Buen Fin vs Confianza del consumidor

El Buen Fin es una estrategia iniciada al final del sexenio de Felipe Calderón (2012) que emula lo que sucede en noviembre, en Estados Unidos, con el pretexto de estimular las ventas de fin de año y el mercado interno nacional.

 

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Lo que para el consumidor norteamericano, además de una tradición, es una verdadera oportunidad para adquirir productos de importantes fabricantes a precios de ganga ─se venden saldos de todos los productos y marcas prestigiadas en todas sus tiendas para vaciar sus inventarios─; para los mexicanos es solo una manera artificial de estimular el mercado interno que ha terminado por incrementar las ventas a crédito comprometiendo los ingresos futuros de una inmensa mayoría de mexicanos.

Entre 2012 y 2014, la evidencia indica que el Buen Fin no solo NO ha terminado por impulsar el mercado interno sino que ha incrementado el riesgo de morosidad en créditos personales y de tarjeta. Así lo indica el Banco de México (Banxico) en el Reporte del Sistema Financiero del mes de octubre 2014: “…el índice de morosidad en tarjetas de crédito y créditos personales creció 14.3 por ciento durante el último añoel crédito al consumo contribuye con más de la mitad del riesgo de crédito que enfrenta la banca comercial a pesar de que solo representa el 27 por ciento de la cartera de crédito bancario al sector privado no financiero”.

http://www.banxico.org.mx/publicaciones-y-discursos/publicaciones/informes-periodicos/reporte-sf/%7BD65B2A12-08BF-ED51-33B6-9AECB09DED2E%7D.pdf

Por otra parte, a pesar del optimismo gubernamental, la evolución de la confianza del consumidor se mantiene por debajo de los niveles alcanzados en 2011, producto de dos años del estancamiento ─ya prolongado─ de la economía nacional.

http://leonardoengd.blogspot.mx/2014/11/confianza-del-consumidor-en-octubre-2014.html

http://www.inegi.org.mx/inegi/contenidos/espanol/prensa/comunicados/indcon.pdf

A propósito, el próximo viernes 21 de noviembre el INEGI dará a conocer el crecimiento del PIB del tercer trimestre. El consenso apunta hacia una tasa anual ligeramente arriba de 2 por ciento, consistente con un avance trimestral menor al segundo, pero marginalmente mejor al primer trimestre. Después de conocer el dato, podríamos ver de nuevo revisiones a la baja en la previsión para 2014, que ronda actualmente entre 2.3 y 2.4 por ciento (dependiendo de qué encuesta). Pero independientemente de las expectativas, ya quedó claro que la famosa reactivación del tercer trimestre fue mucho menos que la esperada.

El problema es que las expectativas de crecimiento de este año ─y los subsecuentes─ han estado muy atados a la aprobación de las reformas, a la evolución de la economía de Estados Unidos, a la debilidad del consumo de los hogares y al nulo impacto (incluso negativo) del gasto público. Sin embargo, como expliqué la semana pasada en este espacio, ahora tenemos un nuevo riesgo a la baja que cada día parece cobrar más importancia: el de la creciente inseguridad pública y la violencia derivada de diferentes conflictos vigentes en el país.

Por lo pronto, pudimos constatar los efectos de la inseguridad en el corto plazo en el turismo y en el comercio. En el puente vacacional reciente, Acapulco tuvo una ocupación hotelera que apenas llegó al 50%, lejos del 90% al que están acostumbrados.

La evidencia indica que el Buen Fin es solo una manera artificial por tratar de estimular el mercado interno deprimido. Es más parecido a una campaña política mercadológicamente bien posicionada en los medios de comunicación, que ha terminado por incrementar las ventas a crédito comprometiendo los ingresos futuros de una inmensa mayoría de mexicanos.

Leonardo Alvarez

@leon_alvarez
UNETE



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