Apología del adolescente I

Adolescencia, ¿Qué es lo que se nos viene a la cabeza?, posiblemente muchos adjetivos que a lo largo de la historia se le han puesto a quienes viven en esta etapa tales como rebeldía, irreverencia, inquietud, y demás adjetivos que no quiero ni mencionar, lo que no puedo negar es que es una etapa de grandes cambios en la persona no solo de aspecto biológico sino de todas las cualidades de la persona, es una etapa de búsqueda de nosotros mismos y de la formación del criterio que tenemos para afrontar la realidad.

 

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Sin embargo dentro de esta etapa el adolescente no se encuentra formándose sólo sino que en la mayoría de los casos es acompañado por sus padres sin embargo ¿este acompañamiento es realmente saludable?, en mi caso no, el hecho de que los padres es esa obsesión por cuidar a los hijo por que estos no sufran los lleva a establecer como punto de partida para su educación buscar que estos sean un simple reflejo de los progenitores, su sombrar, buscan que no cometan los errores que ellos cometieron a su edad, tratando de encerrar y hacerle creer al adolescente que no existe otro camino, otra forma de ver la realidad que la que los padres tienen, es por ello que cualquier acto de búsqueda de otro mundo, de otra visión resulta inconcebible por lo tanto lleva a pensar que esto es un acto de subversión de rebeldía, por lo tanto los padres al ignorar esto buscan castigar y reprimir cualquier forma de pensamiento ajena a la propia, defendiéndose con la excusa estúpida, ¡Déjalo!,¡Está en la edad!,¡En unos años se le pasa!, en este punto al adolescente se le presenta una dicotomía: o cede ante las reglas y se ajusta al pensamiento de los padres sin ver más allá, esto debido a la vergüenza que le ocasiona ser juzgado por su edad; o bien sigue construyendo su propio mundo tomando libremente aquello que mejor le convendrá y que le ayudará a construir su visión de la realidad, este camino mucho más complicado pues está plagado de soledad, discusiones, pero sobre todo el peligro a ser ignorados y que conforme crezcamos, quienes alguna vez fueron para nosotros una fuente eterna de sabiduría, sean los mismos que tratan de detener nuestro crecimiento, detener que nuestro mundo crezca, detener la búsqueda de algo mejor, a lo que ellos en algún momento quisieron para nosotros, muchos padres al amarrarse a esta idea nunca entienden que sus hijos lograron construir o que están construyéndose a si mismos, en libertad; sin embargo siguen creyendo que viven en una adolescencia permanente y que en cualquier momento eso se detendrá.

He aquí una paradoja, socialmente es inmaduro el adolescente que busca transformarse, abrir los ojos, crear nuevas visiones sobre la realidad, abrir su mundo a infinitas posibilidades , amar a los demás, buscar el respeto, la tolerancia, entenderse a si mismo, aportar a la sociedad nuevas ideas, dudar sobre lo ya establecido, buscar la transformación de la sociedad, pensar la religión de otra forma, mover estructuras; en cambio es sabio el adulto que tiene un pequeño mundo, que cree que solo existe una forma vivir, que busca impedir a toda costa que sus hijo crezcan en libertad de posibilidades, que por su experiencia creen que no pueden aprender de alguien de menor edad por considerarlo insignificante, efímero; quienes creen que el sentido de la vida es solo uno, el que ellos consideren correcto, etc.

Para mí el adolescente es poco valorado y el adulto sobre valorado.

Es por ello que hago una apología del adolescente, éste no debe ser ignorado por su edad o por la supuesta volatilidad de su pensamiento, al contrario se le debe tomar en cuenta, acompañarlo más no tratar de formarlo como reflejo de los padres, ese como consejo a los padres, por favor dejen de sujetarlos, ¡suéltenlos!, dejen que crezcan y se formen su propio criterio, no los juzguen, dejen que tropieza y que los superen; no existe una sola visión de la realidad.

A lo jóvenes si son ignorados en sus ideas, persistan aunque parezca difícil, inténtenlo, no se dejen intimidar por quienes les dicen que deben vivir como ellos; sin embargo no se dejen llevar por el libertinaje, tomen sus decisiones razonadamente, no dejen de confrontar lo que piensan con los demás, manténganse en dinamismo, no se queden estáticos ante su situación.

Por ahora es todo...continuará.

UNETE



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