Casi todos los creyentes piensan y aceptan que Dios es Amor, según las palabras de la Primera Epístola del Apóstol Juan. Pero la palabra Amor tiene diversas cargas conceptuales y emocionales que no dejan ver claro el horizonte desde el cual nos habla el evangelista. Esas cargas conceptuales son engañosas en su gran mayoría, pues nos olvidamos que Juan era judío y profeta, y que Jesús también lo era. Profeta o Nabí, en hebreo es Vidente.




