En un entorno de bajo crecimiento económico y no directamente sustentado en una economía interna sólida, estable, dinámica, como la mexicana, no es trivial hablar de baja productividad.
En un entorno de bajo crecimiento económico y no directamente sustentado en una economía interna sólida, estable, dinámica, como la mexicana, no es trivial hablar de baja productividad.

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Si
a estos problemas encima les añadimos el factor político que propicia
distorsiones e interpretaciones “a modo” de las leyes para proteger ciertos
sectores o simplemente beneficiar a los amigos del sexenio, como también es
característico de nuestro entorno de negocios, tampoco es poca cosa
preguntarnos cuál factor de producción es el más importante.