. (Tan modesta ella).
En esta vida siempre
andamos suponiendo y la mayoría, sobre todo aquellas mujeres que nos creemos
muy intelectuales, cuando hemos escuchado esta frase: “Los caballeros las
prefieren brutas”, nos hemos reído y jactado diciéndola, pensando que nuestros
ex se han quedado con unas completas estúpidas porque no pudieron alcanzarnos a
nosotras; estando alejadas de la realidad, aunque no del todo.
Aquellas de brutas no tienen
nada, todo lo contrario son extremadamente astutas, mucho más que nosotras, sí,
sí, no abran los ojos así, mucho más que esas que trabajamos sin importar si es
domingo o lunes feriado, mucho más que esas que sabemos cuántos galones por
kilómetro gasta nuestro auto y cuántos hp de fuerza tiene (el auto no se
desconcentren).
Esas a las que se les quema el
agua, que no saben conducir, que son sumisas,
que lloran si les pica un zancudo, que son totalmente dependientes, que piden
plata hasta para arreglarse las uñas y el cabello, aquellas que en vez de dar
un masaje con aceite y movimientos perfectos los dejan con dolor en el cuello solo para evitar que jamás se les ocurra volver a pedirles un masaje, aquellas
que les dicen que la pared es azul así estén viendo perfectamente que es blanca
solo porque él les dice que es azul, esas no son ningunas brutas, así que paren
de reír. De hecho, son expertas en sostener dos relaciones al tiempo; ellos que
son los de mostrar porque generalmente son los sexys, y otro normalmente
casado, al que le sacan plata, pero que sabe de la existencia del primero.
Así que les traigo malas noticias, pero
no todo es grave, al final sabrán por qué. Esta frase a las mujeres bravas
siempre nos ha hinchado más de orgullo, porque hemos creído que aquel hombre simplemente no nos merecía ya
que prefirió quedarse con la bruta, y bueno, en eso no nos hemos equivocado, en
lo que nos hemos equivocado es en pensar que aquella es bruta, (no voy a decir,
la rubia bandida esa, porque me tiño el cabello de rubio).
Isabella Santo Domingo escribió
un libro, además Best Seller titulado: “Los caballeros las prefieren brutas” y
en el libro ella concluye que “hacerse la boba es lo único que funciona cuando
de vivir en pareja se trata.” A lo largo de su libro relata el por qué las
mujeres deben comportarse de una manera sumisa y tonta en vez de demostrarles a
ellos que somos capaces e independientes. Pone ejemplos de todo tipo en los que comprueba que definitivamente aquellas que se hacen las brutas pero que lejos
están de serlo, son quienes se quedan con el tipo que nos gusta.
Yo difiero con Isabella en varias
cosas, entre ellas que el error empieza en quién es el tipo en el que nos
fijamos, me explico, terminamos concluyendo que ellos se quedaron con la otra
porque los dejó ser quien dominara la relación, los dejó llevar los pantalones,
los dejó hacer lo que querían con tal de no perderlos, pero insisto ellas no
son las brutas, los estúpidos son ellos. Sí, ellos, ellas están lejos de serlo.
Ellas simplemente saben que tienen al lado al más machista e idiota de los
hombres al que hay que hacerle creer que tiene la razón, al que hay que hacerle
creer que lleva los pantalones, al que
hay que mentirle y decirle lo que quiere oír porque de lo contrario se siente
inseguro e intimidado y saldrá huyendo. No estoy de acuerdo con Isabella en que
debemos hacernos las brutas y tontas para quedarnos con el tipo, porque la idea
es precisamente no quedarnos con ese tipo de hombres, sino confiar en Dios que
exista alguno que esté a nuestra altura e inteligencia y que no prefiera a un
bosquejo de mujer sino a un mujerón. Otro de los puntos en los que no estoy de acuerdo con Isabella, es que la mujer exitosa e independiente es la que debe ceder porque de lo contrario su pareja se convertirá en el edecán de turno. Será el edecán de turno si por lo menos no la iguala o en el mejor de los casos, no la supera, no quiero decir que finja superarla a través de reclamos, gritos de inseguridad y estupideces, literalmente digo que la supere o repito, por lo menos la iguale.
Por todas estas razones considero
que lo ideal no es aprender a hacerse la bruta, sino tener más cuidado en qué
hombre es que nos fijamos, (no digo de verdad, porque todos ellos, queramos o
no, son de verdad, no son de arequipe) y no en un mediocre que necesite
orgasmos fingidos para creerse el machote. Las mujeres independientes necesitamos además de amor, admirar al tipo con el que nos acostamos, de lo contrario estaremos dispuestas a demostrarle a nuestra pareja que aquellas quienes terminan quedándose con ellos, son quienes los merecen, por beneficio de igualdad entre ellos dos.
El machismo no existe en esta
época, el feminismo tampoco. En este siglo los hombres quieren seguir siendo
machistas pero a medias, quieren mandar, dominar, tener varias mujeres, que les arreglemos la ropa, les tengamos la
comida caliente; pero quieren que paguemos las cuentas
entre los dos, que trabajemos igual o más que ellos, y que además tengamos
hijos y mantengamos en orden el hogar, porque ni empleada del servicio quieren pagar. Quiero
recordarles queridos hombres, que antes, cuando el feminismo estaba lejos de
multiplicarse en el planeta, las mujeres
no trabajaban, ni pagaban los recibos de la luz, del agua, de internet, ni
sabían manejar, dependían no solo emocionalmente sino económicamente de sus
maridos, no ganaban más que ellos como sucede actualmente, ellos antes las
vestían y les daban de comer, ahora las mujeres si les da la gana se compran un bolso Carolina Herrera de 6 millones de pesos sin
decir me duele aquí, mientras ellos por andar con dos mujeres insatisfechas, no
les alcanza el dinero ni para comprarse unos buenos pantaloncillos, (exigencia de las mujeres: que sean blancos). Entonces ya
ellas se declaran hartas, y les critican la barriga cervecera que tienen y les
exigen que vayan a cortarse el cabello, que se quiten la barba, en fin…
admirando obviamente a aquellos hombres con abdominales marcados y generando más inseguridad en sus parejas o en su edecán, pónganle el nombre que quieran ponerle.
El feminismo tampoco existe,
porque las mujeres emprendoras, les encantan los
hombres que puedan admirar, de vez en cuando consentirlos con un masaje bien
hecho sin tener que disimular que no saben ni agarrar el pote del aceite, poner
voz de idiota de vez en cuando mientras les dicen “amor”, a toda mujer le gusta
ser conquistada, alcanzada y mimada. Así que el feminismo les dura hasta que se
casan.
Quiero que queden claras cinco
conclusiones a las que llego:
1) No es
necesario hacerse la bruta, la tonta, la sumisa, la llorona, la que no quiere
perderlo.
2) Lo más
importante es no volver a fijarse en mediocres, en hombres de medio pelo, en hombres
que por creer que saben contar hasta 4 no nos alcanzan porque piensan que
sabemos contar hasta 3.
3) Sí es
posible tener una relación de iguales, en la que no haya necesidad de mandar y
ser mandado, de dominar y ser dominado.
4) No hay
necesidad de fingir que ella no sabe ni que es hacer el amor, para tener al tipo
convencido que es lo máximo en la cama, al contrario, los dos pueden enseñarse y
aprender juntos y así disfrutar una sexualidad plena y satisfactoria.
5) Considero y esto podrá leerse contradictorio
pero no lo es, que el hecho que aquellas se hagan las brutas para quedarse con
ellos, mientras no lo son, al final tampoco comprueba que ellas sean inteligentes,
para mí la inteligencia es otra cosa muy diferente, yo preferiría llamarlas
solapadas, y finalmente brutas re brutas por creer que
se quedan con el premio mayor, cuando el tipo no llega ni a tercer seco. Tal vez sea solo una cuestión lingüística, o semántica, no sé. Terminan
quedándose con un paquete chileno ambos, ellos creyendo que están con una mujer
sumisa que realmente tiene tremendas
agallas, y ellas con un tipo tonto que es feliz mientras no se le lleve la
contraria.
Para despedirme yo cambiaría la
frase: “Los caballeros las prefieren brutas” por “No es necesario hacerte la
bruta si el hombre está a tu altura”.