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Aspe sigue siendo, como se diría en la jerga taurina el
mandón, la cabeza del grupo hacendario
que domina esa asignatura en el país, integrada por Francisco Gil, Agustín
Carstens, Guillermo Ortiz, José Ángel Gurria y José Antonio Meade, entre sus
miembros mas connotados.
Todos ellos se han formado bajo una misma línea doctrinal,
en la misma escuela, unos han sido maestros y mentores de otros, de tal suerte
que son un mismo grupo, que además es muy compacto y unido.
Independientemente de su filiación y simpatías partidistas,
han logrado dominar y dirigir el sector tanto en la Secretaria de Hacienda,
como en el Banco de México por décadas ininterrumpidas, incluso durante la
alternancia.
Entre ellos median códigos de conducta, reglas estrictas que
han sido las que han favorecido su permanencia y predominio, no solo en lo que
respecta al aspecto técnico, a su manera también en lo político.
En atención a estos antecedentes, llaman poderosamente la
atención las expresiones de Pedro Aspe respecto de la Reforma Hacendaria y por
supuesto en contra de Luis Videgaray su autor, que en su momento fue su alumno,
empleado y protegido.
Videgaray fue discípulo de Aspe en el Itam el alma mater del
grupo, después de ello lo incorporo a su empresa de asesoría Protego
Consultores como analista.
Cuando el Gobernador del Estado de México Arturo Montiel lo
contrato para renegociar la deuda de la entidad, Aspe designo a Videgaray como
responsable del proyecto.
Su enlace fue el líder del Congreso del Estado Enrique Peña
Nieto, quien le cobra confianza al grado de hacerlo su Secretario de Hacienda
estatal cuando fue Gobernador.
Por principio de cuentas habría que suponer que Aspe tendría
que seguir siendo el principal asesor, sino el referente de las decisiones en
la materia de este gobierno y personalmente de Luis Videgaray.
Pero es evidente que eso no solo no es así, sino que incluso
Aspe Armella reprueba abiertamente las determinaciones de Videgaray, se aleja
de ellas, además de explicar los errores de contenido y sentido de las mismas.
Pedro Aspe critico severamente el contenido y sentido de la
reforma y adicionalmente cual dardo envenenado, se deslindo personalmente de
ella y como vocero del grupo, de la participación de los miembros del mismo
antes mencionados.
Anteriormente le había relatado en este espacio, que en
diversas reuniones de carácter privado Aspe Armella, ha definido que siempre
considero a Videgaray como un muy buen analista, pero sin el talento y la capacidad
para dirigir la Secretaria de Hacienda y mucho menos para plantear una reforma
hacendaria de la magnitud requerida.
Un gran contraste sin duda porque mientras Videgaray recibe
premios internacionales como el de la semana pasada, que todavía no sabemos por
que o para que han servido, en el país la situación económica se va complicando
cada vez mas debido a sus políticas.
Una discrepancia elemental entre las perspectivas de
crecimiento expuestas por el gobierno y la realidad latente cotidiana, pero sobre
todo la acida critica de su propio maestro y mentor.
Las expresiones de Aspe no se pueden tomar a la ligera, no
solo por su nivel de conocimiento e influencia, sino porque en su calidad de
líder moral del sector, su reproche mas allá de un rompimiento del grupo
hacendario con Videgaray, significa una condena total.
Aspe señala que no se puede crecer si atenta contra la
producción, herramienta fundamental para generar desarrollo, cuando las
políticas impuestas por Videgaray atentan claramente contra ese precepto
fundamental.
Sin embargo a Videgaray poco parece importarle el
descontento colectivo nacional, el impacto negativo de sus determinaciones para
los intereses electorales del régimen al que pertenece y en teoría se debe.
Es claro que personalmente no tiene mayor ambición política,
es decir contrario a lo que todos podríamos pensar, no pretende ser candidato a
la presidencia de la republica.
De otra forma su comportamiento seria inexplicable,
contradictorio, de tal suerte que sus motivaciones, aparte del talante
soberbio, están encaminadas a otro tipo de intereses, aunque esos mismos
parecen no estar en sintonía con los sistema del que forma parte.
Al interior del propio gobierno, sobre todo en las áreas de
responsabilidad política existe una enorme preocupación debido a los efectos de
la política hacendaria en su vertiente tributaria.
Los cálculos definen que estos serán un obstáculo mayúsculo
para el Revolucionario Institucional en la próxima elección federal, sin
embargo y a pesar de esa coyuntura todavía no se ve una decisión presidencial
para recomponer la circunstancia.
No se trata de la permanencia de Videgaray en la Secretaria
de Hacienda, sino simple y llanamente en la corrección del error, que puede
resultar extremadamente costoso y el tiempo se agota apara el gobierno, para el
PRI, pero sobre todo para el país.
Twitter@vazquezhandall