Hoy me gustaría hablar de lo que supone el no compartir la información en el trabajo. Todos conocemos el caso de ese "compañero" de trabajo que no cuenta a los demás lo que sabe porque de esa manera se cree irreemplazable. Piensa, y a veces acierta, que no puede ser sustituido porque no hay nadie que sepa hacer lo que hace él. Ese es su punto fuerte, su baza, su estrategia. Craso error. Aunque no hay que quedarse a nivel del empleado, esto es algo que se repite, igual con más fuerza, en los puestos directivos. Es un mal común que pasa de esos puestos a los inferiores, se transmite como una enfermedad y se convierte en epidemia.




