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Los medios de información nos dan una visión
distorsionada sobre el gobierno, políticos y el estado del país, pues responden
más a cuestiones económicas que a un deber de servir al público y a la nación.
Las noticias se convierten en una herramienta con la cual gobierno y
representantes intentan formar la opinión pública, y el control de la imagen es
la clave de su éxito.
En el caso de la privatización del sector energía en
México, políticos y grupos con intereses especiales, nacionales y extranjeros,
intentan promover imágenes de la realidad que convienen a sus intereses. Muchos
de los medios de información procuran mantener la atención del público
distraída, lejos de los verdaderos problemas, explotando la debilidad de la indefensión
que ya nos han causado y lanzando a las grandes mayorías a la pasividad. Nos
tratan de convencer de que aceptemos resignadamente perdidas de derechos y
privatizaciones de bienes públicos sin resistir ni protestar.
La gente que ha decidido no actuar, demuestran su
racionalidad al no participar en un sistema donde no hay una conexión clara
entre su actuación y resultados tangibles sobre su bienestar. Todos estamos
interesados en materias que nos afectan personalmente y por supuesto SI
queremos participar en decisiones que afectan nuestras vidas.
Tenemos que quitarnos la sensación de que política y
gobierno son cuestiones tan distantes que nos reducen a meros espectadores y
que no podemos hacer una diferencia. Debemos desaprender la indefensión en que
nos han sumido medios de comunicación y recuperar la confianza en uno mismo. No
podemos esperar que surja un líder que nos tome de la mano y nos lleve a hacer
lo que debemos. No esperemos al líder que diga Yo Hice, sino a aquel con el que
digamos Nosotros Hicimos!
México atraviesa una etapa horrorosa que todos
tratamos de no ver. Hambre, desaparición de personas, corrupción descarada de
políticos, violaciones a nuestra dignidad y derechos humanos por parte de
policías y burócratas, en fin, demasiadas chingaderas.
ORGANIZANDO UN EJÉRCITO
Tomaremos prestado el adjetivo de comunitario a las
defensas y nos convertiremos en un ejército comunitario para defender nuestros
derechos del gobierno, políticos corruptos y esos grupos especiales tan
interesados en jodernos la vida para su beneficio. Y la organización viene
primero.
Los miembros de este ejército serán todas las personas
mayores de 18 años, que no sean empleados de gobierno, pues estaremos juzgando sus actuaciones; que
no ocupen puestos en partidos políticos y que no tengan empleados (la junta de
conciliación y arbitraje se creó para defender al trabajador pero es más común
enterarse de cursos a coparmex en cómo defenderse de demandas de trabajadores).
La unidad básica de la organización será la COMPAÑÍA
COMUNITARIA que constará de 130 a 170 miembros. Psicología, sociología y
antropología consideran que el grupo humano social por excelencia no debe
exceder 200 personas. Los militares lo aceptan por siglos de experiencia
determinando número de soldados en sus compañías. Si basamos nuestra
organización en la naturaleza humana y en lo que es óptimo para sus relaciones
sociales, ya será un avance sobre agrupaciones existentes.
La Compañía Comunitaria será representada por 5
delegados comunitarios que serán escogidos por votación. Así que delegaremos
responsabilidad política en estas personas para encauzar la defensa legal y
política de sus miembros, asegurándose que el gobierno cumpla con sus obligaciones
hacia representados e informar sobre acciones de nuestros representantes
políticos y como intervienen en cada uno de los tópicos que se discutan en
legislaturas. El trabajo de delegados será voluntario, por lo que se podría
esperar una rotación que influya en la preparación política de más ciudadanos.
De preferencia, miembros de una compañía vivirán suficientemente cerca unos de
otros para que realicen reuniones regulares u ocasionales, según convenga.
La idea de esta unidad básica de organización es crear
un sistema de relaciones sociales que aumente la participación al asegurar que
se escucha la voz de cada ciudadano. Con 150 miembros promedio, personas en una
compañía se conocerán unos a otros y será más fácil determinar la
responsabilidad de sus delegados. De hecho, para empezar a formar Compañías, se
deberá buscar conocidos y amigos. Con el tiempo, miembros podrán pasarse a
Compañías que les sean más convenientes por locación geográfica. Se puede iniciar
el proceso con grupos de 30 o más que nombren a un delegado. Pero el objetivo
será que el grupo alcance el estatus de Compañía. Conforme miembros de la
comunidad perciban que pueden tener un mayor impacto en gobiernos organizándose
en Compañías, estarán más interesados en política y aumentarán su participación
para crear una democracia verdadera.
La Compañía Comunitaria podrá participar en campañas y
proselitismo político si, y solo si, hay unanimidad total entre sus
integrantes. El objetivo de la Compañía es principalmente vigilar y supervisar
empleados públicos, y defender derechos
de sus integrantes; por lo cual, en campañas políticas y proselitismo, sus
integrantes actuarán por su cuenta si existe un solo disidente de partidos o
filosofías políticas y sería preferible que delegados se abstuviesen. La
pluralidad en un equipo con objetivos comunes es demasiado útil y presión de
delegados podría desvirtuarla.
Se nos ha estado indoctrinando para no reaccionar ante
injusticias sociales y pérdida de derechos. Los últimos 40 años han visto
varias reformas a la Constitución que afectan directamente a los ciudadanos y
si acaso nos enteramos, es porque las vemos ya como noticia en la 8ª página de
un periódico y con letras pequeñas. Todos los días nos enteramos o vemos
violaciones a derechos humanos que lastiman la dignidad, por lo menos, de
conciudadanos. Aún los mendigos por muy sucios y cochambrosos que los veamos
son conciudadanos y debemos aceptarlos como nuestra realidad. Una realidad que
tenemos que cambiar. Las Compañías Comunitarias se encargarán de encauzar
política y gobierno del país para hacerlo. Siempre considerando parámetros de
desarrollo y dignidad humanos.
Para cuestiones administrativas las Compañías
Comunitarias serán registradas y organizadas en Batallones Comunitarios de
cuatro a seis Compañías. Los delegados a cargo de un Batallón Comunitario serán
tres y serán elegidos por delegados de Compañías. De ser posible cada Compañía
empleará a un abogado que podrá ser miembro de la Compañía pero no un delegado.
Los delegados de Batallón coordinarán labores de abogados cuando haya Compañías
que no dispongan de ellos y, si es necesario organizarán acciones para apoyar a
Compañías en problemas. Y sí, desafortunadamente tendrá que haber cuotas para
contratar abogados como empleados. Pero estas deberán ser las mínimas
necesarias. Los delegados servirán por honor y deberán cubrir las suyas. Los
delegados de Compañías serán los que controlen las cuotas de los representados,
pues están más cerca de ellos.
Los nombres de unidades de organización no tendrán que
ser conceptos militares. Esto es solo el principio y una vez existan las
suficientes Compañías Comunitarias se podrá discutir todo en más detalle.
Grupos a nivel Brigada, División, Cuerpo de Ejército y Ejército, con sus
respectivos detalles organizacionales y administrativos.
Esta será una gran oportunidad para todos los jóvenes
y en especial para jóvenes abogados recién egresados. Ayudará sobremanera a
crear una conciencia ética a los practicantes de leyes. Dará un desahogo
congruente y productivo a la indignación e impotencia de la sociedad más
desamparada, que con 60 millones de pobres en el país nos hace mayoría. Aumentará
la participación de esta mayoría que presionará para mejorar su situación y
será la base para que la clase media aumente y se desarrolle. Lancémonos hacia
el futuro con pasión y fe en uno mismo, recordando, “el cielo un soldado en cada hijo te dio”.