. Si bien es cierto que siempre ha existido y existirá, creo que es ahora cuando se le está dando una importancia desmedida.
Estoy hablando de la imagen. Fundamental en muchos tipos de trabajo, entre ellos el mío.
En primer lugar no quiero caer en el error de confundir imagen con vestuario. Normalmente mezclamos los conceptos pero hay que tener claras las diferencias que existen. Si bien el vestuario es parte de la imagen, no lo es todo. Algunos creen que por llevar traje y corbata ya estás dando una buena imagen. Pues bien, si luego no te sabes comportar la imagen que te ha dado el "Armani" desaparece. Para muestra un botón, así que me voy a permitir contar una anécdota propia. Tuve un jefe que siempre iba en traje (como casi todos los jefes que he tenido) pero resulta que lo llevaba sucio, y esas camisas hacía mucho tiempo que no habían visto una lavadora. Pues el personaje me decía que me tenía que abrochar el último botón de la camisa porque no estaba dando una buena imagen. También que debía afeitarme todos los días. ¿Qué respondes a un individuo al que le huele el aliento, los pies y el resto de cuerpo cuando te está dando este tipo de consejos? Lo más fácil sería decirle que hay que predicar con el ejemplo, o que por la boca muere el pez o que se ve la paja en el ojo ajeno o que se vaya a... Pues le dices que sí, que ahora mismo, que tiene razón y pasas de él. El trato con los usuarios estaba al mismo nivel que el de sus camisas y a sus empleados ídem de ídem. En fin que el amigo podía vestir de como un pincel (sucio, pero pincel) que la imagen que daba era bastante lamentable. Me gastaba el sueldo en ropa, acababa de empezar en este mundo y ganaba cuatro duros, dos trajes y cinco camisas y a correr. Por lo menos tenía una camisa para cada día y limpia.Lo que quiero decir es que el vestuario no es todo en la imagen. Hay que saber comportarse, saber estar. Y por supuesto saber trabajar, sí sí, eso también es imagen. Volvamos al vestuario, personalmente no soy partidario de los trajes, me parece algo sin sentido y obsoleto. A mí me resulta incómodo y eso que hace mil años desde que empecé con esto. Me da la sensación de que se marca una distancia entre el cliente y yo. Llevo escrito en la cara, "cuidado soy un experto profesional, sé muy bien lo que hago, soy un triunfador, voy con traje porque no soy un cualquiera, no sé si estarás a mi nivel". Quizá sea un poco exagerado pero para mí es una manera de empezar poniendo distancias. Ha habido veces en que el propio cliente me ha obligado a ponerme los vaqueros, curioso a la par que satisfactorio. Obviamente no le gustaba lo de marcar diferencias. Tampoco quiero decir que sea bueno el ir vestido en chándal o bermudas, como todo depende, ni blanco ni negro.Estamos de acuerdo en que hay que saber comportarse, cumplir horarios, utilizar un lenguaje apropiado, guardar las formas, etc. Vamos, como nos comportamos cuando vamos a la casa de los padres de la novia o novio para que te conozcan. Luego las formas pueden relajarse un poco pero ese nivel de relax lo marcará el cliente, al fin y al cabo estás en casa ajena.Esto es vox populi, se habla de los del mono azul, la bata blanca, los cuellos blancos ... los diferentes tipos de trabajadores se catalogan en función de su vestimenta ... y no estoy de acuerdo. En este caso el hábito no hace al monje. Dios me libre de juzgar a alguien por las apariencias como si el vestirse de una u otra manera te convierta en mejor persona. Aunque eso es lo que nos dicen una y otra vez, estamos contaminados por la moda, las tendencias. Surgen tribus urbanas que se disfrazan de una u otra manera y debes pertenecer a ellas vistiéndote así. Pero peor aún te vistes así porque te dicen que te gusta pero no sabes la filosofía de esa tribu (si es que la tiene). Las grandes empresas nos anulan como personas nos deshumanizan, nos quitan el derecho a elegir, a decir no, a ser independientes. Tenemos que vestir así, tener el móvil tal, comportarnos de esta manera y tener el pensamiento único. Y si te sales de la mayoría eres un apestado, la propia sociedad te excluye. ¿Y los de las tribus urbanas? Por favor, la mayoría forman parte de este sistema deshumanizado.Aún peor es el caso de las mujeres, y la edad. Obligadas a ser jóvenes y guapas para siempre, pero sin importar su inteligencia, o por lo menos no se valora tanto como su imagen. Operaciones de estética, o en el mejor de los casos miles de cremas antiarrugas que hay que consumir. ¿Os habéis fijado la cantidad de anuncios de este tipo que ponen en la sobremesa de los fines de semana en televisión? ¿Hablamos de los beneficios de esas empresas que fabrica ropa de usar y tirar esclavizando a niños de tercer mundo y cuyos dueños son los más ricos del mundo? ¿A esto hemos llegado? ¿Todo vale por la imagen? ¿Y qué hay detrás? ¿Inteligencia? ¿Independencia? ¿Personalidad?Voto por ir a trabajar cómodo pero con una vestimenta adecuada, con la que no esté fuera de lugar, ni por exceso ni por defecto. Ni chanclas, ni manolos, ni Versace ni bermudas, “casual” como se suele decir, informal pero arreglado. Vaqueros incluso, ¿por qué no?Ahora mismo puedo ir a trabajar como quiera, mejor no cuelgo una foto porque mis gustos en ropa son demasiado perrofláuticos. A veces debo ir a la zona financiera de Madrid (Picassso, Torre Europa ...) ahí el traje es obligatorio para esas empresas. Lástima que sigan queriendo marcar distancias, ellos sabrán.En fin, me quedo con que la imagen la da la persona que trabaja, con sus formas, su comportamiento, su atención, su trabajo y trato. El vestuario está en un segundo plano, será lo primero que vean pero al final lo menos importante. Si quieres vete elegante el primer día, así demostrarás respeto hacia el cliente, que sabes comportarte y adaptarte a la situación. Pero no demasiado, debes tener personalidad. Luego vete mimetizándote con él hasta formar parte del equipo. Aunque sin olvidar que no eres parte de la plantilla, tampoco hay que olvidarse de eso, pero esto último ya lo hablaré en otra ocasiónMuchas gracias@vsmconsultorhr.es