción de las desigualdades y de
consolidación y perfeccionamiento de las instituciones democráticas.La idea de que cada cierto tiempo hay que
comenzar de nuevo (en México ahora mismo estamos en el umbral de otro período
de extravagancias) ha marcado a la política latinoamericana, incubando puntos
de ruptura institucional que abren paso a “gobiernos
fundacionales”, a menudo de carácter autoritario o seudo-revolucionario,
que tampoco logran dar con la salida de este laberinto. Una de las fallas históricas
de América Latina es la incapacidad de persistir en una trayectoria de alto
crecimiento. México no es la excepción.http://www.cieplan.org/media/publicaciones/archivos/308/Libro_Digital_La_trampa_del_ingreso_medio.pdfA decir de la experiencia reciente de otros
países latinomaericanos (Perú, Chile, Uruguay o Colombia), si se aprovecha esta
profunda crisis política e institucional por la que atraviesa nuestro país para
detonar, por fin, las reformas que doten de un estado de derecho funcional a
las otras reformas estructurales, otro sería nuestro cantar. Sin un entramado
legal justo, equitativo, que dé certidumbre jurídica, México está condenado a
permanecer, en el mejor de los casos, en una situación privilegiada entre las
economías emergentes y perpetuará su incumplida promesa del mañana.En el peor de los casos, la crisis política
provocará un viraje peligroso e impredecible hacia el populismo. Si bien México
tiene una estructura institucional de la que carecen países como Venezuela, y
un blindaje de paradigma que proviene de la arraigada estructura económica
resultante de dos décadas de Tratado de Libre Comercio de América del Norte,
podríamos presenciar un retroceso quizá irreversible. La forma de gobierno de
Enrique Peña Nieto es una regresión, por lo que se puede apreciar.A corto plazo, sin embargo, México se
beneficiará de dos condiciones relevantes. Primero, de la clara recuperación
económica de Estados Unidos; segundo, de que gracias a la Reforma Energética,
será posible que la base industrial mexicana gane competitividad importando
gas, y al simplemente enchufarse a la red eléctrica más eficiente del mundo, la
estadounidense. Dejar de depender de Pemex y de CFE para el abasto de energía y
energéticos, será una diferencia trascendental en términos de costo y de
confiabilidad.La recuperación económica estadounidense
ocurre porque, a pesar de toda su complejidad política, fue el único capaz de
articular medidas congruentes para enfrentar la crisis de 2008, la más severa
desde la de 1929. Se logró recapitalizar al sector financiero y el enorme
estímulo monetario (es decir, la masiva impresión de dólares por parte de la
Reserva Federal) rindió frutos al lograr reducir las tasas de interés y
reactivar al mercado inmobiliario y accionario, e indirectamente a la demanda.Europa, mientras tanto, está apenas por
entrar en la parte más complicada de la fase post-crisis. Queda
transparentemente claro que, como dice el economista Martin Wolf, la economía
alemana no es la locomotora sino el cabús del tren económico mundial; es el
país que más depende de exportarle a los demás. Ahora, los alemanes, tendrán
que enfrentar una situación crecientemente compleja conforme se estanca la
demanda mundial y sus manufacturas compiten con las japonesas, impulsadas por
un yen en caída libre. Alemania tendrá dificultades para mantener su
participación en el mercado global.El banco central japonés imprimirá grandes
cantidades de yenes con dos objetivos. Primero, porque Japón presentó en 2012
su primer déficit comercial en más de 30 años. Aunque éste es compensado por
los jugosos dividendos que provienen de las transnacionales japonesas en el
resto del mundo, un yen más débil ayuda a su competitividad internacional. Más
importante aún, Japón ha acumulado una deuda equivalente a 250% del PIB. Si las
tasas de interés aumentaran un par de puntos porcentuales, una parte relevante
de su recaudación fiscal se iría en pagar el costo financiero de la deuda. Para
garantizar que éstas no suban, tienen que aumentar fuertemente la oferta de
yenes.Es posible que en 2015 la economía
estadounidense crezca más que la mundial. Este es un dramático reflejo de la
preocupante desaceleración económica global que se profundiza después de una
crisis de 2008 que, sin duda, está lejos de ser resuelta. La economía más
grande y desarrollada del mundo no debería crecer más que las otras. Pero,
entre otros motivos, puede lograrlo debido a que también tiene el mayor mercado
interno del mundo.Por tener una economía predominantemente
manufacturera, México no se benefició del llamado súper ciclo de materias
primas detonado por la precaria demanda china. Ahora será el ganador regional
por su integración industrial con América del Norte (inercia pura). Lo que no
se dará, con precios del petróleo a la baja, es la inversión que se esperaba
para desarrollar la infraestructura petrolera mexicana. Si bien esto no
afectará en forma significativa la expectativa de crecimiento a corto plazo, sí
afecta a largo plazo, y tiene implicaciones fiscales importantes.Un tercio del ingreso del gobierno federal
provino de Pemex en 2013. Considerando que en este año se tiene ya un déficit
fiscal de 4.5% del PIB, si prevalece la debilidad en los precios del
internacionales del petróleo (probable para 2015 y quizá más allá), el gobierno
tendrá que recaudar más impuestos, lo cual tendrá un impacto negativo sobre el
crecimiento económico.http://leonardoengd.blogspot.mx/2014/12/pib-trimestral-de-mexico-it-1994-iiit.htmlHay nubarrones en el entorno económico mundial
más allá de los evidentes y crecientes problemas políticos locales. Necesitamos
mucho más determinación para enfrentar la compleja situación.Lo ideal sería incrementar dramáticamente la
eficiencia de un gasto público con enormes niveles de desperdicio. Claramente,
ese es un esfuerzo que ni siquiera ha intentado esta administración.Impulsar el mercado interno es la cuestión.Leonardo Alvarez
@leon_alvarez