¡Que viene el coletas!



Cuando éramos niños nos contaban el cuento de Pedro y el Lobo; ahora que ya hemos crecido, Pedro ha pasado a llamarse Pablo y ya no nos dicen "que viene el lobo" sino más bien "que viene el coletas".Es curioso observar como en España, enemigos mutuos de toda la vida de repente convergen en su argumentario y lo que antes eran continuos ataques de uno contra el otro ahora encuentran un objetivo mejor y más fácil.

 


Hace poco más de un año un servidor consideraba que la crisis que aún padecemos estaba siendo una oportunidad perdida pues la difícil situación que atravesamos debería servir para reflexionar y comprender que hay cosas que deben cambiar. Sin embargo cuando consultaba las encuestas de estimación de voto comprendía que seguíamos tan aborregados como antes: el PP le decía al PSOE "y tú mas" mientras el PSOE le decía al PP "y tú más" y mientras florecían los casos de corrupción y tráfico de influencias en el seno de la política española y los dos principales partidos políticos se culpaban uno a otro eso sí, sin olvidar de proteger sus propios intereses creados, hasta tal punto que la sociedad, el pueblo, los ciudadanos, finalmente hemos acabado creyendo su unitario argumento "y tú más" pues hemos llegado a un punto en que no somos capaces de discernir quien de los dos es más corrupto que el otro, quien de los dos ha traicionado con mayor desvergüenza sus ideales o a quien de los dos le importa más única y exclusivamente los votos para mantenerse en el poder.

Lo cierto es que durante 32 largos años no hemos conocido a otro partido político en el gobierno que PP o PSOE en una suerte de alternancia del poder que casi recuerda a la España de tiempos decimonónicos. Más de tres décadas durante las cuáles se han "apoderado del poder" los nietos de, los hijos de, el cuñado de, la hermana de, y así un largo etcétera. Uno y otro han tenido ideas estupendas para mejorar nuestra sociedad y hacer de España un verdadero Estado del Bienestar pero ¡vaya! ¡Qué casualidad! Estas ideas solo venían cuando estaban en la oposición pero mientras estaban en el gobierno, nada de nada, sin desmerecer los enormes avances dados por nuestro país en la década de los ochenta, pero eso eran otros tiempos.

Hablamos en realidad de un falso enfrentamiento, disputas sólo reales de cara a la opinión pública pues a la hora de la verdad les bastó una calurosa noche de agosto para reformar la constitución y un sólo día para pactar la pantomima de los viajes de congresistas y senadores.

Pero llegó un día, un día cualquiera de esos que enciendes el televisor y te desayunas un caso de corrupción (algo que en España ocurre día sí, día también) en que el ciudadano abrió los ojos, percibió la no diferencia entre uno y otro y comenzó a escuchar a un tipo joven, con piercing, sin afeitar, de pelo largo y que se compra la ropa en el Alcampo. Era el "coletas" que, caprichos de del azar, de la Historia o quién sabe de qué, resultaba llamarse Pablo Iglesias.

Y el coletas comenzó a decir las verdades, y las gente comenzó a escucharle. Nadie pensaba que un tipo así tuviese ningún futuro en la política española, pero llegó un domingo de mayo, unas elecciones al parlamente europeo, y el grupo del coletas, Podemos, sorprendió con cerca de 1.300.000 votos y casi el 8% de los sufragios emitidos en España. Os lo prometo, habría pagado por ver las caras de los dirigentes de PP y PSOE en el justo momento en que conocieron la noticia.

Ese día se comenzó a hablar de "quiebra del bipartidismo" y comprendimos que algo había comenzado a cambiar. De repente PP y PSOE, no sin el apoyo de UPyD, comenzaron a unificar argumentos sin comprender, dado su escaso conocimiento de la realidad del día a día, que insultar al coletas, a sus compañeros, y a lo que por aquel entonces no era más que un proyecto, Podemos, era insultar a los que les habían votado y a otros tantos que, sin haberlo hecho, coincidían con él en muchas de sus ideas y propuestas.

Así, PP y PSOE comenzaron por sí solos a alimentar su propia derrota. Cada insulto, cada desprecio, era un voto a Podemos hasta llegar al día de hoy en que Podemos es la primera fuerza en intención de voto directo y ambos grandes partidos ya hablan de "gran coalicción" es decir, los mismos que antes defendían que debía gobernar la lista más votada, ahora no dejan de mencionar la posibilidad de unir fuerzas para que la lista más votada (en caso de que así ocurra) sea precisamente la que no gobierne.

En estos momentos sólo tenemos una certeza: no sabemos si Podemos llegará a gobernar y, en caso de hacerlo, no sabemos si lo hará mejor o peor, evidentemente no todos estarán contentos pero lo cierto es que la política practicada por los partidos tradicionales es la que nos ha llevado a donde estamos hoy: miles de familias sin hogar, más del 20% de paro, miles de enfermos de hepatitis C abandonados a su suerte, una sanidad pública casi desmantelada, un sistema educativo sin los recursos necesarios, mayores, impuestos, menores ayudas, largas colas en los bancos de alimentos, personas rebuscando en la basura, niños por debajo del umbral de la pobreza que sólo comen lo que en los comedores escolares les pueden dar... y éste seguro que no es el país que queremos.

Como antes decía, no sabemos qué ocurrirá dentro de un año pero no quiero finalizar sin plantearme a mí mismo y plantearos a vosotros que me estáis leyendo una pregunta: si ahora, que a nivel nacional, autonómico y local, PP y PSOE prácticamente se reparten todo el poder y aún así día a día salen casos de corrupción, abuso de poder, tráfico de influencias, etc, ¿qué no saldrá el día en que ambos hayan sido apartados de los órganos de poder?

Como veis, los cuentos cambian con el transcurso del tiempo.



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UNETE











¡Que viene el coletas!


Cuando éramos niños nos contaban el cuento de Pedro y el Lobo; ahora que ya hemos crecido, Pedro ha pasado a llamarse Pablo y ya no nos dicen "que viene el lobo" sino más bien "que viene el coletas".Es curioso observar como en España, enemigos mutuos de toda la vida de repente convergen en su argumentario y lo que antes eran continuos ataques de uno contra el otro ahora encuentran un objetivo mejor y más fácil.

 


Hace poco más de un año un servidor consideraba que la crisis que aún padecemos estaba siendo una oportunidad perdida pues la difícil situación que atravesamos debería servir para reflexionar y comprender que hay cosas que deben cambiar. Sin embargo cuando consultaba las encuestas de estimación de voto comprendía que seguíamos tan aborregados como antes: el PP le decía al PSOE "y tú mas" mientras el PSOE le decía al PP "y tú más" y mientras florecían los casos de corrupción y tráfico de influencias en el seno de la política española y los dos principales partidos políticos se culpaban uno a otro eso sí, sin olvidar de proteger sus propios intereses creados, hasta tal punto que la sociedad, el pueblo, los ciudadanos, finalmente hemos acabado creyendo su unitario argumento "y tú más" pues hemos llegado a un punto en que no somos capaces de discernir quien de los dos es más corrupto que el otro, quien de los dos ha traicionado con mayor desvergüenza sus ideales o a quien de los dos le importa más única y exclusivamente los votos para mantenerse en el poder.

Lo cierto es que durante 32 largos años no hemos conocido a otro partido político en el gobierno que PP o PSOE en una suerte de alternancia del poder que casi recuerda a la España de tiempos decimonónicos. Más de tres décadas durante las cuáles se han "apoderado del poder" los nietos de, los hijos de, el cuñado de, la hermana de, y así un largo etcétera. Uno y otro han tenido ideas estupendas para mejorar nuestra sociedad y hacer de España un verdadero Estado del Bienestar pero ¡vaya! ¡Qué casualidad! Estas ideas solo venían cuando estaban en la oposición pero mientras estaban en el gobierno, nada de nada, sin desmerecer los enormes avances dados por nuestro país en la década de los ochenta, pero eso eran otros tiempos.

Hablamos en realidad de un falso enfrentamiento, disputas sólo reales de cara a la opinión pública pues a la hora de la verdad les bastó una calurosa noche de agosto para reformar la constitución y un sólo día para pactar la pantomima de los viajes de congresistas y senadores.

Pero llegó un día, un día cualquiera de esos que enciendes el televisor y te desayunas un caso de corrupción (algo que en España ocurre día sí, día también) en que el ciudadano abrió los ojos, percibió la no diferencia entre uno y otro y comenzó a escuchar a un tipo joven, con piercing, sin afeitar, de pelo largo y que se compra la ropa en el Alcampo. Era el "coletas" que, caprichos de del azar, de la Historia o quién sabe de qué, resultaba llamarse Pablo Iglesias.

Y el coletas comenzó a decir las verdades, y las gente comenzó a escucharle. Nadie pensaba que un tipo así tuviese ningún futuro en la política española, pero llegó un domingo de mayo, unas elecciones al parlamente europeo, y el grupo del coletas, Podemos, sorprendió con cerca de 1.300.000 votos y casi el 8% de los sufragios emitidos en España. Os lo prometo, habría pagado por ver las caras de los dirigentes de PP y PSOE en el justo momento en que conocieron la noticia.

Ese día se comenzó a hablar de "quiebra del bipartidismo" y comprendimos que algo había comenzado a cambiar. De repente PP y PSOE, no sin el apoyo de UPyD, comenzaron a unificar argumentos sin comprender, dado su escaso conocimiento de la realidad del día a día, que insultar al coletas, a sus compañeros, y a lo que por aquel entonces no era más que un proyecto, Podemos, era insultar a los que les habían votado y a otros tantos que, sin haberlo hecho, coincidían con él en muchas de sus ideas y propuestas.

Así, PP y PSOE comenzaron por sí solos a alimentar su propia derrota. Cada insulto, cada desprecio, era un voto a Podemos hasta llegar al día de hoy en que Podemos es la primera fuerza en intención de voto directo y ambos grandes partidos ya hablan de "gran coalicción" es decir, los mismos que antes defendían que debía gobernar la lista más votada, ahora no dejan de mencionar la posibilidad de unir fuerzas para que la lista más votada (en caso de que así ocurra) sea precisamente la que no gobierne.

En estos momentos sólo tenemos una certeza: no sabemos si Podemos llegará a gobernar y, en caso de hacerlo, no sabemos si lo hará mejor o peor, evidentemente no todos estarán contentos pero lo cierto es que la política practicada por los partidos tradicionales es la que nos ha llevado a donde estamos hoy: miles de familias sin hogar, más del 20% de paro, miles de enfermos de hepatitis C abandonados a su suerte, una sanidad pública casi desmantelada, un sistema educativo sin los recursos necesarios, mayores, impuestos, menores ayudas, largas colas en los bancos de alimentos, personas rebuscando en la basura, niños por debajo del umbral de la pobreza que sólo comen lo que en los comedores escolares les pueden dar... y éste seguro que no es el país que queremos.

Como antes decía, no sabemos qué ocurrirá dentro de un año pero no quiero finalizar sin plantearme a mí mismo y plantearos a vosotros que me estáis leyendo una pregunta: si ahora, que a nivel nacional, autonómico y local, PP y PSOE prácticamente se reparten todo el poder y aún así día a día salen casos de corrupción, abuso de poder, tráfico de influencias, etc, ¿qué no saldrá el día en que ambos hayan sido apartados de los órganos de poder?

Como veis, los cuentos cambian con el transcurso del tiempo.



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