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Entrevista a la Revista de Crítica Cultural, Factor Crítico


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09/09/2014

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En esta ocasión el honor es múltiple, pues mi primer contacto fue con Miguel Carreira, pero al enviar la entrevista, pude interactuar con todo el equipo que forma la fantástica revista dedicada a la Crítica Cultural, Factor Crítico


1.- ¿Qué es Factor Crítico y en qué año nació?

Factor Crítico es una revista dedicada a la crítica cultural. Nació en el 2012 y se dedica a la crítica de cine, literatura, cómic, ensayo y música. También hay una sección satírica, "Malas Pulgas", que funcionó bastante bien en su momento, aunque ha quedado un poco desabastecida con el tiempo. Siempre que el equipo se reúne o siempre que hablamos sobre esta sección surge el proyecto de resucitarla, porque es una sección muy divertida para hablar de ella y sobre la que hacer proyectos aunque, a la larga, escribir textos divertidos es bastante difícil. 

 

Es una sección que queremos resucitar algún día.

Nació en el 2012 y se dedica a la crítica de cine, literatura, cómic, ensayo y música

Factor Crítico nació un poco a partir de la colaboración en Revista Lecturas, una revista digital chilena que no tiene nada que ver con la española y que se dedica también a la crítica cultural. Revista Lecturas era y es un proyecto muy bonito, que intenta funcionar como un puente entre entre países hispanohablantes, incluida España. Muchos de los que empezamos con Factor Crítico colaborábamos en Lecturas y, en algunos casos, todavía lo hacemos, pero llegó un momento en el que queríamos tener más autonomía y más velocidad para tomar ciertas decisiones. Por eso creamos Factor Crítico como un proyecto independiente.



2.- ¿Cómo definiría Factor Crítico?

Una revista de crítica. El objetivo siempre ha sido este y creo que nos hemos desviado muy pocas veces de él. Desde el principio dijimos que queríamos evitar convertirnos en una revista que habla de todo y de nada. El concepto de crítica es muy amplio, claro y nosotros no lo hemos recortado en nada, pero siempre intentamos que los textos giren sobre una idea muy sencilla: un objeto (un libro, una película, una canción, un disco, un tebeo) sobre el que tenemos algo que escribir.

Sí se encuentran textos buenos, pero es porque aparecen estos críticos buenos o estos buenos escritores disfrazados de críticos, que cada vez son más escasos, pero que todavía están por ahí.



3.- ¿Cuántas personas componen la revista y qué función desempeña cada una de ellas?

El equipo ha ido cambiando un poco a lo largo de estos años o, más bien, ha ido cambiando la función de cada persona. En un principio éramos cinco personas en el equipo original. Las cinco seguimos, digamos, en los alrededores de la revista, y se han añadido colaboradores que escriben con nosotros. Cada sección está encabezada por una persona. Tenemos a Alexander Zárate que no estaba en el grupo original, pero que ahora encabeza la sección audiovisual. Roberto Bartual es el jefe para todo lo que tiene que ver con cómic e ilustración. David Sánchez Usanos se encarga de ensayo y de música y yo de novela y narrativa breve. Luego hay un grupo amplio con el que trabajamos y sería un poco largo nombrarlos a todos, la revista está ahí para quien tenga curiosidad. Se me ocurre nombrar ahora a David Urgull, a Paz Olivares o a Goio Borge, que son colaboradores asiduos.



4.- ¿Qué podrían destacar de Factor Crítico y qué trabajo hay detrás de ella?

Factor Crítico la montamos porque queríamos escribir crítica y porque nos parece que en el campo de la crítica hay un trabajo amplio por hacer. Claro que, cuando hablamos de crítica, en una revista con tantas secciones, es difícil ser precisos. No creo que se pueda meter en el mismo saco la crítica literaria, la crítica musical o la crítica de cómic, por ejemplo, pero sí que desde, distintas provincias de la cultura teníamos la impresión de que la crítica es, ahora mismo, una disciplina en la que hay mucho trabajo pendiente y en la que hay un vacío de cabeceras de referencia.

Desde un punto de vista más práctico, la revista se dirige bastante al público español o a aquellos a los que les interesa lo que se está haciendo en España. Esto no es tanto por vocación como por necesidad o por circunstancias. Nos encantaría trabajar más, por ejemplo, con América Latina donde creo que se hacen cosas muy interesantes.

Por supuesto, siempre se puede encontrar alguna buena crítica, pero por lo general la crítica es buena porque hay un buen crítico detrás o porque hay alguien lo suficientemente hábil como escritor como para hacerse pasar por un buen crítico. No hay revistas que sirvan de referencia. Los suplementos de los periódicos, por ejemplo, han sufrido una decadencia que es tan evidente que no he conocido a nadie en los últimos diez años que todavía defienda tal o cual suplemento como una guía provechosa para saber por dónde va la cultura en este país. Sí se encuentran textos buenos, pero es porque aparecen estos críticos buenos o estos buenos escritores disfrazados de críticos, que cada vez son más escasos, pero que todavía están por ahí. Estas dos especies, el buen crítico y el buen escritor que se hace pasar por un buen crítico son muy difíciles de distinguir. Personalmente, casi siempre me parece más interesante el segundo caso y además, si miramos el panorama de la crítica desde una perspectiva histórica, creo que a la larga hay un cruce de roles y el que parecía sólo un buen escritor es el que acaba desentrañando la crítica de verdad. A lo mejor tenía razón Elliot, que decía que, a partir de un cierto momento en la historia de la literatura, todo buen escritor tiene que ser también un crítico. No creo que sea así, pero tampoco es una frase que se pueda obviar a la ligera. 

Aquí la cosa vuelve a complicarse un poco más, porque tendríamos que distinguir entre la crítica académica y la crítica no académica, que creo que son dos disciplinas que siempre han estado más o menos diferenciadas, pero nunca habían estado tan alejadas como lo están ahora. Quiero aclarar que me refiero, sobre todo, al ámbito de la literatura, que es el que yo conozco un poco mejor. Lo curioso es que el objetivo de la crítica académica o, al menos, de cierta crítica académica, parece que ha convergido con la crítica convencional, en el sentido de que cada vez parece menos interesada por cuestiones filológicas o estilísticas y más en construir una interpretación de textos, que es lo que ha hecho desde siempre esa crítica convencional. Pero, a pesar de eso, a pesar de que de ahí debería haber salido un acercamiento, lo que ha surgido ha sido, al contrario, una distancia tan abismal que quizás no se recuperará nunca y que me parece excesiva y un poco peligrosa, porque la academia no sólo se ha alejado de, por ejemplo, la literatura popular (cosa que siempre ha hecho, de hecho es parte de su definición), sino que opera, cada vez más, exclusivamente con los códigos que encuentra dentro de sí misma. Es una crítica que corre el riesgo de volverse autista y no comunicarse con nada salvo consigo misma.

No es que Factor Crítico aspire a salvaguardar las esencias de nada, pero sí que creo que es el trabajo de un grupo de gente que piensa más o menos lo mismo sobre estas cuestiones.



5.- ¿A qué público va dirigida? ¿Y hasta dónde llega?

Gracias a Internet, podemos presumir de aspirar a un público universal. Es lo que tiene la tecnología. Desde un punto de vista más práctico, la revista se dirige bastante al público español o a aquellos a los que les interesa lo que se está haciendo en España. Esto no es tanto por vocación como por necesidad o por circunstancias. Nos encantaría trabajar más, por ejemplo, con América Latina donde creo que se hacen cosas muy interesantes. Vuelvo a hablar, sobre todo, del campo de la literatura, que es el único que conozco un poco, pero me da mucha envidia cuando veo la vitalidad que se desprende desde allí. 

Hablo exclusivamente de esto, de vitalidad. Luego hay otras discusiones sobre la calidad etc que pueden ir por otros derroteros. A mí, personalmente, me parece que ahora mismo se están intentando cosas mucho más arriesgadas en América Latina que en España y esto genera cosas muy interesantes, pero también muchas cosas raras. A veces llegan cosas de allá que, sólo por las pastas, ya te echas a temblar. Pero en lo que se refiere a la vitalidad, no tengo duda de que en Argentina, en México o en Chile nos ganan por goleada. Nosotros nos dedicamos más al ámbito español por puro pragmatismo y también un poco porque es lo que nos toca. Como es lógico tenemos una relación mucho más directa con las editoriales de España que con cualquier de Sudamérica. Sobre todo con editoriales más pequeñas que me parece que son las que pueden presumir de tener una pasión comparable a esa de la que hablaba en América Latina.



6.- ¿Cómo podría promoverse Factor Crítico dentro del mundo de las bibliotecas y de la cultura en general?

 

Factor Crítico es, ahora mismo, un medio exclusivamente digital. Uno de nuestros proyectos es llegar a producir algo en papel, sobre todo porque todavía creemos en el papel, pero ahora mismo somos un medio digital. Nuestra relación con las bibliotecas, entonces, dependerá mucho de la relación de las bibliotecas con el mundo digital, que es un terreno del que puedo opinar poco, pero que me parece muy interesante. Supongo que es uno de los grandes retos para las bibliotecas el adaptarse a un nuevo entorno y, al mismo tiempo, mantener lo que las hace valiosas ahora mismo. He leído hace un par de días que en América acaban de inaugurar una biblioteca sin libros, y no porque se les hayan olvidado (esto podría pasar en España) sino que parece que es algo vocacional. Supongo que no será la última y supongo que tiene su explicación, pero me parece que es una forma elegante de asesinar el concepto de biblioteca. Entiendo que las bibliotecas tienen que reorganizarse, que tienen que funcionar cada vez más, no sólo como depósitos, sino como dinamizadores de la vida cultural, pero lo que no entiendo es una biblioteca sin libros. Quizás a la siguiente generación esto le parezca normal pero para mí todo eso es un poco aberrante. 

Nos habla de que estamos viviendo un periodo en el que la literatura y quizás la cultura en general, se ha empapado del ambiente general de crisis.



7.- ¿Cuál es el futuro de Factor Crítico? ¿Seguirá creciendo?

Esperamos crecer, claro, y tenemos proyectos (el de sacar algo en papel es uno de ellos) pero todo dependerá de las circunstancias. Factor Crítico tiene medios muy modestos y es algo con lo que tenemos que jugar. Además hay una serie de lineas rojas que nos hemos propuesto no atravesar. Una de ellas es que, como dije, FC quiere ser una revista de crítica y para nosotros es importante mantenernos en esa definición.



8.- ¿Cómo ven el mundo literario y la cultura en general hoy día?

Hace unos meses publicamos una reseña de Bajo treinta, una antología de autores de menos de treinta años que hizo Juan Gómez Bárcena y que publicó Salto de Página. Yo allí comentaba que resulta sorprendente que los autores jóvenes están escribiendo una literatura que me parece claramente dominada por la nostalgia, tanto a nivel temático como a nivel estilístico y a nivel técnico. Esto, en sí mismo, no tiene por qué ser bueno ni malo y, desde luego, no habla de la calidad de los autores, que pueden ser muy malos o muy buenos independientemente de estas cosas, pero creo que sí nos habla de que estamos viviendo un periodo en el que la literatura y quizás la cultura en general, se ha empapado del ambiente general de crisis. Hay una sensación de estancamiento o, mejor dicho, una sensación de que hemos dejado atrás algunas cosas demasiado rápido y todavía no hemos alcanzado el lugar en el que pasar al siguiente estadio. Es como si hubiésemos llegado al fin de la historia, a la última parada de tren y nos hayamos dado cuenta de que este no es el lugar correcto. Nos hemos bajado del vagón y estamos esperando a que contruyan las vías, pero ni siquiera tenemos muy claro a donde ir.

Creo que esto es un fenómeno que va más allá de la cultura, pero, dentro de ella, que es lo que nos toca, creo que esta sensación de inmovilismo afecta especialmente a la literatura. En el cine, que es un campo que no conozco demasiado bien, pero que me gusta mucho y al que intento prestar atención, me parece que la melancolía no es tan acusada, quizás porque es un medio que funciona a través de canales más extensos geográficamente y eso genera cierta impresión de dinamismo. Es decir, el cine, al fin y al cabo, se difunde rápidamente en todo el mundo. Lo más arriesgado que se hace en Filipinas es relativamente accesible para un espectador español al cabo de poco tiempo. En cambio, en literatura, todo es mucho más lento y los canales son mucho más reducidos. En España, que es un país en el que se traduce muchísimo, apenas conocemos lo que se produce en otros países. Incluso lo que se hace en América Latina, donde tienen el mismo idioma, es relativamente desconocido en España. Tendría que ver las cifras, pero estoy casi seguro de que cada año se publican aquí más libros estadounidenses que de cualquier país de América Latina.

Tampoco quiero dar la impresión de que el riesgo sea la clave de la calidad, ni mucho menos. Algo muy original o muy innovador no es automáticamente algo válido y, de hecho, la excusa de la originalidad ha servido demasiadas veces para montar obras que luego descubrimos que eran pretenciosas y poco más. El Siglo XX ha sido indiscutiblemente más original que el XXI, al menos de lo que llevamos de él, pero muchos de las propuestas más arriesgadas hoy son imposibles de leer. Sin embargo, sin esas propuestas, seguramente no se habrían conseguido los avances más importantes del S XX y en casi cualquier obra importante del XX, sobre todo de la primera mitad, uno se puede encontrar con unas construcciones que hoy son casi futuristas. Y no hablo de vanguardias. Lees a Unamuno, que no es un tipo sospechoso de vacuidades, y te encuentras con que hace cosas que hoy resultan osadas. 

9.- ¿Qué consejo le darían a una persona que quiere iniciarse con una revista como la que ustedes regentan?

Que se lo piense. Si aún así se decide, que se lo piense mejor. Si aún así se decide, que tenga ánimo. Al final todo acaba bien.



10.- ¿Qué percepción tienen de las Bibliotecas?

Creo que ya he hablado un rato de esto. No quiero repetirme.



11.- ¿Qué piensan de las redes sociales aplicadas a las revistas culturales, digitales, etc.? ¿Tienen presencia en las mismas?

Sí, tenemos todo el pack: facebook, twitter, linkedin, google +. Están bien, son una forma más de comunicarte con la gente. A nosotros nos han servido para difundir un poco más la revista. Tampoco hemos querido trabajar demasiado con ellas porque el objetivo de la revista siempre ha sido, como decía, escribir crítica, un poco al viejo estilo: escribir un texto, entregarlo al público y que el receptor lo utilice como mejor le parezca. Pero las redes sociales son muy interesantes y permiten, por ejemplo, contactar más, discutir más... Pueden ser también una pesadez, claro, pero las herramientas es lo que tienen, dependen mucho de cómo se utilicen.



12.- ¿Alguna anécdota que contar?

Pues no se me ocurre. Quizás lo difícil que fue escoger el nombre. Exigió varias pequeñas reuniones y una cumbre por todo lo alto con ultimatum incluido. No sé si el nombre gustará más o menos, pero cuando recuerdo algunos de los que pusimos encima de la mesa, sobre todo cuando llevábamos un par de horas de reunión, tengo la sensación de haber esquivado una bala. Al final impusimos una votación, decidimos y llamamos a uno de los fundadores, que no pudo estar presente en la reunión. Lo primero que me dijo es que, la verdad, no le acababa de convencer. Creo que quería reabrir la discusión, pero a esas alturas había un riesgo serio de que aquello acabase en enfrentamientos físicos serios, así que nos quedamos con Factor Crítico que, a mí, cada vez me gusta más, quizás por cariño. Creo aquel fue el momento más crítico de Factor Crítico.



13.- ¿Se sienten plenamente satisfechos con su trabajo o hay algo que se podría mejorar?

Ni mucho menos nos sentimos satisfechos. Podemos mejorar muchísimo. Personalmente, creo que aún estamos lejos de llegar a lo que Factor Crítico puede llegar a ser, aunque, en general, estamos razonablemente contentos y a ratos orgullosos de lo que hemos hecho.



14.- ¿Qué piensan de Alquibla, www.alquiblaweb.com, como página de difusión de la cultura?

No la conocía, pero me parece muy interesante. Me gusta el diseño, que me parece muy limpio, y la idea de acercar el mundo de las bibliotecas. Echo en falta que, al ser en formato blog, la información no sea más fácil de recuperar (por ejemplo, que haya una forma de localizar la información sobre las bibliotecas en un mapa), pero la información que da es muy interesante y, de hecho, yo la seguiré mirando en profundidad. Veo fuentes de documentación por ahí que no conocía y que seguramente sean útiles a mucha gente.



Etiquetas:   América Latina   ·   Cine   ·   Entrevista   ·   Escritores   ·   Literatura   ·   Música   ·   Periodismo   ·   Crítica Literaria   ·   Nuevas Tecnologías

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