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El Espiritismo Legítimo e ilegítimo, los peligros del espiritismo común.


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29/07/2014


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Hay espiritismos y espiritismos, luminosos y oscuros, válidos y mortales, altos y bajos. Discernir este asunto es vital en nuestra época. La ignorancia en esta materia está matando el alma de los pueblos, de manera que le meteremos el diente a este crucial tema. Ya que en realidad en el origen de todas religiones antiguas y modernas existe siempre algún  tipo de mediumnidad y de shamanismo. Y eso es verdad incluso en el caso de corrientes religiosas que oficialmente rechazan todo tipo de espiritismo, como es el caso del Luteranismo o del Calvinismo original.


La Biblia contiene fuertes prohibiciones y normas muy enérgicas de castigo respecto a la evocación de muertos, y de otros espíritus que son propios de las prácticas de la magia ancestral y contemporánea. Y conviene preguntarse el porqué de esas reglas restrictivas que llegan hasta la pena de muerte de los médiums o de los hechiceros. No basta con clasificar las cosas como prejuicios o crueldad primitiva de los pastores de los pueblos.

Hoy sabemos que las prácticas de la Ouija que hacen miles de personas todos los días en todo el mundo es una práctica peligrosa para la salud mental, conduciendo a personas a pactos con seres diabólicos, al agotamiento de la energía vital, y al suicidio. Basta ver algunos notables documentales de You-tube acerca  del tema para entrar a sospechar que Moisés y San Pablo tenían razón.

Horribles demonios han atormentado y conducido a la muerte a decenas de jóvenes ingenuos e ignorantes que atraviesan el velo del misterio hacia lo invisible y no pueden manejar a esas fuerzas oscuras del más allá. Es claro que eso mismo pasaba en épocas remotas, pues las experiencias psíquicas paranormales han acompañado a los hombres desde siempre. Y alguien debía poner orden en la comunidad respecto de lo bueno y de lo malo de esos contactos con Las Potencias Misteriosas. Y esas normas no tenían nada de irracionales, pues también indican la existencia de un espiritismo legítimo o el espiritismo bueno, el que se ubicaba dentro de la Ley de Dios.

Los casos de daños psíquicos y físicos derivados de los experimentos con la ouija son bastante evidentes, pero hay otros daños, más sutiles, que vienen del uso se la hipnosis para experimentos de regresiones a vidas pasadas, o como es el caso de los cultos afroamericanos. En tales situaciones se han observado casos en que la persona que se desliza hacia supuestos registros akhásicos de memorias ancestrales termina haciendo contacto con espíritus desencarnados que le cuentan maravillas de sus otras vidas, que el algún momento reencarno en Egipto, que vivió en la Atlántida o que fue uno de los 70 discípulos del mismo Jesucristo.

Jamás le van a contar que fue una barrendera insignificante o la dueña de alguna cantina medieval.  Y muy rara vez le contaran a algún varon de que fue un miembro de las ordas de Atila, o un soldado raso de las huestes de Gengis Kan, o tal vez un admirador de Al Capone. No. La mayoría resultan ser grandes iniciados, o sacerdotes muertos en acto de servicio. Así las cosas tenemos miles de encarnaciones de Cleopatras y decenas de Julios Césares y de Marcos Antonios y Napoleones.

Y es así pues los demonios son especialistas en inflar el ego de los viajeros ingenuos de los mundos paralelos, fomentando así la soberbia mal reprimida de cristianos a medias, o simplemente tratar de mandarles más clientes a los psiquiatras con algunos síntomas de paranoias avanzadas, ya que las paranoias se caracterizan por los delirios de grandeza. Y como los espíritus tienden a aparecerse con mucha frecuencia a quienes practican la mediumnidad, un psiquiatra no se demoría ni diez segundos en descubrir un delirio de persecución, que es otro síntoma de la paranoia.

Y en el campo de los cultos afroamericanos tenemos el desarrollo de la santería o el vudú blanco o del vudú “bueno”. Millones de personas creen que realmente los santos de cristianismo están sanamente representados en el panteón de los santeros, y se olvidan de que San Pablo dijo, en la Segunda Epístola a los Corintios 11,14,  que el demonio se disfraza de ángel de Luz.

Por eso no hay ninguna garantía de que ese culto de vudú blanco hayan espíritus de luz, pues el mismo san Pablo en el primer capítulo de la carta a los Gálatas descalifica radicalmente todo tipo de mensajes que vengan desde lo invisible y que intenten suplantar al verdadero evangelio de Jesucristo, incluyendo  a los Ángeles. Y por añadidura se descalifica a Alan Kardec y a sus seguidores, pues desnaturalizan profundamente el mensaje de Jesucristo. Ese es el pecado de la santería y el de la escuela de Alan Kardec.

Y cuando se dice “pecado” y “desnaturalizar” el mensaje de Jesús estamos diciendo que el demonio está actuando de un modo sutil, dañando las doctrinas teológicas y la fibra moral del pueblo de Dios.

Esa es la clave del pensamiento de Moisés. Un médium de cualquier época va siempre a intentar romper la unidad doctrinal y moral del pueblo de los creyentes, de las ovejas del Señor. Eso es lo que los profetas antiguos llamaban adulterio espiritual o seguimiento de otros dioses. O idolatría. Todo eso va junto. Magia, espiritismo y la idolatría van unidos, para desviar a miles de personas de la obediencia plena a los mandamientos de la Ley de Dios, es decir del recto camino del Señor.

Recuérdese que en la magia se invocan espíritus de distintos panteones para que ellos muevan la materia, otorguen favores, amores, castigos, buena fortuna, poder político, triunfos guerreros, que no se merecen o que van contra la voluntad de Dios, etc. Y se hacen sacrificios y ofrendas que les aportan energía a esos seres, que terminan vampirizando a los que los invocan.

Y considerando que en el remoto pasado la superstición y el temor de las personas a las fuerzas invisibles era algo masivo y muy pervertidor de las buenas costumbres, se justifican las iras y amenazas de los profetas y las advertencias de la ley de Dios.

Afortunadamente, de modo paralelo, además de los castigos sociales y kármicos, existía y aun existe, un espiritismo bueno o legítimo.  Ese es el contacto con la legión de seres emancipados del pecado que se denomina la Comunión de los Santos. O la Gran Logia Blanca, o la hermandad de los grandes maestros, cómo aparece en las páginas más antiguas de la Biblia, la invocación e intervención de los ángeles del Señor. Eso era lo que hacían los profetas. Conectarse con el Ángel del Señor. Y así obtenían respuestas del mundo celestial que eran concordantes con la Ley de Dios y adecuadas a cada caso particular.

Moisés hablo con un ángel en el monte Sinaí, así lo dice el libro del Éxodo, en sus primeros versículos, donde el Profeta y legislador vio la zarza ardiendo. Josué también vio a un ángel con una espada desenvainada, semejante a los íconos de san Mijael Arcángel. Así también Gedeón, Balam, los padres de Sansón, Samuel, Salomón, Zacarías, Daniel, María, José ben David, Juan el Evangelista, Simón Pedro, etc.

El propio Moisés enseñaba a su pueblo y a los sacerdotes a seguir y a obedecer al Angel del Señor, en el libro del Éxodo cap. 23. Jacob veía ángeles que ascendían y descendían de la Presencia de Yahvéh en el cielo, según el capítulo 28 del Génesis. Y los apóstoles podían ver ángeles tras la Ascensión del Señor. Y ese poder espiritual clarividente se les promete por parte del propio Jesucristo, en el mismísimo Evangelio de San Juan 1,51.

Lo mismo le ocurre al Ezequiel y a Isaías, en sus visiones.  Cada profeta es un médium del más elevado nivel posible, y pueden salir del cuerpo y visitar los mundos espirituales más elevados. Y se les podía consultar tras llevarles una ofrenda de adivinación. Pero su juramento era servir solo a las órdenes del Ángel del Dios único y todopoderoso y jamás servir a otro espíritu. En el caso de que así ocurriera otro profeta verdadero le pronosticaba el divino castigo, y le llegaba a como diere lugar. Es ilustrativo el caso de Jeremías, en el cap. 29 de su libro. 

Desde luego aquí usamos el concepto de Medium y de Ángel en su mas ámplio y elevado sentido. Un médium es “un medio” de comunicación entre dos planos de la realidad. Un intermediario válido, honesto, objetivo, inteligente, y fiel en la transcripción de los mensajes. Dado que el mundo invisible es multiforme y de características selváticas, donde pululan miles de entes buenos y malos, sabios e ignorantes, engañadores y engañados, se debes seleccionar muy bien tanto la calidad de los médiums como el tipo de espíritu convocado.

Respecto de los tipos de espíritus contactados por los profetas nos debemos ceñir exclusivamente a los criterios de la misma Biblia. En la epístola a los Hebreos se define a los ángeles como espíritus que sirven a Dios en las operaciones de salvación del género humano, ejecutan la voluntad del Eterno en un ministerio permanente del gobierno invisible del mundo. Ver Hebreos 1,13-14 y Hebreos 12,22-23. Jamás un profeta de Dios buscó contactar a un ángel caído o a un demonio, y desde siempre, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamente, se conocieron fórmulas de exorcismos para destruir o alejar a eso entes que luchaban contra de la salvación del género humano.

Sin embargo se ha observado tanto en la magia, como en algunos evangelios apócrifos, que los demonios son convocados por algunos ingenuos para obtener conocimientos del mundo invisible y del destino del mundo. Tal práctica va en contra de lo que dice el propio Jesucristo, que define al Satanás como el primer homicida y como el gran mentiroso que no permaneció en la Verdad. Ver evangelio de Juan 8,44. Mentiras y medias verdades se pueden obtener de él, o de los espíritus que son de su calaña, pero nunca la verdad salvífica plena, ni tampoco un conocimiento del futuro.

Así como en Brasil hay escuelas para médiums y universidades para el  desarrollo psíquico, y verdaderas escuelas de yoga para los hindúes o de meditación Zen para budistas en china y Japón, en Israel hubo y hay escuelas de profetas o videntes. La iglesia cristiana fue en sus orígenes una escuela de profetas, y aún hay videntes en su seno. Recordemos los casos del Padre Pio de Pietrelcina, o el de San Juan Bosco, o el de Santa Catalina de Siena o el de Santa Hildegarda de Bilgen. E incluso el caso de San Francisco de Asis. Las escuelas de profetas entre los judíos actuales se deben buscar entre los alumnos de la Kabalah, en las líneas del Rabino Abraham de Abulafia o en Moisés Cordovero, pero no mucho en los fanáticos seguidores del Zoar.

De la Biblia y del libro de Henoc podemos extraer los nombres de los ángeles buenos que sirven a Dios y el nombre de los malos que sirven a las Tinieblas. Rafael, Mijael, Gabriel, Uriel,  Remeiel, Fanuel, etc. Y al revisar otros libros sagrados nos encontramos con la misma ley y la misma realidad. Mohamed, el fundador de Islam fue contactado por el ángel Gabriel, el mismo que en la Biblia contactó con Daniel, con Zacarías, padre de Juan Bautista y con María, la madre de Jesús. En Grecia Trofonio fue profeta de Apolo antes que aparecieran las Pitonisas. Parménides contacto a Atenea. Orfeo a Apolo. Ulises contactó al gran vidente Tiresías, a Atenea y a Hermes. Y Eneas a Iris, la fiel servidora de Hera.

Los actuales seguidores del Lamaismo tibetano contactan a Padma Sambhava desde hace 1200 años.. El profeta Rama, esposo de Sita Devi, según el Ramayana, era inspirado por Gáruda, el gran vehículo alado de Narayana o Vishnú.

Lo mismo ocurre con el culto a los antepasados, entre los Chinos o entre los Pieles Rojas, o entre los Pascuenses, Taitianos y Hawayanos. Make-Make y Aumakúa son lo mismo. Siempre hay mediumnidad, alta o baja, luminosa o demoniaca. Las grandes doctrinas universales responden a la inspiración de los espíritus radiantes más elevados y cercanos a Dios. La simple magia de sobrevivencia, de ambición, de amores pasionales y perversos, y la hechicería nos conectan con los espíritus más bajos y oscuros.

La eucaristía es una ceremonia para atraer y conectar al Espíritu de Jesucristo, y además, en la misma Misa se invoca a María, a José y a los santos apóstoles, como también a los santos más cercanos a los creyentes del lugar. Lo mismo ocurre en las fiestas religiosas de los Santos Arcángeles o en la de los Ángeles Custodios de las naciones o de las personas. Así se mantiene la conexión con los planos más elevados del universo invisible.

Pero no es lo mismo si la gente semiculta rinde devoción privada a los ángeles para realizar sus deseos. En algunos casos contacta con el verdadero ángel custodio, o con algún arcángel, pero por la baja calidad de sus pensamientos y su ignorancia conecta ordinariamente con algún demonio que se hace pasar por ente de luz. Hay que cuidarse de eso. Las Escrituras son sabias y es mejor consultarlas antes de meterse en problemas. Muchas almas quedan encadenadas a entes perversos de por vida y para después de la muerte, por su imprudente accionar con el mundo invisible.

 



Etiquetas:   Religión   ·   Parapsicología   ·   Teosofía
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