Qué bien se siente llegar a la casa y ponerse cómodo, comer algo y, pase lo que pase, acomodarse frente a esa mágica forma de ver la realidad; soñar y viajar como si de una alfombra mágica se tratase.
Qué bien se siente llegar a la casa y ponerse cómodo, comer algo y, pase lo que pase, acomodarse frente a esa mágica forma de ver la realidad; soñar y viajar como si de una alfombra mágica se tratase.

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Recuerdo cuando una compañera nos llevó a su casa para ver su
nuevo televisor ¡Todos maravillados mirando los dibujos animados en colores! Hoy,
tenemos pantallas gigantes con HD, podemos ver en 3D y escoger programas a
nuestro antojo con tan solo apretar un botón desde donde estemos. ¿Recuerda
cuando se jugaba al cachipun para ver quien se levantaba a cambiar de canal?
Por lo menos así lo hacíamos mis hermanos y yo.