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En Política ¿la imagen es todo?


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05/11/2014


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En la sociedad mediática neoliberal en que vivimos, el poder es un instrumento que se debe manejar con criterios de marketing. El poder surge de la adhesión popular que se expresa en las elecciones. Pero ¿es un voto realmente informado el que emiten los ciudadanos? 


La respuesta pareciera darla la alta abstención de personas que al parecer creen que no es atractivo el producto o promesa que quieren venderle. Pero, al no votar, le dejan el espacio precisamente a los que practican esta suerte de clientelismo, con promesas que se diseñan según lo que la gente quisiera obtener de sus representantes. Sin embargo, esas promesas se las lleva el viento, mientras se escuchan recriminaciones, a unos por votar sin pensar y a los otros por hablar y quejarse, sin hacerlo.

En las recientes semanas, la política ha tenido esa cuota espesa de farándula, a lo cual los medios colaboran para que sea la chimuchina, los dimes y diretes, los que ocupen la retina de la opinión pública, mientras, tras bambalinas, van ocurriendo las cosas de fondo, que sí debieran inquietar a la ciudadanía. Que se haya enviado una iniciativa legal para modificar la ley antiterrorismo, en cuasi secreto, creo que debiera ser cuestión preocupante. Que el gobierno busque dinamizar la economía activando un paquete de inversión pública que alcanzaría los 6 mil millones de dólares, es algo que debiera interesarnos. La definición de una matriz energética diversificada que corrija la tendencia a la concentración en el mercado de generación de energía; que los ciudadanos podamos por fin, en nuestras casas, implementar sistemas de generación de energía eléctrica, mediante energía solar o eólica, vendiendo los excedentes al sistema interconectado central, es algo de gran interés, pues implica ahorro y sustentabilidad. Sin embargo, ese tema no se conversa en los medios oficiales. 

Si apuntamos la lente a las agendas, encontraremos que las rencillas internas tanto en la derecha como en la  Nueva Mayoría que es gobierno, son pan de cada día. Toneladas de tinta y papel sin más sentido que imponer debates menores, que eluden lo mayúsculo. Si de reformas se trata, la sensación de gran parte de los sectores que apoyaron a la NM es que existe una actitud dubitativa, que no se habría partido en la Reforma a la Educación por el foco principal, que habría sido tomar medidas inmediatas para desmunicipalizar la educación, pagar las deudas previsionales de los profesores que han sufrido esa situación; asumir la gestión de la educación pública con carrera docente, evaluación e incentivos que premien al pedagogo meritorio. 

Se dice que ahora vienen esos proyectos, pero esas demoras, esas estrategias que son leídas como dilatorias, le juegan en contra al propio gobierno. ¿O será el interés de una quinta columna al interior de la Nueva Mayoría que no tiene gran interés en que el Estado recupere el desarrollo de una educación pública de calidad? Por otra parte, en materia de inversiones privadas en educación, las ha habido y de todo el abanico ideológico partidario. La diversidad de visiones hace legítimo que una religión o una tendencia política se exprese en el espacio educativo y cultural, pero de allí a generar un pingüe negocio, vendiendo ilusiones a sectores aspiracionales, que querían ver a sus hijos con un título universitario, sin llegar a calibrar la calidad y la integridad del establecimiento que ofrecía con un marketing espléndido, una fantasía de la cual el joven salía endeudado y como un cesante ilustrado. El afán de lucro mediante subvenciones que nunca se fiscalizaron, que eran intrínsecamente negativas porque medían pura asistencia, nunca la calidad de la enseñanza, fue caldo de cultivo por décadas de un sistema lleno de zonas grises. 

¿Cuánta voluntad política existirá realmente para llegar al fondo, con proyectos que sean transparentes, que sean palpables y no meras declaraciones generalistas? En la  política actual la imagen es todo. Lo que más importa es que te sigan votando. Cuando se pierde ese capital, ese carisma, las expectativas se convierten en un boomerang y en el breve plazo te pasan la cuenta. 

Cada mes, cada encuesta, va tomándole el pulso a ese estilo de entender el poder, según las percepciones de la opinión pública. Por eso quizás, en España, los indignados convertidos en un nuevo Partido están por primera vez superando a los dos partidos responsables de la situación de decaimiento que vive ese país. Porque también compraron imágenes y espejuelos y la realidad, desde la calle, les está pasando la factura. Como para darle una vuelta ¿no creen?





Periodismo Independiente, 4 de noviembre de 2014. @hnarbona en Twitter.





Etiquetas:   Ciudadanía   ·   Medios de Comunicación   ·   Democracia

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