. Lo de los musulmanes y su guerra santa es algo
que me preocupa desde hace muchísimo
tiempo.
No me ha hecho falta que Arturo Pérez Reverte escribiera lo
que escribió sobre el tema, para concienciarme de la peligrosísima situación a
la que nos enfrentamos los europeos, con una actitud, que me recuerda
indefectiblemente a la que tienen los animales que son llevados al matadero sin
ofrecer resistencia alguna, pero me alegró ver que el académico y yo
prácticamente coincidíamos al 100% en el análisis y las consecuencias.
Me llamó la atención la afirmación de Pérez Reverte cuando
dijo que nos estamos acercando a paso ligero a la III Guerra Mundial, que
irremediablemente será contra los musulmanes. Personalmente siempre he creído
que la tercera guerra mundial, comenzó, casi sin solución de continuidad, tras
el final de la II cuando comenzaron a proliferar una serie de conflictos de
media y baja intensidad que convirtieron, lo que dimos en llamar el tercer
mundo, en un matadero, a plazos, pero en un matadero. Da lo mismo la numeración
que le queramos poner, llevo mucho tiempo afirmando que irremisiblemente vamos
de cabeza a un enfrentamiento con los musulmanes de ámbito mundial y que más
vale, tal como reza la conseja, al mal paso darle prisa. Habrá quien diga que
nosotros no estamos, ni estaremos en guerra con los musulmanes. Dicen verdad
pero se equivocan, el problema radica que mientras nosotros proclamamos nuestro
amor por la paz y por la búsqueda de consensos, no nos hemos enterado que los
musulmanes nos han declarado la guerra y en ello están, masacrando infieles
como quien lava, mientras muchos se escandalizan de palabra, pero se ponen de
perfil si de lo que se trata es de actuar.
Lo avisaba ya aquella italiana, Oriana Falacci, brillante
periodista y avezada reportera de guerra que en el año 2002, en un artículo “La
rabia y el orgullo”, que se publicó con posterioridad como libro, advertía con
claridad meridiana del peligro del islamismo radical y de la “invasión” que
llevaban a cabo en Europa los islamistas a través de la presencia de los
inmigrantes musulmanes y sus descendientes y reprochaba la cobardía de la sociedad
europea ante ese fenómeno. Ella lo tenía muy claro, de hecho se atrevió a
declarar, ante el escándalo de la progresía mundial "Nuestro primer enemigo no es Bin Laden
ni Al Zarqaui, es el Corán, el libro que los ha intoxicado".
Seguro que habrá entre los lectores quién se escandalice
ante la frase, pero es muy cierto que el Corán trasciende de lo religioso, se
ocupa de asuntos que no son propios de una religión y ahí tienen ustedes a los
estados musulmanes que se rigen por las enseñanzas de ese libro en los que, por
mucho que se empeñen los bienintencionados ciudadanos que defienden la
tolerancia ante el fenómeno y pretenden que los musulmanes se homologuen a
nuestros modelos de vida y gobierno, que por mucho que se empeñen digo, resulta
misión imposible conseguir lo que pretende tanto progre a la violeta
porque la experiencia nos ha demostrado
que tras que los occidentales hayamos liquidado a los líderes laicos, aunque
musulmanes, a los que se acusó de ser dictadores - decir eso de un gobernante
en un país musulmán es una tontería como la copa de un pino - e intentar crear
una especie de democracia, el hueco dejado por aquellos líderes, que sabían que
el peligro venía del Corán y de los extremistas que lo predicaban, exactamente
igual que lo sabía la Falacci, ha sido
ocupado por los clérigos musulmanes que están más entregados en predicar la
guerra santa y bendecir las matanzas de infieles que de gobernar esos
territorios, al menos a la manera occidental.
Mientras tanto los emigrantes musulmanes hacen su labor y
poco a poco nos imponen a los europeos sus costumbres con una tranquilidad
pasmosa, con el beneplácito de tanto gilipuertas que está encantado de
demostrar que a tolerantes no nos gana nadie. Ahí están los berzas que
pretenden devolver la catedral de Córdoba a los musulmanes, con el cuento de
que antes que catedral fue mezquita y yo digo que antes que mezquita fue
iglesia visigoda y si hay que devolver algo que empiecen por Santa Sofía en
Constantinopla, que hoy es mezquita, pero antes fue basílica. Y mientras los
primos de los musulmanes que tenemos aquí, le cortan la cabeza a los cristianos
que no son lo bastante rápidos como para huir, violan a las cristianas y
después las venden, incendian las iglesias y decapitan a la gente, aquí
seguimos instalados en la babeante propuesta de la irresponsable tolerancia.
Quizás sería bueno reflexionar y tomar buena nota de lo que está pasando
ante nuestras narices. Los terroristas de aquel atentado en el metro de Londres
eran paquistaníes de tercera generación, es decir ellos, sus padres y sus
abuelos habían nacido en Londres o Manchester o donde quiera que los parieran,
pero en el Reino Unido y a pesar de eso eran más paquistaníes que los que viven
en Islamabad. Aquí los tenemos en la Cataluña nacionalista, que con la tontería
del idioma ha potenciado la emigración de paquistaníes porque como no saben
hablar el castellano, aprenden el catalán y han puesto todas las trabas que han
podido a los sudamericanos, que al ser capaces de entender y hacerse entender
en castellano se han pasado lo del aprendizaje del catalán por el mismísimo
arco de la comodidad.
Y en esa Cataluña de los Pujol, Más y Junqueras, se multa a
quién rotula en castellano, pero no al que lo hace en paquistaní o como se
llame lo que habla esa gente, que son un hervidero de potenciales terroristas,
que decapitarán a sus primeras víctimas en Siria o Irak, pero con la decidida
voluntad de, tras superar el aprendizaje, hacer su master en decapitaciones en
Tarrasa, Madrid, Torredembarra o Matapuercas del Archiduque. No se
escandalicen, que eso ya está pasando, tenemos islamistas españoles matando en
Irak a los cristianos que pillan, mientras aquí seguimos en la tarea de
permitir la instalación de mezquitas en
las que clérigos de los que nadie sabe nada, explican lo que no deberían
explicar, en lugar de tomar ejemplo de la socialdemócrata Suecia que le ha
dicho a Arabia Saudita que no le van a permitir financiar la construcción de
más mezquitas hasta que en su país se puedan edificar iglesias.
No sé si fue en Tarrasa o Sabadell, donde en un colegio
público los niños que no eran musulmanes y llevaban bocadillos de chorizo para
comérselos a la hora del recreo, fueron agredidos por sus encantadores
compañeros musulmanes, que de tolerancia andaban bastante mal y aquí no pasa
nada, aunque resulta evidente que los musulmanes, sean de la edad que sean,
imponen por la violencia sus creencias.
No es que yo sea racista y por eso diga estas cosas, los
musulmanes son multirraciales, no es un problema de racismo. Se han quitado la
careta y nos amenazan a los españoles, advirtiéndonos que van a convertirse en
nuestra peor pesadilla y desde luego lo harán contando con la numerosa quinta
columna de los benditos musulmanes que viven con nosotros, que en cuanto suene
la hora se transformarán en sanguinarios combatientes de Alá, porque ese
rollito de los musulmanes moderados, me van a perdonar, pero es como lo de las
meigas gallegas, que dicen que existen, pero nadie las ha visto nunca. Así que
no cuenten con que haya gente que salga de las mezquitas a pedir que pare la
violencia, al menos mientras vayan ganando. Que cuando pierden sí lían la
mundial y si no ahí tienen a los asesinos de Hamás, primos hermanos de los del
ISIS, transmutados en pobres víctimas de los israelitas gracias a la propaganda
y … a más cosas que no voy a escribir, porque no quiero ofender a nadie.
No es que yo sea un exaltado y hable por hablar, ha sido el propio El rey Abdalá de Arabia Saudí
el que en el mes de septiembre del presente años pidió a los embajadores
occidentales que trasladaran a sus gobiernos un mensaje: “Los yihadistas pueden
atacar Europa en un mes y EEUU en dos meses si no se les combate por la fuerza,
con rapidez y con la razón”.
¿Qué ahí está un musulmán moderado? No me hagan reír que tengo
el labio partido, Abdalá financia a gran cantidad de radicales para que
practiquen el terrorismo más sangriento a condición que no lo hagan en Arabia
Saudita, así que en todo caso estamos ante un musulmán “posibilista” y dejen
ustedes de contar.
Un día les contaré el procedimiento psicológico que funciona
a las mil maravillas con estas gentes. No me lo han contado, lo he visto
ponerlo en práctica en vivo y en directo, con unos resultados absolutamente
sorprendentes.