Cavenaghi y Domínguez: dos regresos, el mismo sentimiento

El sentimiento genuino llama, permanece latente, nos aflora, nos dice cuándo es el momento. A Fernando Cavenaghi y Alejandro "Chori" Domínguez les habrá pasado eso. ¿Hay alguna duda? River en la B. River en la B, sí, lo repito, han pasado una semanas y todavía nombrarlo suena extraño, como extraído de una ficción. En el peor momento del club en más de cien años de riquísima historia, ellos dos, con contratos europeos eligieron el corazón, lo que les pasa dentro. Ahí están, sonrientes, con la camiseta en la mano, sabiendo que cumplen con su parte, que devuelven a River, lo que River les dio en su momento. Agradecimiento ciento por ciento.

 

. A Fernando Cavenaghi y Alejandro "Chori" Domínguez les habrá pasado eso. ¿Hay alguna duda? River en la B. River en la B, sí, lo repito, han pasado una semanas y todavía nombrarlo suena extraño, como extraído de una ficción. En el peor momento del club en más de cien años de riquísima historia, ellos dos, con contratos europeos eligieron el corazón, lo que les pasa dentro. Ahí están, sonrientes, con la camiseta en la mano, sabiendo que cumplen con su parte, que devuelven a River, lo que River les dio en su momento. Agradecimiento ciento por ciento.
Domínguez, en Valencia, podría haberse quedado tranquilamente con su lugar en el banco de suplentes, ingresar en el complemento y vivir una vida europea, de paz y armonía para los suyos. No, dijo, River me necesita y yo tengo que estar. Del Bernabeú a la cancha de Deportivo Merlo. De la pulcritud a los vestuarios de la B Nacional. De jugar en Italia, Inglaterra por certamenes internacionales a terminar en Puerto Madryn. Sin escalas. Un gesto muy representativo que el hincha debe valorar como tal. Más porque Domínguez no se crió en las inferiores del club, salió de Quilmes y luego de varias temporadas recayó en River con marcada resonancia. No se hizo el distraído ni miró para el costado. 

Lo de Cavenaghi, formado en el club, también merece un párrafo. Comodidad en Brasil, posibilidad de retornar a Francia, al Bordeaux, donde ya se destacó, más varias y varias opciones. También fijó su vista en su interior y concibió que esos colores lo estaban necesitando. Y ni lo dudó. Dejó de lado su distanciamiento visceral con el presidente Daniel Passarella, entendieron que enojos coyunturales no pueden perjudicar al club que ambos aman. Cavenaghi hizo fuerza más que nadie para sentir la banda en el pecho. Tragó saliva, respiró, prefirió no recordar resquemores y por sobre todo, al unísono que Chori, ni miró la cuenta bancaria.

Almeyda sabe que cuenta con dos futbolistas de elite, de nivel internacional que por vuelo propio se adaptarán a la categoría y otorgarán su espaldarazo para menguar la peor situación que ha vivido River. Una dupla ofensiva chispeante, que se conoce de aquél Clausura 2002 y hoy, en una parada brava, se vuelven a reencontrar.

Este River deberá reconstruirse a través del sentimiento de los hinchas, dirigentes, cuerpo técnico y jugadores. San Lorenzo, en aquella aventura épica de 1982 se aferró a eso y le dio resultados. A que el amor en conjunto, unificado, posibilitará el retorno, que la identidad debe ser uno de los pilares indisolubles en la institución para sortear las piedras que encontrará en este camino de vuelta a Primera. Domínguez y Cavenaghi dijeron presente. Por el momento, invalorable.

Twitter: @apertoldi

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