.youtube.com/watch?v=j1sI2elU65U">Lizzie Velásquez, cuando fue etiquetada como la mujer más
fea del mundo. Lizzie mostró en un video motivacional, que “la verdadera
belleza, lo que realmente te define, no es la apariencia externa sino ser
agradecida, ser feliz y elegir ser mejor persona”. Sin duda, esas son
cualidades que todos pueden desarrollar.
A lo largo de todo el mundo el furor de la cirugía estética es
un hecho sin precedentes. Botox, rellenos de colágeno, implantes de senos,
rejuvenecimientos faciales y otros cambios extremos están en su auge.
Cabe preguntar, ¿qué es lo que conduce a la gente a
considerar una reinvención corporal a través del bisturí? ¿Puede acaso un
bisturí curar radicalmente o cambiar un estado emocional?
En el deseo de cambiar la imagen y en reconstruir el cuerpo,
las personas manifiestan una serie de temores y obsesiones. La cultura de la
cirugía estética es de ansiedad, inseguridad, complejos, etc.
Por eso, surge la pregunta: ¿Podría ser la cirugía estética
una búsqueda interior de una falsa belleza, generada por la influencia de los
medios?
En un estudio
publicado en la revista Social
Psychological and Personality Science a cargo de los psicólogos David Neal
y Tanya Chartrand, revela que “el Botox interfiere con la capacidad de imitar
plenamente las expresiones de los demás y de interpretar las emociones que se
están tratando de leer”.
Pero, ¿cómo encontrar otra mejor manera de no pasar por el
bisturí para sentirse pleno y bello?
La belleza verdadera se logra con una mayor armonía mental.
El desarrollo de cualidades espirituales lleva uno a
encontrar el verdadero significado de la belleza y esto tiene un efecto potente
sobre la salud, pues produce el abandono de patrones mentales y emocionales que
pretenden debilitar a la persona, y de esta manera se puede aumentar el nivel
de claridad mental y de consciencia, como hemos visto en el caso de Lizzi
Velásquez y como yo misma lo he comprobado.
Eso me hace acordar lo que dice Mary Baker Eddy, fundadora
del periódico internacional The Christian Science Monitor. Sus ideas llevan a la reflexión sobre el verdadero significado de belleza: “El
hombre es la idea, la imagen del Amor; no es el físico” y “ La belleza es una
cosa de la vida, que mora para siempre en la Mente eterna, y refleja los
encantos de Su bondad en expresión, forma, contorno y color”.
Ese tipo de perspectiva lleva a uno a relacionar la belleza
con el interior de la persona, no con el exterior. Por ejemplo, si sientes
preocupación o temor y te miras al espejo, esos rasgos se reflejarán en tu rostro.
¡Hay una cirugía diaria que mantiene la alegría interior!
Si uno siente confianza, serenidad, amor y gratitud, entonces esas cualidades y
sentimientos se reflejan en el rostro cuando se mira al espejo.
¿Entonces, qué es lo que te define?
Tal el caso de Lizzie, que al mirarse al espejo pudo
comprender que si la apariencia no es lo que realmente define la belleza, sino
los talentos y cualidades, tu también podrás pasar por ese proceso de
transformación sin bisturí. Tu tratamiento consistirá en amarte y comprender la
Vida divina.
Eso resultará entonces que tu cuerpo será la incorporación
de cualidades y sentimientos buenos, bajo la ley espiritual de la salud,
armonía y perfección. Es renovando mentalmente el concepto del cuerpo lo que te
llevará a encontrar la verdadera identidad, la auténtica belleza.
¿Te gustaría quizás escoger ese tipo de belleza?.
María Damiani escribe
acerca de la salud y el bienestar desde una perspectiva espiritual y es Comité
de Publicación de la Ciencia Cristiana en España. Email: spain@compub.org
Twitter: @compubespana