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Influenza


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24/10/2014


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Una de las enfermedades con mayor auge en los últimos años. Tanto a nivel mundial, como a nivel nacional es la influenza, esta variedad de enfermedad respiratoria se caracteriza por tener un alto índice de virulencia, pudiendo infectar a humanos de todas las edades, teniendo un alto grado de mortalidad cunado los pacientes infectados no son atendidos de forma adecuada.


Los primeros registros que se tienen de enfermedades respiratorias agudas, las cuales aparecen por un par de semanas y posteriormente como por arte de magia desaparecían, son realizadas por Hipócrates en el año 412 A.C. Durante el trascurso de los siglos, se siguieron presentando epidemias de estas enfermedades respiratorias agudas, de hecho en Italia se asigno en el siglo XV el nombre de influenza di freddo, la cual traducida al español significa influencia del frio, esto asociado a la aparición de las epidemias con periodos de frio. Ya en el siglo XVIII el termino influenza fue adoptado por Inglaterra y por este mismo periodo los franceses lo llamarón Grippe.

La primer pandemia se registró en 1580, la cual inicio en Asía y de allí se diseminó a Europa y África, la mortalidad fue elevada y sin dudas se vio favorecida por el hecho de la práctica de la sangría, la cual se realizaba a los infectados, con la finalidad de reducir los cuadros febriles que son característicos de este padecimiento.

La búsqueda del agente etiológico ha sido intensa y en este caso ha estado plagado de especulaciones, las cuales van desde las estrellas, el clima, lo gases de los pantanos, en general los vapores producidos de aguas estancadas, de hecho en 1859 una gran parte de los epidemiólogos aseguraban que la influenza no era transmisible. No fue hasta el establecimiento del principio microbiológico cuando se logró aislar un bacilo, proveniente de la garganta de algunos infectados, este bacilo se bautizó con el nombre de Haemophilus influenzae, el cual permaneció como agente causal hasta finales de la década de 1920, cuando se aisló por primera vez una cepa viral de los cerdos contagiados con influenza. En 1933 se pudo aislar el virus de los humanos, confirmando de este modo la etiología de la enfermedad, de manera simultánea al aislamiento en los humanos, se reportaron aislamientos en diversos animales como los caballos.

Los virus de la influenza forman parte de la familia ortomixoviridae, la cual tiene la característica de ser pleomórficos, pudiendo ser los viriones esféricos o filamentosos. La envoltura viral está compuesta por segmentos de membrana plasmática de la célula hospedero, la cual contiene proteínas virales como las neuraminidasas (NA o N), las hemaglutininas (HA o H) y las proteínas de matriz.

Con base a sus características inmunológicas y moleculares, se han podido clasificar a los virus de la influenza en tres tipos: A, B y C. Únicamente se ha subdividido el tipo A, empleando sueros capaces de diferenciar entre variedades de H y N. De esta subclasificación obtenemos las variables H1N1 y H3N2, las cuales han sido las que presentan mayor patogenicidad para el hombre. Los virus de la influenza son del tipo retrovirus, es decir contienen en su cápside ARN, al igual que el virus del VIH y de la hepatitis. Las proteínas H y N son usadas como receptores los cuales participan activamente en los procesos de infección de las células del hospedero.

Una vez que el virus se ha implantado en el epitelio de las vías respiratorias, comienza una etapa de replicación viral, causando la descamación de las células ciliadas y células productoras de moco, en ambos tipos celulares se produce lisis, liberando antígenos que reclutan a macrófagos y linfocitos. La liberación de marcadores humorales de la inflamación desencadena los malestares nasales, como la excesiva secreción de moco y la obstrucción de las vías respiratorias, de forma complementaria la lisis celular favorece la colonización de esta vía por bacterias oportunistas.

La transmisión de la influenza se presenta cuando se está en contacto con gotas de saliva cargadas de partículas víricas, las cuales pueden ser aspiradas o ingeridas, cuando se saluda de beso o cundo los pacientes estornudan cerca de personas sanas. También puede existir contagio por medio del uso de objetos contaminados con la saliva de personas infectadas, es por este motivo que en una de las medidas de prevención adoptadas es el uso de desinfectantes tópicos, así como la limpieza profunda de las superficies potencialmente que han estado en contacto con personas infectadas.

El cuadro clínico inicia con un súbito ataque febril, el cual es mayor a 38° C, se presenta también un fuerte ataque al estado de salud general, teniendo cefaleas intensas y lagrimeo abundante, así mismo, se presenta un incremento significativo de las secreciones, lo cual puede ocasionar broncoaspiración y con ello la muerte. A pesar de que la infección viral sea delimitada, comúnmente se presenta neumonía bacteriana secundaria a la infección. Los casos de influenza deben de ser tratados en un ambiente hospitalario, para poder brindar mayores probabilidades de supervivencia, sin embargo, los gastos que generan las atenciones muchas veces sobrepasan la capacidad de los sistemas de salud para reaccionar ante una epidemia.

El diagnostico se establece mediante los signos y síntomas, en cuanto a las pruebas de laboratorio se puede realizar determinación de antígenos contra el virus, cultivo del virus mediante cultivo celular y el empleo de herramientas de biología molecular como RT-PCR o PCR en tiempo real. Este último método resulta ser muy eficaz, rápido y con alta sensibilidad. En cuanto al tratamiento, en la actualidad tenemos acceso a diversos fármacos retrovirales que ayudan al tratamiento, así como, el tratamiento efectivo de los síntomas de la infección.

Se ha demostrado que la mejor medida de prevención es la vacunación, la cual en México es publica, solo que hay que evaluar la administración de la vacuna a las diversas personas, tomando en cuenta su estado de salud en general. Una de las características más sobresalientes de la influenza, es que de forma natural hay una alta incidencia en periodos invernales lo que se conoce como influenza estacional.

Todo mundo parece juzgar duramente las medidas preventivas tomadas por el sistema de salud cuando aparece un brote de influenza, pero a nivel personal, me ha tocado ver y muestrear pacientes con influenza, les aseguro que no es un juego o invento, realmente se ven comprometidos y las secuelas que presentan son incapacitantes, además de que se requiere de una infraestructura muy fuerte para poder dar asistencia a los casos. Por tal motivo la mejor medida preventiva es vacunarnos.

Para saber más te recomiendo dar una vuelta por estas paginas:   

http://publicaciones.ops.org.ar/publicaciones/publicaciones%20virtuales/GripeApubW/introduccion.html

http://www.facmed.unam.mx/deptos/microbiologia/virologia/influenza.html

http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs211/en/



Etiquetas:   Salud   ·   Retrovirus

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