Poco a poco, desde el ya lejano mes de junio, en Podemos han ido creciendo las tensiones internas que ahora que su asamblea constituyente está a horas de celebrarse, ponen de relieve una división que traerá consecuencias tras el más que previsible triunfo del modelo de partido que va a imponer Pablo Iglesias y su selecto grupo de politólogos complutenses, que han cuidado mucho de presentar un proyecto que asegura una estructura centralizada, frente a lo que pretende la otra mitad de la organización y que cuando sea derrotada en la asamblea, ya veremos que decide hacer.




