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Era mi vecina, quien había olvidado las llaves de su departamento. Durante el almuerzo,
me reveló cómo su experiencia de sanación le cambió el sentido de la vida.
“Tomé la firme
determinación de que, así como una gota de agua es una con el mar, yo misma soy
parte con el ser divino, y por eso tengo la capacidad de sanarme”. Esas fueron
las palabras de María Elvira Ramos Pellacani, cuando conversamos en profundidad
acerca de cómo enfrentó el diagnóstico
de cáncer.
Debido a su alto
interés en tener hijos, me contó el proceso en el que estaba. A Cuqui, como le
llaman sus amigos, le diagnosticaron hace más de tres años cáncer al hígado. La
reacción de ella y de su marido fue siempre de “hacerle frente, no entrar en la
parte emocional sino racional”, sin embargo, a los dos años y ocho meses se le
presentó un cáncer de páncreas, cuyo pronóstico de vida fue de seis meses.
“¿Cómo
reaccionaste cuando oíste eso? Te vino la idea de buscar otra alternativa?”, le
pregunté con curiosidad.
Me comentó que, inicialmente,
quiso poner su fe al tratamiento médico, luego su búsqueda la derivó a conectarse
con su identidad espiritual; re-contactarse con ella misma, pensar en que no
debía cuestionar el porqué, sino, el para qué. “Tuve un cambio interno
profundo, mi prioridad cambió, pasé de vivir en el ego, trabajando enfocada en
mi éxito personal y profesional como diseñadora gráfica, a pensar ahora en
hacer mi trabajo con amor”.
Cuqui pensó: “¿Qué es lo que voy a hacer de mi vida? ¿Cómo quiero que
sea si es que tengo la posibilidad de vivir? Internalicé que estaba en mí, que
a través de la meditación, oración y determinación iba a estar sana; todo eso me
llevó a ver que mi sanación no estaba solo en los medicamentos o médicos. No me
permití quedar con los pensamientos negativos o en la enfermedad.
Cuando se llega al
convencimiento que tu ser divino es capaz de conseguir todo, uno comprende que
solo a través de ese amor, uno puede sanar y construir a diario tu vida de la
mejor forma, hacia ti y a los que te rodean. Cualquiera que hoy esté sufriendo,
piense que uno es artífice de su vida, yo doy fe de ello”.
Reflexionando, me
pareció interesante saber también que la organización Institude of Noetic Sciences [Instituto
de Ciencia Noética] lleva a cabo estudios de personas que se han sanado de
cáncer sin medicamentos, junto a la Dra. Kelly Turner, quien como investigadora ha visto la remisión del
cáncer.
En la actualidad,
Cuqui lleva más de un año de alta. Ella piensa que “cuando te conectas con tu
yo divino tienes todo lo que necesitas”.
Su cambio de mentalidad
la sanó espiritualmente; se siente enriquecida, valora las cosas simples y
sencillas de la vida, su corazón amanece agradecido cada mañana y, sobre todo,
cuando entrega amor.
Esta visión de la
vida, invita al conocimiento de la existencia espiritual, enfocando los
pensamientos en cualidades enaltecedoras, como lo fue también para Karen Walsh, quien estudió medicina,
trabajó con la especialidad de citotecnología y sanó de cáncer a través de la
oración, reconociendo que uno puede recurrir a algo que trasciende lo humando;
a la presencia del Amor divino, que brinda una profunda gratitud.
Esta alternativa está
siempre disponible, a veces solo basta tornarse a la percepción espiritual,
desear un estado consciente de armonía y como lo mencionaron Cuqui y Karen,
estar agradecido, lo que lleva a uno a sentir salud, gozo y energía de vivir.
Claudia Honorato
Comité de Publicación de la
Ciencia Cristiana para Chile
Email: Chile@compub.org
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