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La mal entendida frase: “Los caballeros las prefieren brutas”.


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14/07/2014


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Suelo escribir columnas de política, cultura, arte, actualidad, pero en esta ocasión voy a desviarme de todos estos temas porque no puedo permitir que las mujeres como yo, es decir aquellas independientes e inteligentes sigan multiplicando mal la información. (Tan modesta ella).


En esta vida siempre andamos suponiendo y la mayoría, sobre todo aquellas mujeres que nos creemos muy intelectuales, cuando hemos escuchado esta frase: “Los caballeros las prefieren brutas”, nos hemos reído y jactado diciéndola, pensando que nuestros ex se han quedado con unas completas estúpidas porque no pudieron alcanzarnos a nosotras; estando alejadas de la realidad, aunque no del todo.

Aquellas de brutas no tienen nada, todo lo contrario son extremadamente astutas, mucho más que nosotras, sí, sí, no abran los ojos así, mucho más que esas que trabajamos sin importar si es domingo o lunes feriado, mucho más que esas que sabemos cuántos galones por kilómetro gasta nuestro auto y cuántos hp de fuerza tiene (el auto no se desconcentren).

Esas a las que se les quema el agua, que no saben conducir, que son sumisas, que lloran si les pica un zancudo, que son totalmente dependientes, que piden plata hasta para arreglarse las uñas y el cabello, aquellas que en vez de dar un masaje con aceite y movimientos perfectos los dejan con dolor en el cuello solo para evitar que jamás se les ocurra volver a pedirles un masaje, aquellas que les dicen que la pared es azul así estén viendo perfectamente que es blanca solo porque él les dice que es azul, esas no son ningunas brutas, así que paren de reír. De hecho, son expertas en sostener dos relaciones al tiempo; ellos que son los de mostrar porque generalmente son los sexys, y otro normalmente casado, al que le sacan plata, pero que sabe de la existencia del primero.

Así que les traigo malas noticias, pero no todo es grave, al final sabrán por qué. Esta frase a las mujeres bravas siempre nos ha hinchado más de orgullo, porque hemos creído que aquel hombre simplemente no nos merecía ya que prefirió quedarse con la bruta, y bueno, en eso no nos hemos equivocado, en lo que nos hemos equivocado es en pensar que aquella es bruta, (no voy a decir, la rubia bandida esa, porque me tiño el cabello de rubio).

Isabella Santo Domingo escribió un libro, además Best Seller titulado: “Los caballeros las prefieren brutas” y en el libro ella concluye que “hacerse la boba es lo único que funciona cuando de vivir en pareja se trata.” A lo largo de su libro relata el por qué las mujeres deben comportarse de una manera sumisa y tonta en vez de demostrarles a ellos que somos capaces e independientes. Pone ejemplos de todo tipo en los que comprueba que definitivamente aquellas que se hacen las brutas pero que lejos están de serlo, son quienes se quedan con el tipo que nos gusta.

 

Yo difiero con Isabella en varias cosas, entre ellas que el error empieza en quién es el tipo en el que nos fijamos, me explico, terminamos concluyendo que ellos se quedaron con la otra porque los dejó ser quien dominara la relación, los dejó llevar los pantalones, los dejó hacer lo que querían con tal de no perderlos, pero insisto ellas no son las brutas, los estúpidos son ellos. Sí, ellos, ellas están lejos de serlo. Ellas simplemente saben que tienen al lado al más machista e idiota de los hombres al que hay que hacerle creer que tiene la razón, al que hay que hacerle creer que lleva los pantalones, al que hay que mentirle y decirle lo que quiere oír porque de lo contrario se siente inseguro e intimidado y saldrá huyendo. No estoy de acuerdo con Isabella en que debemos hacernos las brutas y tontas para quedarnos con el tipo, porque la idea es precisamente no quedarnos con ese tipo de hombres, sino confiar en Dios que exista alguno que esté a nuestra altura e inteligencia y que no prefiera a un bosquejo de mujer sino a un mujerón. 

Otro de los puntos en los que no estoy de acuerdo con Isabella, es que la mujer exitosa e independiente es la que debe ceder porque de lo contrario su pareja se convertirá en el edecán de turno. Será el edecán de turno si por lo menos no la iguala o en el mejor de los casos, no la supera, no quiero decir que finja superarla a través de reclamos, gritos de inseguridad y estupideces, literalmente digo que la supere o repito, por lo menos la iguale. 

Por todas estas razones considero que lo ideal no es aprender a hacerse la bruta, sino tener más cuidado en qué hombre es que nos fijamos, (no digo de verdad, porque todos ellos, queramos o no, son de verdad, no son de arequipe) y no en un mediocre que necesite orgasmos fingidos para creerse el machote.

Las mujeres independientes necesitamos además de amor, admirar al tipo con el que nos acostamos, de lo contrario estaremos dispuestas a demostrarle a nuestra pareja que aquellas quienes terminan quedándose con ellos, son quienes los merecen, por beneficio de igualdad entre ellos dos. 

El machismo no existe en esta época, el feminismo tampoco. En este siglo los hombres quieren seguir siendo machistas pero a medias, quieren mandar, dominar, tener varias mujeres,  que les arreglemos la ropa, les tengamos la comida caliente; pero quieren que paguemos las cuentas entre los dos, que trabajemos igual o más que ellos, y que además tengamos hijos y mantengamos en orden el hogar, porque ni  empleada del servicio quieren pagar. Quiero recordarles queridos hombres, que antes, cuando el feminismo estaba lejos de multiplicarse en el planeta,  las mujeres no trabajaban, ni pagaban los recibos de la luz, del agua, de internet, ni sabían manejar, dependían no solo emocionalmente sino económicamente de sus maridos, no ganaban más que ellos como sucede actualmente, ellos antes las vestían y les daban de comer, ahora las mujeres si les da la gana se compran un bolso  Carolina Herrera de 6 millones de pesos sin decir me duele aquí, mientras ellos por andar con dos mujeres insatisfechas, no les alcanza el dinero ni para comprarse unos buenos pantaloncillos, (exigencia de las mujeres: que sean blancos). Entonces ya ellas se declaran hartas, y les critican la barriga cervecera que tienen y les exigen que vayan a cortarse el cabello, que se quiten la barba, en fin… admirando obviamente a aquellos hombres con abdominales marcados y generando más inseguridad en sus parejas o en su edecán, pónganle el nombre que quieran ponerle. 

El feminismo tampoco existe, porque las mujeres emprendoras, les encantan los hombres que puedan admirar, de vez en cuando consentirlos con un masaje bien hecho sin tener que disimular que no saben ni agarrar el pote del aceite, poner voz de idiota de vez en cuando mientras les dicen “amor”, a toda mujer le gusta ser conquistada, alcanzada y mimada. Así que el feminismo les dura hasta que se casan.

Quiero que queden claras cinco conclusiones a las que llego:  

1)    No es necesario hacerse la bruta, la tonta, la sumisa, la llorona, la que no quiere perderlo.

2)   Lo más importante es no volver a fijarse en mediocres, en hombres de medio pelo, en hombres que por creer que saben contar hasta 4 no nos alcanzan porque piensan que sabemos contar hasta 3.

3)   Sí es posible tener una relación de iguales, en la que no haya necesidad de mandar y ser mandado, de dominar y ser dominado.

4)  No hay necesidad de fingir que ella no sabe ni que es hacer el amor, para tener al tipo convencido que es lo máximo en la cama, al contrario, los dos pueden enseñarse y aprender juntos y así disfrutar una sexualidad plena y satisfactoria.

5)    Considero y esto podrá leerse contradictorio pero no lo es, que el hecho que aquellas se hagan las brutas para quedarse con ellos, mientras no lo son, al final tampoco comprueba que ellas sean inteligentes, para mí la inteligencia es otra cosa muy diferente, yo preferiría llamarlas solapadas, y finalmente brutas re brutas por creer que se quedan con el premio mayor, cuando el tipo no llega ni a tercer seco. Tal vez sea solo una cuestión lingüística, o semántica, no sé. Terminan quedándose con un paquete chileno ambos, ellos creyendo que están con una mujer sumisa  que realmente tiene tremendas agallas, y ellas con un tipo tonto que es feliz mientras no se le lleve la contraria.  

Para despedirme yo cambiaría la frase: “Los caballeros las prefieren brutas” por “No es necesario hacerte la bruta si el hombre está a tu altura”.

 





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