.bp.blogspot.com/-PBOdTuReQO0/TgfUkQGbv5I/AAAAAAAACJs/Upmjbbh9jHk/s1600/Parranda%2Bde%2BSan%2BPedro%2B-%2BFoto%2Bde%2BJoaqu%25C3%25ADn%2BPereira%2B%25288%2Bde%2B16%2529.jpg">@Joaquin_Pereira El
amor de una madre por su hija, y de un viudo por su esposa muerta; la
rebelión de los esclavos y la lucha política en la época colonial; pero
sobre todo, la fe de un pueblo por San Pedro, son algunas de las
historias que dieron origen a una original tradición venezolana,
convertida en Patrimonio Cultural del Estado Miranda.
La
Parranda de San Pedro es una festividad religiosa que se celebra en la
población de Guatire, del estado Miranda, desde la época colonial। Su
colorido y fervor comunitario han logrado que sea reconocida tanto
nacional como internacionalmente.
El
origen de la celebración se remonta a la época en que se sometía a la
esclavitud a hombres y mujeres de origen africano, para que trabajaran
en la producción de la caña de azúcar y sus derivados. Cuenta
la historia que la negra María Ignacia, una de las esclavas de más
confianza de una hacienda de caña del Valle de Santa Cruz de Pacairigua,
hoy Guatire, se le enfermó su hija Rosa Ignacia. Luego
de acudir ante brujos y curanderos con el fin de sanar a la niña, y
viendo que ésta no se recuperaba, optó por pedir un milagro a San Pedro.
La madre desesperada prometió rendir cada año un homenaje al santo en
su día, es decir, el 29 de junio. Como
la niña sanó, María Ignacia comenzó a dar testimonio del milagro,
bailando y cantando por las calles del pueblo, con su hija en brazos. La
comunidad contagiada por la fe de la feliz madre, decidió acompañarla
cada año en su promesa. De
esta forma se empezó a conformar una tradición que se refleja
principalmente en la forma de vestir de los participantes de la
parranda. Los esclavos empezaron a vestirse con las ropas que los
patronos desechaban, es decir, levitas y pantalones negros, a lo que
añadían un sombrero del tipo “pumpá”, alpargatas de cuero, y un pañuelo
de color amarillo y rojo que identificaban los dos partidos políticos
del momento: Liberales y conservadores. La
comunidad de esclavos congregada alrededor de la figura de Maria
Ignacia recorría las calles al ritmo del cuatro y las maracas,
improvisando estrofas de protesta por el maltrato recibido por sus
patronos। Para
dar más sonoridad a su manifestación decidieron añadir a las alpargatas
un pedazo de cuero grande, llamados cotizas, significado con el ruido
producido un repudio hacia la esclavitud en que vivían, y el deseo de
pisotear a sus patronos. Cuando
María Ignacia muere, su fiel marido se viste de mujer y la sustituye
para continuar con la promesa ofrecida a San Pedro. Posteriormente,
durante la Guerra Federal, se incorporó a la tradición la presencia de
dos niños vestidos con los colores amarillo y rojo entrecruzados con una
banderita entre sus manos, a quienes llamaron tucusitos, representando
con la ingenuidad de la niñez, la unión de los dos partidos políticos en
la parranda. Para
rememorar a la esclava que originó la tradición, uno de los hombres de
la parranda se viste de mujer, con una falda muy larga de colores, un
bulto en el abdomen simulando un embarazo, y una muñeca de trapo
representando a Rosa Ignacia, la niña sanada por San Pedro. En
la actualidad los llamados parranderos, siguen vistiendo como los
esclavos de la época colonial, pintándose la cara de negro. Si usan en
sus pies un gran pedazo de cuero de ganado, se les llama además
coticeros. Además
de continuar la tradición de los tucusitos, o niños vestidos de
amarillo y rojo; se destacan dos figuras entre los participantes de la
parranda: Uno es el abanderado, quien se encarga de indicar la ruta a
seguir por la parranda; y otro el cargador del Santo, que es el
responsable de cargar la imagen del San Pedro. La
información para elaborar esta reseña de la parranda de San Pedro, fue
suministrada por Miguel Alciro Berroterán, coordinador general del
Centro de Educación Artistica (CEA) Andrés Eloy Blanco। La página web de
esta institución, www.cea.org.ve, muestra la programación de la
festividad y la ruta a seguir por los parranderos.
La Parranda de San Pedro mantiene la tradición del “Teretere”
@Joaquin_Pereira Las
puertas de la casa de Auristela siguen abiertas a su querido San Pedro,
quien la invitó al cielo en enero de 2003. La nueva generación Rondón
sigue demostrando, con su Teretere de siempre, el valor de la familia y
la tradición La
tradicional fiesta de San Pedro en Guarenas y Guatire no es la misma
desde hace dos años, cuando falleció Auristela Rondón, quien fuera una
de las cultoras más tradicionales de la Parranda, y se hiciera famosa
por el plato que se brinda ese día a los visitantes, llamado Teretere. A
quienes no conocieron a Auristela les contamos que fue un personaje muy
querido por el pueblo de Guatire. Cada año abría las puertas de su casa
a los vecinos, para degustar los sabores del especial guiso de la
familia Rondón, elaborado en honor al primer Papa de la cristiandad. Rosa
Rondón, hija de Auristela, nos confesó que la experiencia tras la
muerte de su madre, fue un poco dura. Ha faltado la presencia de mi
mamá, pero se hace todo lo que ella hacía, igualito como ella lo pidió,
dijo. La
visita a la casa de la familia Rondón sirvió para develar algunos
secretos de la tradición familiar. ¿Conoce cómo se prepara el Teretere?
¿Alguna vez se ha preguntado cómo tanta gente logra comer sin que nadie
se vaya sin hacerlo? ¿Sabe qué tipos de favores se le piden
mayoritariamente a San Pedro y cuáles a San Juan? Siga leyendo... En
casa de los Rondón llamaban Frito al Teretere y recuerdan haber leído
alguna vez que éste era un nombre indígena. Esa es una comida que se
hace en base a vísceras de ganado: el hígado, el riñón, pajarita, el
corazón, bofe, todo eso picadito y se fríe. Mi
madre le hizo algunas cambios a la receta original agregándole más
condimentos y otras cosas para que tuviera más salsa , descubre Rosa
Rondón. Auristela
tenía tanta fe en su San Pedro que se tomó al pie de la letra el
milagro de la multiplicación de los panes y los peces: nadie se ha ido
de su casa sin comer el plato tradicional. Tomen la cuchara de servir y
no den ni más ni menos que una ración por persona. Verán que el alimento
rendirá y todos saldrán satisfechos, era la frase que siempre decía
cuando se desbordaba la asistencia de vecinos a su casa tanto el día de
San Pedro como en el de la Cruz de Mayo. Mamá
hablaba con el santo como si fuera una persona , recuerda con gracia
Rosa, a quien le llamaba la atención el tipo de peticiones que hacía su
madre. A San Juan le pedía mucho por cosas de vivienda y a San Pedro
especialmente por salud , dijo. Dos
hechos sorprendentes precedieron a la primera fiesta sin Auristela.
Mercedes, hermana de Rosa e hija de Auristela, no estaba convencida de
festejar el día de San Pedro, teniendo tan reciente el fallecimiento de
su madre. Días antes rezó pidiendo alguna señal de que ella aceptaba
seguir con la tradición. Apenas lo pidió un grupo de Guarenas tocó a su
puerta trayendo un hermoso cuadro de Auristela. La señal de aprobación
fue contundente. No
conforme con este hecho en la noche anterior al día de San Pedro,
Mercedes tuvo un sueño con su madre. El domingo 29 fue una de las
primeras en levantarse para continuar la tradición. El
secreto de la unión que se respira en la casa de la familia Rondón ha
sido el respeto y el amor. Rosa Rondón le preocupa que en Venezuela se
estén perdiendo estos valores, pero afirma que no todo está perdido: hay
una escena de las fiestas que siempre me impresiona. Cuando salí de la
iglesia vi a muchos niños bailando el San Pedro. La Tradición seguirá
viva por muchas generaciones.