. Absorto en la contemplación del mar y de los veleros navegantes, mi amigo el Lolo interrumpió el sosiego de suave brisa. El Lolo, cuñado de la Luisa, la que limpia las escaleras de mi comunidad, es un tipo peculiar, abierto y sincero que, desde su vasta cultura popular, siempre pronuncia análisis con visos de sensatez. Las cuitas políticas suelen ser los temas de análisis que entusiasman a este singular personaje. Tras los saludos de rigor del casual encuentro, hacía meses que no coincidíamos, no pudo contener su vocación polémica y planteó con velocidad de obús el tema referente a la reforma de la ley electoral anunciada por el presidente Rajoy: “Lo mires por abajo, lo mires por arriba, o lo mires al bies, la verdad es que no encuentro motivos para la rabieta que está provocando el anuncio de esta reforma…..”.
- Lolo, descansa un poco y disfruta la panorámica….., le dije invitándole a sentarse.
- Javier, es que ya sabes que las tonterías y la demagogia me irritan y me cabrean. No entiendo el gran follón, con palmas y jaleo, que están armando algunos por esa propuesta electoral para que gobierne, como es lógico, la lista más votada.- También yo lo considero así. Lo que pasa, Lolo, es que en esta ocasión, como en otras, hay intereses partidistas entre unos y otros. Mientras que los del PP lo consideran oportuno y lo defiende por llevar la propuesta en su programa electoral, el resto de partidos, especialmente el PSOE, tratan de restar valor a la propuesta y camuflan su postura de rechazo aludiendo a los pocos meses que quedan para los próximos comicios municipales.- ¡Eso…! Eso es precisamente lo que no entiendo de la polémica levantada….!- Mira Lolo, en política ya sabes que se hacen y se dicen cosas muy raras y, a veces, contrarias a la razón, a la moral, y a la ética. En este concreto caso y según quien lo analice, los calificativos se pueden aplicar a los que defienden cualquiera de las dos posturas. Como más democrático, más ético, y por ser totalmente lógico, yo defiendo la propuesta de que tanto en las elecciones locales, como en las autonómicas, o en las nacionales, gobierne siempre la lista más votada, y si hay que hacer dos vueltas como si hay que hacer tres. Es urgente que se comience a respetar la voluntad mayoritaria de los ciudadanos.- Eso mismo pienso yo. Suscribo punto por punto lo que dices sobre lo de la lista más votada. Pero quiero incidir en la absurda polémica sobre las ventajas o desventajas que supone para los partidos en la contienda la modificación de la ley a pocos meses de unas elecciones.- Creo Lolo que son las mismas para todos.- Efectivamente, ahí quería llegar. Sean las que fueren las reglas electorales, todos los participantes en la contienda salen de la misma meta, el mismo día, a la misma hora, y en las mismas condiciones. O sea, lo que puede ser bueno para uno lo es también para otros, y lo que es malo para otros lo es también para uno. Por eso no entiendo el rechazo a la nueva reforma bajo el alegato del tiempo. Es algo tan absurdo y tan falso como la sonrisa del sectario Cintora.- Así es Lolo. El sistema proporcional de la actual ley electoral es un auténtico despropósito. De no existir mayorías absolutas, casi nunca se respeta el resultado de las urnas. Se trapichean acuerdos, se traman prebendas de gobierno, se urden tretas, y se cambian votos por sillones. La maquinaria manipuladora del tú me das y aquí me tienes se activa casi siempre de forma interesada. Los ejemplos se multiplican por miles en ayuntamientos y por intereses en parlamentos autonómicos. Son los ajustes políticos a las canonjías, a los chanchullos, y al reparto de mamandurrias. - Resumiendo, dices lo mismo que yo. Como todos parten en igualdad de condiciones, si la lista más votada favorece al PP, por la misma lógica y en igual medida favorece también al resto de particos. Si por el contrario la reforma de la ley perjudica al PSOE, en la misma proporción y medida perjudicará también al PP. - ¡Exactamente. Y si no es así, que nos lo expliquen!