Concepto de Evolución y de Pecado de George Ivanovich Gurdjieff
El
Concepto de Evolución y de Pecado de George Ivanovich Gurdjieff.
.
Uno de los grandes maestros
venidos de lejanas tierras para salvar el alma de occidente fue G: I.
Gurdjieff, fundador de las Escuelas del Cuarto Camino. Nacido en la Zona Armenia
de Turquía, en 1866, y fallecido en Paris el 29 de Octubre de 1949. Recorrió
decenas de países, como antaño lo hiciera Madam Blavatski, en busca de las
Escuelas del Conocimiento Perdido y Secreto, y así reencontrar las técnicas
psicológicas, físicas, y espirituales del gran despertar que hacen del ser
humano un nuevo Cristo o un Budha viviente.
Estuvo en la India, en el Tibet,
en Afganistan, Irak, Iran, en Egipto, Rusia, Italia, Alemania, Siberia, Reino
Unido, Estados Unidos de Norteamérica, Francia. En la mayoría como alumno de
los grandes maestros, en cuatro de los nombrados como predicador del mensaje
del Hombre Dormido-Despierto. Era Cristiano ortodoxo, se interesó en la
teología, en la medicina, la hipnosis, el espiritismo, la magia, la arqueología
sagrada, las metodologías místicas, el faquirismo, las danzas sagradas, los
poderes ocultos, la clarividencia, la telepatía, etc.
Hacia 1912 fundó en Moscú su
Escuela para el Desarrollo Armonioso del Hombre. Y aprovechando la cobertura de
la sociedad teosófica de Moscú y con la ayuda de Ouspenski y de la esposa de
éste, logro expandir su grupo y salir de Rusia en medio de la revolución
Bolchevique para salvar las vidas de todos sus alumnos.
Viajo a Constantinopla, Berlin,
Londres, Paris, presentando espectáculos de danzas sagradas y dando
conferencias en varios idiomas. Así en 1922 se asentó en las cercanías de París
con su colonia internacional de alumnos. Psiquiatras, psicólogos, periodistas,
aprendices de magos, escritores, músicos, actores, locos y desencantados de la
vida, emigrantes, se reunieron en torno de ese nuevo maestro llegado desde
Oriente con su sagrada misión.
Para comprender a Gurdjieff hay
que conocer sus ideas y observaciones principales sobre la situación de la vida
humana y sus posibilidades de evolución- posibilidades y no realidades
efectivas de ella.
-Primero. El hombre es un ser
mecánico, que simplemente reacciona ante los estímulos externos, y gasta tanta
energía en sus reacciones mecánicas -físicas, emocionales y mentales- que no le
queda energía para evolucionar creando y desarrollando un alma.
-Segundo. El hombre es un ser
dormido, en una hipnosis individual y colectiva de carácter psicológico y no
fisiológica. Como dormido vive soñando sumido en ilusiones que no le permiten
ver su profunda desgracia, ignorancia y desorientación.
-Tercero. El hombre es un ser
múltiple, con tantos yoes como deseos tenga, y los yoes luchan unos contra
otros por la predominancia en el centro de la conciencia, y que por eso jamás
logra la unidad de su ser, excepto si se dedicara de verdad a desarrollar su
voluntad bajo la dirección o la influencia de alguna doctrina religiosa o
espiritual que lo haga salir de ese estado de mecanicidad, hipnosis y división
interna.
-Cuarto. Los seres humanos jamás
pueden evolucionar como especie en
sentido global o universal, solo los individuos pueden hacerlo, y
algunos grupos, pues hay leyes cósmicas que impiden que la especie entera pueda
salir del círculo vicioso en que se encuentra.
-Quinto. Los hombres, en su gran mayoría, no tienen alma, o bien la
tienen en estado de germen, y ese germen no sirve para nada si no se
desarrolla. Y éste germen no se desarrollara nunca si no se siguen determinados
ejercicios espirituales y físicos recomendados en los libros sagrados en las
escuelas esotéricas más antiguas. Las nuevas no sirven de mucho si los que las
fundan no son hombres despiertos y vinculados a las Fuentes del Conocimiento.
-Sexto. Es decir, la especie
humana no tiene esperanza alguna de salir de su situación si no asume alguno de
los caminos para el despertar o caminos de salvación establecidos desde hace
milenos o alguno de los caminos reformados creados por los miembros del círculo
más interno de la humanidad que ya alcanzó la inmortalidad, el conocimiento verdadero
y el pleno desarrollo del alma.
-Séptimo. La suma de todos los
motivos ya señalados hace que la gran mayoría de las personas nazcan, vivan y
mueran en la misma condición vibratoria, en ese mismo estado de conciencia
dormida y mecánica, sin avanzar un ápice en su evolución. De allí es que
Gurdjieff afirma que la evolución es
sólo una posibilidad y no un hecho. Lo mismo con la inmortalidad. Pues en la
perspectiva de G.I.G las almas, o los gérmenes de almas, pueden morir por
hambre y por la opresión de un ego lleno de amor propio y vanidad que ignora
los requerimientos de su propia alma. Cosa parecida es lo que afirma el
cristianismo. La inmortalidad es condicional al esfuerzo y no es un derecho
natural.
Este terrible realismo de
Gurdjieff se parece mucho al de Jesucristo, quien decía que la gran mayoría de
los hombres siguen el camino ancho de la perdición y solo unos pocos siguen el
camino y la puerta angosta que lleva la vida en la Luz.
Finalmente todo esto nos lleva a
transcribir, como fiel corolario, el concepto de pecado de este maestro: PECADO
ES LO QUE CLAVA A UN HOMBRE EN EL SITIO CUANDO HA DECIDIDO IR Y ES CAPAZ DE IR.
LOS PECADOS SÓLO EXISTEN PARA LOS QUE ESTAN EN EL SENDERO O PARA LOS QUE SE
ACERCAN A EL. NO PARA LOS DORMIDOS Y PARA LOS SERES MECANICOS QUE NO VAN HACIA
NINGUNA PARTE. EL PECADO TE MANTIENE DORMIDO CUANDO HAS DECIDO DESPERTAR. POR
LO TANTO PECADO ES TODO LO QUE DETIENE A UN SER HUMANO CUANDO HA DECIDIDO
TRABAJAR SOBRE SI MISMO Y NO LO HACE. Y, CLARO, EN ESE ESTADO DE PECADO SE IMAGINA
ESTAR TRABAJANDO PERO ESO ES UNA NUEVA ILUSIÓN. PUES EN REALIDAD SIGUE PARADO
EN EL MISMO SITIO.
Finalmente, para cerrar este
artículo se debe decir que para G.I.G no existe sendero del despertar al
verdadero conocimiento sin un maestro,
el cual, desde luego no debe ser muy elevado si el nivel del que busca es muy
bajo, sólo debe serlo si el nivel de discípulo es muy alto.
Todos estos puntos han sido
tomados de la Obra FRAGMENTOS DE UNA ENSEÑANZA DESCONOCIDA, o en Busca de lo
Milagroso, de Pedro Damian Ouspensky.