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“Cuando el río suena es porque piedras trae” Parte II


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29/08/2014


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He tenido que tomar un tiempo para recuperarme del asombro y del extremo escalofrío. Me ha costado quedarme dormida pensando en situaciones que se van generando día a día en una realidad sorprendente.  A estas alturas ya no imagino lo peor. Lo confirmo.


Últimamente,  el río ha sonado como nunca. La corriente parece gritar embravecida pero la gente está tan absorbida en sus quehaceres que aparenta no escuchar para no perder su tiempo. Se levanta y hace  las cosas por inercia, se sienta en la misma mugre porque la mugre está retocada con una agenda de actividades para cubrir toda la mugre. Perdonen si repito la palabra mugre. Pero; ¿Qué es la mugre? Por cierto, no son las piedras que trae el río, ese rumor incesante que todos comentan atrás de las puertas. No. La mugre es algo distinto; es una suciedad, falta de ética o limpieza en el actuar que se ha acumulado por mucho tiempo. Esa suciedad pegajosa y oscura que se pega alrededor y por debajo de la cocina, que puede pasar años inadvertida. Así es la mugre que se pega en la sociedad.

¿Qué puedo pedir para evitar saber?

¿Cómo me reguardo del dolor?

Mis pequeños brazos no me pueden defender

El miedo me impide decir no…

¿Qué hice mal para merecer esto?

Mi cuerpo es muy frágil

¿Que hice mal para merecer esto?

¡Tengo miedo de morir!

Hasta mis lágrimas me abandonan…

Una persona cree que soy una animal

sus manos me tocan...

Y me hace mal. 

¡Soy un niño! ¡Soy una niña!

¡¿Por qué me trata así?!

¡Castígalo Dios! ¡Castígalo!

¡Te lo ruego! ¡Te lo ruego!...

¿Cómo se siente escuchando éste ruego de un niño o una niña que está en las garras de un abusador: Padres, hermano, tío, vecino, cuidadores, el sistema social y  judicial? ¿Cómo se siente?

La mugre, como es tan grasosa, no se puede retirar fácilmente como el polvo que se mete por todos lados. No basta con un plumero o un reclamo, cual fuerte soplido sobre la superficie.

Cuando hablamos de la mugre que está acumulada en la sociedad, estamos hablando de personas que aparentemente son ejemplos de vida,  instituciones que ostentan un prestigio, labor de protección o de cumplimiento de altas normas morales con exigencias a las cuales está destina a cumplir. Sin embargo, lejos de todo razonamiento y sentido común, nos encontramos  con una cocina que, basta moverla un poco, para ver la marca en piso.  Por eso, nadie la mueve. Prefieren dejarla exactamente en el mismo lugar, para no tener la trabajosa tarea de empezar una labor que ocupará  mucho tiempo, dinero y energía. ¿Me explico?

Ya no hay nada que justificar, pero todo se justifica.

Para parecer incólume se apela a todos los recurso y se disfrazan las peores bajezas del ser humano detrás de; una sotana, de un buen nombre, de una campaña de falsos esfuerzos por encubrir la triste realidad, del miedo a perder el trabajo, ONGs que se benefician sin hacer nada, como pasa en Chile; con los niños y las instituciones que dicen resguardar sus derechos.

No estoy desmereciendo a la gente que trabaja por erradicar este flagelo de  indiferencia y complicidad con los abusos de niños y niñas de todos los estratos sociales. No. No debieran sentir ninguna identificación con mis palabras, quienes trabajan sinceramente en favor de los niños. Pero, no pueden negar, que  ha paso tiempo más suficiente  para enfrentar una situación que se diluye, dejando claras muestras de ocultamiento.

La notica: “La Presidenta Michelle Bachelet propuso al ministro de la Corte de Apelaciones de San Miguel, Héctor Carreño para la Corte Suprema” me hizo caer en mi propia ingenuidad. El mismo señor que ocultó los casos de niños y niñas violados y abusados sexualmente, junto con todos los informes, ahora tiene serias posibilidades de ser ascendido y tendrá más atribuciones legales. Sin olvidar que existen otros casos; bebés que han fallecido  en circunstancia dramáticas, incendios, suicidios de jóvenes  que responsabiliza al SENAME, debido a que estaban a cargo de ésta entidad del Estado.

Chile es un pequeño país, en comparación a muchos en el mundo,  pero tiene los mismos desafíos que afrontar. Las personas no nacemos adultos. Primero somos frágiles bebés, luego, de alegres e inquietos niños pasamos  a ser adolescentes llenos de expectativas y super poderes, que se pierden en aquella cándida, soñadora y corta juventud. En éste proceso vamos descubriendo el mundo en manos de familiares, amigos y la sociedad en su conjunto.    

Pero, la sociedad está compuesta por una serie de adultos que se inclinan hacia la maldad y disfrutan de hacer daño a los seres humanos más débiles. Tratamos de evitar ésta realidad, aunque muchos nacen en medio de ella y tienen inclinaciones hacía lo justo, como casi todos los niños, y quedan marcados psicológicamente o, pierden la vida  rogando por ayuda.

Me resulta difícil no conmoverme ante el ruego de un niño pero, seres humanos en Inglaterra no se conmovieron ante el ruego de 1.400 niños. Los que sobrevivieron nunca olvidarán los terribles recuerdos que guardan. Me pregunto si en Chile están esperando que esta misma y aberrante injusticia, encubierta por muchos actores sociales, se agrande a estos extremos. 

Pienso en aquellos casos que han sorprendido a la opinión pública de muchos adultos que han denunciado éste delito, de los cuales han sido víctimas en su niñez. Es muy valeroso de parte de ellos.  Si bien no podemos evitar que sigan sucediendo, si podemos evitar que sigan libre y sin la menor carga de conciencia, éstas personas que son delatadas en los informes que se ocultan.

Una sociedad no puede caminar con tanta mugre acumulada y mucho menos, ser parte de ella en silenciosa complicidad.  Estas crueles y abusivas personas son una pequeña, muy pequeña parte de la sociedad pero muy astutos delincuentes, su mugre puede pegarse y marcar la vida de muchas personas, además de sus víctimas directas.  

Tenemos la obligación moral y legal con nuestros niños, debemos hacer nuestro mayor esfuerzo por ellos,  recordar que un día fuimos niños y lo mucho que confiábamos en nuestro entorno. Un niño maltratado y abusado será un adulto con un ala rota… y no podrá volar, si no lo escuchamos, protegemos y liberamos todo su dolor.

El extracto del poema que leyeron lleva el título: El ruego de los niños.

Lo escribí con el dolor de una víctima más…

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Etiquetas:   Leyes   ·   Niños   ·   Violencia

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