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Según las cifras del Anuario SGAE 2014,
en 1968 el número de pantallas en España era de 7.761, cifra que se reduce a
1.773 en 1990, y que alcanza las 3.877 en el año 2013. En la actualidad las salas de exhibición
tienen que asumir la transición de los equipos tradicionales a los equipos de
cine digital, y que, como señala el artículo publicado en elconfidencial.com , Cientos
de cines españoles abocados al cierre, en caso de no
llevarse a cabo, determinará el cierre de las salas no digitalizadas.
En el artículo publicado El pais.com en el año 2010
titulado ¡¡¡A
digitalizar (las salas de cine)!!!, el entonces Director del
ICAA Igansi Guardans, manifestaba que existe un 15% de pantallas situadas en
salas pequeñas en las que es más difícil la digitalización, "Las llamamos pantallas de riesgo. Aquí estamos
hablando con ayuntamientos, diputaciones, cámaras de comercio y
comunidades autónomas. Primero, para que sean conscientes de que si no apoyan
esa digitalización, no tendrán cine. Y segundo, para que entiendan que un cine
digitalizado se convierte en un centro de irradiación cultural: en esa pantalla
pueden ver ópera, teatro, fútbol...". Dicha situación se está produciendo en algunos municipios
aragoneses, como La Almunia de Doña Godina, cuna de los cineastas Florián Rey y
Adolfo Aznar, que celebra anualmente un festival de cine ( FESCILA), y en la que de no
realizarse dicha inversión se producirá el cierre del único cine existente. Por
su parte en el vecino municipio de Calatayud, el
Ayuntamiento ha realizado la adquisición de los materiales necesarios para la
digitalización por valor de 59.000 euros y permitir así la
proyección de películas en la localidad. Parece que la iniciativa pública
es la solución al mantenimiento de los cines y de la cultura en municipios de
tamaño medio (La Almunia es la capital
de la comarca de Valdejalón y Calatayud cuenta con más de 20.000 habitantes). En tiempos de crisis y en lugares en los que no hay
rentabilidad para la inversión privada, queda en manos de las administraciones
públicas, como se ha hecho en el caso de Calatayud, decidir si sus municipios
se incorporan a la era digital (con el
consiguiente beneficio indirecto producido por la repercusión económica que
puede tener para los negocios locales la afluencia de vecinos de localidades
próximas) o si por el contrario, se produce el apagón y sus habitantes tendrán
que desplazarse a otro lugar para emular a vecinos ilustres que destacaron en
el ámbito cinematográfico y que, en caso de haber nacido en la actualidad, no
podrían exhibir sus creaciones a sus paisanos por falta de un equipo
adecuado.