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¿Cómo sobrevivir a la codicia?


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31/07/2014


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¿Cómo sobrevivir a la codicia?


Ésta pregunta quedó formulada en un artículo anterior que escribí titulado ¿Podemos ver las consecuencias de los actos de ambición del ser humano?  

No sólo hice esta pregunta, también pregunté: ¿Se ve usted cómo una persona codiciosa?

No se preocupe ¡Somos todos codiciosos de una u otra manera!

Lo que me llevó escribir ésto es una tremenda incertidumbre que nunca había sentido.  Por lo general escribo poesía, cuentos e historias con la ambición de compartirlas algún día. No voy a negar que mi sueño sea terminar la novela que me pesa.  Pero, esas  son ambiciones personales.  Entrar en estos temas más moralistas se dió por una noticia que Twiteo Patricio Herman, presidente de la Fundación “Defendamos la Ciudad”.  En ella se refiere a la negación de la contraloría de Valparaíso a iniciar un sumario administrativo. O sea, la contraloría se negaba a controlar.  Tengo una especie de “paranoia” como diría el ministro Eyzaguirre, porque, al leer esta noticia; otras noticias se agolparon  en mi mente y sentí un escalofrío tan raro que comencé a desglosar  mi  particular visión de la cosas.

Pero, la incertidumbre se transformó en indignación y traté de controlarla. Ahora, más calmada ordeno mis pensamientos y vuelvo al tema.  

Algo nos lleva  a buscar bienestar y después de conseguirlo,  seguimos queriendo más. Es la ambición.  No es malo  si se trata de algo a lo que tienes derecho a ambicionar, por el contrario,  es  bueno. Como lo que me pasa con mis escritos.  Pero, imáginese si un escritor novato e incauto me confiara una novela que ha escrito y, yo la hiciera pasar como que es una obra de mi autoría.  Mi ambición me habrá llevado a cometer un delito, desde el punto de vista legal  o, un pecado, si lo miramos desde el punto de vista moral.  ¿Por qué?  Porque, pueda ser que legalmente, el verdadero autor no pueda comprobar nada y, para mi “fortuna”,  crea cualquier historia que le cuente y se vuelva por su camino al pueblo más olvidado de la tierra, donde no se enterará, hasta muchos años después del verdadero destino de su novela. Por esas cosas de la vida, descubre que su obra maestra está  manos de una ambiciosa e inescrupulosa escritora que lo engañó años atrás. Por lo demás, tiene engañado a todo el mundo

La "codicia codiciosa", como acostumbro llamarla cuando se supera así misma,  activa el dolor; ese dolor de la impotencia, porque acarrea mucha  injusticia y grandes  mentiras. Genera ira, odio y venganza.  Se pueden imaginar al pobre escritor reclamando justicia por el robo de su obra ¿Verdad?

Los países tienen gobiernos, los gobiernos escriben la historia técnica de un país. Se encargan de administrar los bienes y servicios. Todo esto queda escrito. ¡La suerte de todos nosotros, los seres humanos, es que podemos confiar que ésta historia será lo más fidedigna posible!.  Y, por si las dudas existen ciertos departamentos llamados contralorías. He aquí la definición: La labor de la Contraloría es eminentemente fiscalizadora; de carácter jurídico, contable y financiero, pues está destinada a cautelar el principio de legalidad, es decir, verificar que los órganos de la Administración del Estado actúen dentro del ámbito de sus atribuciones y con sujeción a los procedimientos que la ley contempla.

Como decía mi abuelita: “En todas partes se cuecen habas” Pero, más que tranquilizarme, éste refrán me hace levantar las antenitas y pensar en muchas situaciones, cual paranoia; que podrían  estar pasando. Se da por sentado que todos estos organismos controladores; como es la cámara de diputados de un país democrático, por ejemplo, tienen a personas trabajando y cuidando de hacer su trabajo de la mejor manera posible. Así, todos sobrevivimos a la ambición inherente del ser humano. 

Ahora, antes de concluir éste artículo, sigo sintiendo esa incertidumbre. Veo y escucho las noticias que hablan de una desaceleración de Chile, lo  escucho en el taxi y lo comentan en el comercio. ¿Por qué antes no me  inquietaba tanto? ¿Qué hace diferente ésta noticia?  ¿Tendrá que ver con la "ambición ambiciosa" que tanto golpea mi cabeza como una horrible pesadilla? De todos modos, no se imagine que anda un escritor detrás mío pidiendo que le devuelva lo que le robé.  Aunque que el "mito urbano" no siempre es mito. En este caso es una forma de ejemplificar. ¡Aunque podría haber dicho que me quedé con un par de empanadas! Es una broma. Mis disculpas para lo que no escucharon el discurso del MIinistro de Educación, en una conferencia desayuno que se realizó en Icare. 

Les dejo la frase de Epicuro para reflexionar: "Si quieres ser rico no te afanes en aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia"

Gracias por su lectura.

Soy Erica Henriquez. 



Etiquetas:   Gobierno   ·   Ambición   ·   Contraloría General   ·   Codicia

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