Su nombre es corrupción...

Campea la muerte, la barbarie, el terror de tener autoridades tan cómplices, tan indolentes o tan inútiles que no son capaces de regresarnos la paz, que ni siquiera se dan por enterados del sufrimiento de los mexicanos, de todo un país que ve caer a sus hijos víctimas de la pobreza, la tragedia.

 

.
Parece cuento de terror, más porque quien narra los hechos no refleja sentimiento alguno,  su voz se hace más fuerte cuando detalla.

“Los bajamos de la camioneta, venían como unos 15 ya muertos, se asfixiaron porque estaban debajo de otros, los que quedaron vivos los pasamos por aquí (los ejecutaron), luego los lanzamos al barranco, les pusimos un cerco de piedras, después llantas, mucha leña, botes de plástico, los rociamos con diesel y gasolina y ahí se quedaron ardiendo, hasta las dos o tres de la tarde del día siguiente, ya solo recogimos cenizas,} y pedacitos de huesos, lo echamos todo en bolsas negras y las tiramos al río”.

Si, hablaba del destino de los 43 estudiantes de Ayotzinapa que fueron detenidos y ejecutados por policías y sicarios aquel 26 de septiembre, el delito mayor de los muchachos fue dejarse convencer por alguien, que hasta hoy no ha dado la cara y a la gente parece no importarle, para que acudieran a empañar el informe de labores de la esposa de José Luis Abarca, alcalde del municipio de Iguala, Guerrero.

Por supuesto, el nombre de todo el caso es corrupción, una corrupción que tiene de hijo predilecto a la impunidad, que engendra la violencia y la inseguridad que se vive en muchos Iguala que hay por todo lo largo y ancho del país.

Seguro, los padres de los muchachos, como todo México, están indignados, dolidos, aterrados, pero más que eso, aferrados a que no sea real una versión que encaja muy bien con otra que se les dio anteriormente y que salió de la boca del Sacerdote Alejandro Solalinde, pero que en nada se parece al México que deseamos.

El caso dará para mucho más, el pueblo está harto y le alimentan su inquietud con acciones propias de insensibles, un Procurador, Jesús Murillo Karam, que se dice cansado, una esposa del presidente, La Gaviota, que compra una casa presuntamente valuada en 7 millones de dólares, y un gobierno federal que por donde quiera que se le presione sale pus, si, esa pus cuyo nombre es igualmente corrupción.

Les dejo el twitter @gatovaliente para que nos siga, también la cuenta de facebook y el correo electrónico a sus órdenes para lo que guste y mande… marcovazquez20001@hotmail.com

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales