Si no se aprende de la experiencia, los errores se repetirán una y otra vez y, los aciertos, capaz que pasen inadvertidos. Es lo más cercano a correr en círculos sin avanzar. Y, en la sociedad actual, cuando no se avanza, en estricto rigor se está retrocediendo. Ya en su época, Voltaire (1697 – 1778) solía decir que siempre "hay alguien tan inteligente que aprende de la experiencia de los demás". Hoy este es un imperativo de sobrevivencia organizacional.




