. Sin embargo en
nuestro interior sabemos lo necesario que es mantener viva nuestra esperanza.
La esperanza, es sin duda, es un estado de ánimo optimista que
toma asidero en la expectativa de resultados favorables relacionados a eventos
o circunstancias de la propia vida o el mundo en su conjunto. La esperanza se
produce cuando deseamos y creemos que podemos lograr algo que queremos. Es una
actitud positiva que puede tener beneficios en sí misma. Si eres una persona
que habitualmente tiene poca esperanza, tal vez es el momento de hacer algo
para aumentarla.
Las personas que tienen esperanza suelen obtener mejores
resultados en todo lo que hacen. La esperanza nos empuja a actuar, nos ayuda a
tomar decisiones y nos mantiene motivados y en marcha.
Las personas con más esperanza sienten menos estrés ante los
obstáculos, se ven más capaces de superarlos y se plantean más metas y
objetivos por alcanzar. Esto hace que sus vidas se enriquezcan y sean más
completas. La falta de esperanza empobrece la vida de las personas, porque
intentan realizar menos cosas y tienen menos experiencias, llevando vidas más
vacías.
La primera dimensión de la esperanza es el optimismo. No hay
esperanza sin optimismo
El segundo elemento de la esperanza es la convicción de que
el advenimiento del futuro depende del actuar humano. Si se vuelve la espalda a
esta convicción, la esperanza sólo se puede montar interpretando aquello que se
espera como un final que llegará, que será real, en virtud de un dinamismo
exterior a la intervención del hombre. Esa esperanza, falsificada por estar
hueca de la intervención humana es característica de lo que se llama utopía. El
hombre utópico habla así: los tiempos son malos, y no hay nada que podamos
cambiar; sin embargo, sin mi intervención, sin contar conmigo, los males que
nos aquejan desaparecerán y se instaurará una situación óptima final. Como es
claro, de esta manera se repite el optimismo pesimista de Leibniz, pero
trasponiéndolo: no estamos en el mejor mundo posible, pero lo estaremos. Ahora
bien, esa mejoría centrada en el futuro sucederá de un modo automático,
mecánico, o según el acontecer fatal de fuerzas extrahumanas.
La esperanza utópica está falsificada no sólo porque la
utopía no acontecerá nunca, sino porque no será posible reconocer ese futuro
como propio, ya que acontecerá como consecuencia de dinamismos exteriores a la
aportación del ser humano. La utopía dibuja un futuro mejor, pero como una
situación extrahumana, es decir, exterior al hombre por ser debida a un proceso
determinista en el que la libertad está ausente.
Como imperativo, la esperanza propone un futuro intrínseco
para el hombre. El futuro es mejor con una condición: que el ser humano se haga
mejor; en otro caso, sólo hay sitio para la utopía. En la utopía se oculta un
pesimismo o un reduccionismo antropológico: si el hombre no hace nada,
permanecerá invariado en un mundo magnífico, como algunos de los convidados a
la boda en la parábola evangélica. Esa boda es la situación óptima, pero hay
convidados que quieren entrar sin traje nupcial, es decir, sin haber cambiado,
sin haber mejorado. Y esos, son echados fuera.
Aquí aparece otra dimensión de la esperanza: el hombre
esperanzado, y no aficionado a la utopía, sabe que el futuro comporta una tarea.
Como fortalecemos la esperanza:
Convencerte de que existen cosas buenas reservadas para ti.
Recuerda que el éxito es un camino, no un destino.
El éxito es algo que tienes que creer.
Sin importar la situación en la cuál te encuentres, siempre
necesitas tener al menos dos alternativas.
A pesar de que la situación en la cual te encuentres está
mayormente fuera de tu control, SIEMPRE existe algo, por pequeño que sea, que
está en tu control.
Lee sobre historias de éxito, no necesariamente sobre el
éxito, sino sobre la historia. La mayoría de las historias de éxito están
basadas en años y décadas de luchas, fracasos y caídas. Esas historias necesitas
leer y escuchar. Aprender las luchas de otros te dará esperanza para tu lucha.
Comenzarás a convencerte de que “los exitosos” también son humanos y que
transitaron la misma vía que tu transitas. Aléjate de las historias de éxito
repentino. No te hacen bien, no son sostenibles en el tiempo y sólo traerán
desmotivación. Las verdaderas historias de éxito aumentarán tu esperanza.
Necesitas convencerte de que todo lo que nos sucede en la
vida tiene un propósito y entenderemos el mismo eventualmente.
Necesitas convencerte que Dios, nuestro Padre, está en
control y sólo quiere lo mejor para ti.
Nunca olvides esto: Dios hará lo imposible después que tú
hayas hecho todo lo posible.