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El Estímulo de mi Participación


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16/07/2011

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¿Por qué?


Porque desde mi primera lectura de un post en Internet firmado por un tal “nestorgon” hace unos años atrás, sentí una urgencia interior de tomar una posición contra la charlatanería fraudulenta que Internet sin intentarlo permitía. No era este mi primer encuentro con el fraude a distancia, ni este era este el primer fraude que conocía; pero era la gota que rebalso mi limite de tolerancia.







En los albores de la Radio en la décadas 1920-1930, otra creación tecnológica que adelantaría el proceso de democratización de las comunicaciones humanas—gracias a Maxwell, Tesla, y Marconi, ¡en este orden! —daba lugar a cierto Dr. John R. Brinkley, quien rápidamente se hizo conocer por sus trasmisiones radiales con campañas políticas y propagandas de su procedimiento quirúrgico. El "Dr." Brinkley habia inventado un procedimiento de trasplante de testículos de chivo en hombres cuyas energías sexuales se hallaban agotadas. Él refinó su esquema fabricando y ofreciendo por radio sus “píldoras a base de gónadas de chivo”.







Mientras que pocos eran quienes entonces sabían que el “Dr. Brinkley” era un “médico trucho” que había comprado su diploma en lugar de ganárselo con el estudio; muchos fueron los defraudados que se encontraron impotentes y sin sus propios testículos…

 

Dr. John R. Brinkley





Pero, como generalmente no se puede engañar a toda la gente todo el tiempo, los días finales del infamado Dr. Brinkley no fueron demasiado gratificantes: Perdió su estación de radio después que le fuera negada la renovación de licencia; perdió por segunda vez un juicio de libelo iniciado contra uno de sus críticos, el Dr. Fishbein (un doctor real y verdadero); varios de sus pacientes lo demandaron por “malapraxis”; fue demandado por la IRS (el equivalente a la DGI Argentina [¿?]); y llevado a la corte por “estafa postal” por la USPS.





El colorido y deshonesto Brinkley murió en Mayo 26, 1942, antes que pudiese ser juzgado y sentenciado. Pero eso no impidió que los asociados a sus fraudes, su esposa y sus empleados fueran eventualmente juzgados y sentenciados: Minnie Brinkley se declaró nolo contendere (nolo contendere es una admisión de culpabilidad) y recibió una multa de $US 5.000 y tres años de libertad condicional. Sus otros asociados se declararon culpables y fueron igualmente sentenciados.







¿Se podrá algún día erradicar completamente a estos personajes? Lo dudo. Pero eso no significa—al menos para mí—que uno deba abandonarse y quedar a su merced. Lo menos que uno puede hacer es exponerlos públicamente y dejar que el resto haga uso de su sentido común y tome sus propias decisiones. No hay ninguna forma que se pueda proteger a la gente de su propia estupidez.







Originally posted by Saul on Monday, December 24, 2007 in http://ojoconsaul.blogspot.com



Etiquetas:   Ciudadanía

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