El Buen Fin es una estrategia iniciada al final del sexenio de Felipe Calderón (2012) que emula lo que sucede en noviembre, en Estados Unidos, con el pretexto de estimular las ventas de fin de año y el mercado interno nacional.
El Buen Fin es una estrategia iniciada al final del sexenio de Felipe Calderón (2012) que emula lo que sucede en noviembre, en Estados Unidos, con el pretexto de estimular las ventas de fin de año y el mercado interno nacional.

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Lo
que para el consumidor norteamericano, además de una tradición, es una
verdadera oportunidad para adquirir productos de importantes fabricantes a precios
de ganga ─se venden saldos de todos los productos y marcas prestigiadas en
todas sus tiendas para vaciar sus inventarios─; para los mexicanos es solo una
manera artificial de estimular el mercado interno que ha terminado por
incrementar las ventas a crédito comprometiendo los ingresos futuros de una
inmensa mayoría de mexicanos.