Nuestro sistema educativo es tan eficiente que siendo o no horario de clases expulsa a un millón de niños cada año, se traduce en cinco mil al día o en un niño que deserta de las aulas cada segundo, y si, a todos ellos los condena a la pobreza y muchas veces a que sus hijos y nietos, al igual que él, se queden jodidos toda la vida, pobres, sin ninguna oportunidad de mejorar sus condiciones económicas.



