. En fin; a parte de este fascinante árbol
genealógico de personalidades ilustres, la entrevista resultó realmente
interesante. Después de que Kiko
Hernández –colaborador del programa- acusara a Alberto Isla de haber
realizado un montaje, vendiendo fotos a un periodista a espaldas de su pareja,
el susodicho Alberto Isla confesó finalmente que aquella acusación era cierta y
pronunció en un perfecto español de cateto una de las frases más representativa
sobre nuestra inmensa cultura española: “pá que se lo lleve otro, me lo llevo
yo”.
El “pa´ que se lo lleve otro, me lo llevo
yo”, es una de las características principales de nuestra cultura. Con esta
frase lo que queremos significar es que somos unos ladrones, sí; pero que el
resto tampoco son mejores. Es decir; es un modo de justificar que somos unos
corruptos, unos desalmados, unos ladrones, unos sinvergüenzas y unos mierdas,
bajo la premisa de que si nosotros robamos es porque estamos seguros de que los
demás también lo hacen. Lo que sucede es que esto no es más que una pobre y
ridícula justificación; quién es ladrón cuando puede, también lo es cuando no
puede. Gracias a esta interpretación tan común y extendida a lo largo y ancho de
nuestro cerril territorio nacional, España es el país más corrupto de Europa,
el más corrupto de Occidente y uno de los más corruptos del mundo, semejante a
algunos países africanos, donde la corrupción es una práctica habitual. Así,
cuando uno alcanza un cierto puesto de poder en un cargo público o en una gran
empresa, lo primero que hace es crear una red criminal de relaciones y favores
con la intención de robar dinero del estado, que –como es de todos- no se nota.
Todos, absolutamente todos, nos
escandalizamos con la ingente cantidad de casos de corrupción que hay en
nuestro país. Sin embargo, la diferencia entre Rodrigo Rato y Alberto Isla es mínima; lo único que sucede es que
cada uno roba en función de lo que puede. De igual modo, cientos, miles,
millones de ciudadanos españoles parecidos a Rodrigo Rato y a Alberto Isla falsean
su declaración de la renta, pagan sus gastos sin IVA, enchufan a su primo o a
su tío en la empresa o roban CD´s de la oficina. Y esto lo hacemos porque lo
hace todo el que puede.
Evidentemente, nosotros, los ciudadanos
de este país, somos responsables de nuestros actos, y si somos ladrones lo
somos por voluntad e iniciativa propia. Y esto es grave. Pero como nunca se
sabe si la gallina fue antes que el huevo o viceversa, lo más grave es que nuestros
máximos representantes sean los primeros en dar un ejemplo repugnante. De
continuar con esta condescendencia con la corrupción condenaremos a la ruina económica
y moral a nuestras próximas generaciones. Toda una responsabilidad.SÍGUEME EN TWITTER: https://twitter.com/tonigarias
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