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El miedo cerril a las Redes Sociales


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13/09/2014


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¿Porque están llegando al absurdo de provocar el bloqueo diario de las cuentas de  Redes Sociales en México, que son criticas con las acciones de gobierno, aun cuando no violan ninguna Ley, ni los derechos de terceros?.


 

¿Que no les basta tener controlada a la mayoría de los medios tradicionales: TV, radio, diarios, revistas?.

 

Eso es una flagrante violación de los Derechos Humanos a la Libertad de Expresión y de Información.

 

La agresiones a los medios y periodistas independientes, tanto físicas como virtuales no cesan. En México se intenta imponer, a fuerza, la “verdad oficial” del gobierno, que contradice abiertamente la realidad.

 

El descontento es general, la irritación, crece cada dìa.

 

¿Porque es que algunos gobernantes, a quienes en publico les llena de gozo hacerse llamar "demócratas", con sus hechos demuestran tanto miedo y desprecio a los Derechos Humanos, en particular al de la Libertad de Expresión?.

 

Paradójicamente, no bien han tomado posesión de su cargo, protestando guardar la Constitución y las leyes que de ella emanen, cuando ya están maquinando como restringir nuestras mas sagradas libertades y derechos humanos.

 

Para ellos toda la información debe traducirse en propaganda a su favor y no hay mas verdad que sus "verdades oficiales". Por lo tanto la libertad de expresión dentro y fuera de las Redes Sociales les significa un riesgo intolerable que debe ser sometido y controlado.

 

 

El miedo, en términos generales, es una emoción irracional que se genera por la percepción de un supuesto peligro, sobre todo cuando estamos frente a algo que no se conoce, que no se puede controlar, y que por lo mismo inspira enorme desconfianza. En su génesis y desarrollo juegan un papel preponderante la sugestión y la imaginación.



El temor, en cambio es una emoción de corte más racional, que surge del saber que algo o alguien es capaz de causarnos un daño; proviene de una experiencia, propia o ajena, que nos alerta de un riesgo o peligro real. Es un sistema de alarma bien calibrado (1) y en su génesis y desarrollo, individual o colectivo, juega un papel preponderante la memoria. 



Algo que nos inspira confianza, rara vez puede producirnos miedo y mucho menos temor. 



El fenómeno de las redes sociales, es algo muy reciente. La verdadera magnitud de sus alcances en el desarrollo de la vida social y política esta aun por descubrirse. Inspira una gran confianza dentro de sus integrantes, y gran desconfianza y aun miedo o temor acérrimo entre los detentadores del poder enemigos de la democracia. 



Pero aun con todo lo que falta por descubrirse acerca de ellas, está fuera de discusión que las redes sociales resultan ser un factor imprescindible de conocimiento para el bien de la Democracia. 



· La confianza dentro de las Redes Sociales: 



Los vínculos iniciales en la inmensa mayoría de las Redes Sociales se establecen con aquellas personas en las que se tiene un cierto grado de confianza, producto esta de una mayor carga emocional y afectiva que racional, porque se deriva de la familiaridad, amistad o conocimiento que nos une con ellos. 



De esta forma, se integran verdaderas redes primarias de confianza, entre familiares, amigos o conocidos, que a su vez se comunican y comparten vivencias y todo género de información con otras, integrando otro nivel de redes secundarias o ulteriores dentro de las que permea una gran parte del principio de confianza depositado en la red inicial. (2) 



La confianza ayuda, como lo afirma Luhmann (3), a reducir la dramática e inasible complejidad total del entorno real en que vivimos, proyectándola bajo la forma de un universo más simple y comprensible, confiable, haciendo posible la libre y espontanea convivencia virtual, en un espacio plagado de comentarios y charlas amistosas o familiares, propias de este tipo de relaciones, a las que se suman en menor medida mensajes de contenido informativo. 



Por esa confianza en los emisores de nuestras respectivas redes primarias, se suma otra cualidad, la credibilidad que se atribuye a los mensajes que provienen de aquellas personas con las que sentimos afinidad de cualquier clase. 



Entre los mensajes “retuiteados”, inspira siempre un mayor grado de confianza aquel que proviene de un emisor en quien confiamos, que otro que recibamos de algún desconocido. Al primero se le suele conceder, además del valor objetivo que pueda poseer el mensaje, el del afecto y la cercanía. 



Cuando recibimos el “retuit” de un familiar o amigo, le otorgamos casi sin resistencia la presunción de haber pasado por su propia criba de confianza. 



Esta cualidad de la confianza convierte a las redes sociales en un factor de información imprescindible para difundir riesgos o amenazas graves en torno a la integridad física de las personas con el fin de advertirles de algún peligro, inminente o potencial, para ellos y sus familias, y permitirles ponerse a salvo. 



Pero este valor inapreciable las redes sociales es algo que todavía no alcanzan a procesar serenamente algunos gobernantes que por su propia inseguridad ven en toda clase de libre ejercicio democrático un riesgo a sus dictados, y no la sana práctica de los Derechos Humanos a la Libertad Expresión y a la Seguridad Publica que pertenecen a todas las personas. 



Fuera de los ambientes de familiaridad y afecto, la confianza no se pide simplemente y se recibe como un don gracioso; se gana y se cultiva a través del valor objetivo inmerso en los mensajes que, en las redes sociales como Twitter, exigen un alto nivel de análisis e inagotables creatividades y capacidad de síntesis. Es una habilidad que conjuga la agudeza del analista de altos vuelos, con la destreza propia de los cabeceadores de noticias que se adquiere a lo largo de arduos años de ejercicio en la redacción. 



En Twitter, se trata de dar la más compleja esencia del mensaje en tan solo 140 caracteres. Esto la convierte en una tarea muy tortuosa para el demagogo, acostumbrado a los rollos exuberantes que facilitan su tarea de disfrazar sutil o burdamente sus mentiras. 



El mundo real es sumamente complejo, y a lo largo de los años la experiencia nos enseña a discriminar de todo el caudal de información que recibimos aquella que, de primera mano, nos parece engañosa o francamente falsa, que no merece nuestra confianza. Dentro de esta categoría caen de forma casi automática las promesas de la inmensa mayoría de los políticos y las verdades oficiales que emiten sin ningún pudor algunas autoridades, en evidente contradicción con la realidad y que de inicio se reciben con desconfianza. 



En estos casos, las redes sociales cumplen además la función de una mente o una memoria colectiva en libertad, con fines distintos al acondicionamiento, uniformidad y conformismo a los que hace referencia Huxley (4) en su Mundo Feliz. 



La rancia formula goebbelsiana por la que una mentira repetida mil veces pasa por verdad, que había demostrado eficacia en aquellos ambientes informativos en los que se controla sutil o abiertamente el contenido y enfoque de la información, porque operan en forma unidireccional, sin permitir la retroalimentación critica compartida, no encuentra soporte en las redes sociales, en gran medida por sus posibilidades de feedback, y por el ejercicio critico que se ejerce en forma casi instantánea. 



Por esto, además, las Redes Sociales en la Web, general altos grados de cohesión social. 



La información y la noticia se difunden en tiempo real, y casi inmediatamente se produce no una, sino multitud de respuestas, datos, opiniones y criticas que permiten ubicarla dentro o fuera de la credibilidad. A forma de moción en este aspecto, podemos decir que estamos siendo participes de un cambio de paradigma en la noticia y en su periodo de vigencia. Casi todo lo que se publica al día siguiente en los medios impresos, o en los electrónicos, sin aportar algo adicional, ya es historia y no se compra. 



La confianza dentro de las Redes Sociales en la web, ha resultado ser un verdadero exorcismo contra la desintegración y dispersión social que favorecen al autoritarismo y sus intentos de control social. 



· El miedo a las Redes Sociales: 



El valor de la confianza y credibilidad que la población está descubriendo en las redes sociales para enfrentar con enormes posibilidades de éxito a la manipulación del Leviatán, mediante un ejercicio democrático compartido, ha despertado el insomnio de los controladores de la información. 



Este valor que representa la confianza se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza, una amenaza para sus intereses que rebaza con mucho su capacidad de comprensión. 

 

¿Como es que, aparentemente de la nada, surge una oleada de criticas a esas "verdades oficiales" o actos autoritarios que con tanto esmero se cuidaron de disfrazar como buenas y veraces, u ocultar de plano?, y peor aun ¿de donde es que aparece un numeroso grupo de ciudadanos protestando en forma pacifica y respetuosa ante sus oficinas en contra de esa medida lesiva a los intereses ciudadanos que tanto les ha costado disimular?.

 

¿Como es que esos Twitteros o Fecebokeros se comunican y convencen de tomar parte?, es algo que escapa a la comprensión de aquellos gobernantes que son verdaderos analfabetas ciberneticos. Pero mientras tanto, eso para ellos representa una amenaza que hay que eliminar.

 

Para eso intentan de todo, desde la persecución e inclusive el encarcelamiento de quienes, en su personal opinión, han cometido el infame delito de alertar a sus familiares o conocidos de un riesgo o amenaza, real o potencial, pero amenaza al fin, para que se protegieran a si mismos y a sus familias.

 

Pero el motivo real de ese miedo irracional se esconde detrás de argumentos falsos, tales como el "orden publico", cuando realmente es su incompetencia para gobernar la que les impide garantizar la Seguridad Publica a que tenemos derecho todas las personas.

 

El tamaño de su miedo a las Redes Sociales es proporcional a su incompetencia para gobernar dentro de un Estado de Derecho.

 

Por eso, a esos anti demócratas les preocupa sobremanera seguir controlando la información,  reducirla a su mínima expresión, o cooptarla para convertirla en propaganda que difunda ese "mundo feliz", que solo existe dentro de su imaginación.



¿Cómo inducir sus “verdades” o “desinformación” dentro de esas redes de confianza de una forma sutil y convincente, cuando todo intento por más sofisticado que parezca de difundir su propaganda o verdades oficiales, se estrella frente a la inapelable decisión de dar un clic sobre el botón “unfollow” de Twitter, desconfirmar la solicitud de “amigo” en Facebook, o en los “círculos” de Google+ ?. 



Esa libertad de elección entre seguir o no seguir, inspirada en el valor de la confianza, que es inherente a las redes sociales, las ha convertido en un baluarte de nuestros sistemas que aspiran a ser verdaderamente democráticos, y que como un plus inesperado a traído a nuestras vidas la Era del Conocimiento. 



Y aunque a los controladores de la información siempre les queda la esperanza de que su propaganda disfrazada de mensajes, puestos a circular en redes artificiales de seguidores, creadas exprofeso para esos fines, pueda llegar de algún modo a penetrar los círculos de confianza establecidos por los usuarios en sus redes primarias, esa esperanza suele desvanecerse frente a la imposibilidad de mantener una relación bidireccional creíble y permanente. 



Así aunque la propaganda política en las redes sociales se difunde inevitablemente, suele percibirse solo como un molesto ruido, que no trasciende más allá de los falsos seguidores artificiales que los mercaderes de la web venden a los políticos ingenuos, o a los que siendo conscientes de las limitaciones de estas estratagemas mercadotécnicas se conforman con dar las apariencias de poseer grandes legiones de seguidores. 



En la práctica esas redes artificiales de seguidores, aunque efectivamente puedan aportar transitoriamente alguna imagen de popularidad, carecen de trascendencia cuando les falta el ingrediente de la confianza. 



No obstante, no puede descartarse que ese miedo a las Redes Sociales, impulse a distintas agencias gubernamentales a crear sus propias redes artificiales de seguidores, para simular aceptación o aquiescencia con sus “verdades oficiales”, y aun intentar desinformación o guerra sucia virtual. 



En tiempos ordinarios a muchos políticos y gobernantes les basta con mantener las apariencias, es algo que les conviene interna y externamente, les resulta muy confortable mirarse en el espejo que se han fabricado a la medida; pero en vísperas de elecciones, una discrepancia generalizada con la veracidad de su “mundo feliz”, puede tener efectos plebiscitarios con resultados desastrosos, del tal magnitud que no puedan revertirlos a través de su control de los procesos electorales.

 

Por eso es que se empeñan en reglamentar la Libertad de Expresión dentro de las Redes Sociales.

 

Afortunadamente para los integrantes de las Redes Sociales en México,  la Constitucion Política garantiza el Derecho Humano a la Libertad de expresión, tal y como ocurre en los  países democraticos del Mundo, y por lo tanto las absurdas pretensiones regulatorias de esos enemigos de la Democracia, no pueden contravenir lo dispuesto en nuestra Carta Magna.

 

La Manifestación de las ideas no sera objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, los derechos de tercero, provoque algún delito o perturbe el orden publico. (Articulo 6) 

 

En los Estados Unidos Mexicanos, todas las personas gozaran de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que esta Constitución establece. (Articulo 1)

 

Bajo esos términos, ninguna ley, reglamento o disposición administrativa puede restringir nuestro sagrado Derecho Humano a la Libertad de Expresión dentro y fuera de las Redes Sociales. Quienes lo intenten estarán destinados a perder todos los juicios de Amparo que se promuevan en su contra con base en esas causas legitimas y justificadas, ademas de ser exhibidos en la "Aldea Global", como lo que son.

   

(1)  André, Christophe; Psicología del Miedo, temores angustias y fobias; Kairos; Barcelona, España; 2005.

(2)  Ver: Las Redes Sociales en la Web, del autor; http://adiazpi.blogspot.com/2011/09/las-redes-sociales-en-la-web.html

(3)  Luhmann, Niklas; Confianza; Editorial Anthropos, Universidad Iberoamericana, Instituto de Sociología de la Pontificia Universidad Católica de Chile; 1ª edición; Barcelona, España; 1996.  

(4)  Ver: Huxley, Aldous; http://www.laeditorialvirtual.com.

 



Etiquetas:   Redes Sociales   ·   Derechos Humanos   ·   Libertad de Expresión

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