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No faltan quienes dicen que Pablo Iglesias ha venido para
quedarse. Pero lo piensan porque la encuesta del CIS ha desconcertado a propios
y extraños. Lo de ser tercera fuerza no es una broma, de ahí que algunos
líderes del partido populista hayan llegado a sentir miedo ante la responsabilidad.
Entra dentro de lo normal; un miedo que ha sido extensible al PSOE, al
comprobar que está roto y sin perspectivas de arreglarse a corto plazo, lo cual
supone un problema serio para Sánchez, líder discutido y bajo sospecha de
corrupción.
Ese 15,3% de intención de voto que la encuesta del CIS
concede a Podemos ha puesto nerviosa a mucha gente. El apoyo ha subido con
respecto a las elecciones europeas del 25 de mayo. No solo ha capitalizado el
voto del descontento de quienes pretenden expulsar del escenario político a la
casta socialista y ‘pepera’, sino que el electorado es tan variopinto que una
simple encuesta no puede aglutinar tanta procedencia. Descendientes de la
derecha también ha dado su confianza a Podemos, pero no porque crean en ello
sino como simple rebelión contra la generación anterior que les paga “estancia,
consumo y revolcón”.
Ese porcentaje de apoyo a ‘Pablemos’ demuestra la caída libre
del socialismo que destrozó la economía y las infraestructuras que tantos decenios
costó asentar; el socialismo estará en deuda eternamente con España, con los
parados y con quienes mantuvieron a capa y espada una situación que no tenía
perspectivas de mantenerse por mucho tiempo. Lo sorprendente es el mantenimiento
del PP en intención de voto ante la corrupción que invade al partido y las
mentiras, abusos y descontrol de sus dirigentes; a pesar de eso, la ciudadanía
sigue fiel a lo menos malo. En fin, ese tipo de masoquismo existe en todas
partes.
Podemos se va a seguir alimentando del descenso del PSOE. En
algunas comunidades –como Castilla y León— Podemos está actualmente a tres puntos de PSOE y ha desbancado a
Izquierda ‘hundida’. Precisamente el partido socialista ha perdido fuerza en el
territorio de Herrera Campo porque no hay líder: el partido está destrozado por
los cuatro costados y el pobre Jesús Quijano no sabe cuándo dejar la gestora del
partido; ni líderes ni visos de que haya unidad en breve. Después de llegar a
las manos en privado, los socialistas siguen hundidos, perdiendo votos a
chorro, sin perspectiva ni ilusión ni proyectos ilusionantes para sus afiliados
y votantes.
Hasta el momento, Podemos no tiene programa ni da soluciones
al paro, la corrupción, los recortes, como no da soluciones al fraude ni al
descrédito de jueces y fiscales, y tampoco a los fuertes recortes educativos y
sanitarios. Como no ha tocado poder es fácil hablar con demagogias baratas. Sus
propuestas son gratis, porque predicar sin trigo es una simple
irresponsabilidad. ¿Qué decisiones han tomado hasta el momento los líderes de
Podemos? No han sido capaces de entenderse en su asamblearismo, así que cómo
van a hacerse entender en una democracia seria y con responsabilidades.
Intentar ver seriedad en el asamblearismo es como intentar
dormir sin sueño. Nunca fue viable. Además, Podemos ya forma parte de esa casta
a la que critica, denigra, apalea y crucifica. La realidad es tozuda. Tengan en
cuenta que hablamos de populismo y eso ‘mata’ a la izquierda, como siempre la
crucificó por su permanente contradicción.
De momento, Podemos se queda, pero a pensión y sin pagar. Sus
líderes van a tener muy poco recorrido porque se verán destrozados por unas
bases sin afianzamiento ni seriedad. La respuesta la tendremos tan pronto como
asuman responsabilidades y comprueben que gobernar es algo más serio que ir al
parlamente europeo a escuchar, dormitar y soltar la correspondiente soflama
demagógica o mostrar la coleta al aire. Que nadie lo dude. Al tiempo.