.cinteco.com/profesionales/2013/09/25/xxiii-promocion-master-en-psicologia-clinica-y-de-la-salud/" style="margin: 0px; padding: 1px 0px; color: rgb(141, 72, 34) !important; ">Master en Psicología Clínica y de la Salud, que se imparte en Cinteco, presentamos el trabajo realizado por nuestra alumna María Andreu Díaz en la intervención sobre un caso de fagofobia:
INTRODUCCIÓN:
La fobia a atragantarse se basa en el
miedo irracional a ahogarse que tiene la persona al anticipar o realizar la
conducta de ingerir alimentos, bebidas o pastillas. La exposición a dicha
conducta provoca en la persona una respuesta inmediata de ansiedad, que puede
tomar la forma de un ataque de pánico situacional, y este fuerte miedo o
ansiedad lleva a la persona a escapar o evitar la conducta de ingerir
alimentos.
En relación a la etiología, la
fagofobia suele venir desencadenada a partir de una experiencia traumática en
la que la persona sufre un atragantamiento, aunque hay veces que la persona no
tiene esta experiencia directamente, sino que observa un atragantamiento en la
vida real (una persona de su entorno) o en la televisión.
La fagofobia suele aparecer
principalmente en la niñez, aunque también puede ocurrir en la vida
adulta. Y en la actualidad es una patología muy presente en la niñez,
pero que tiene un pronóstico muy bueno si es detectada con prontitud y se trata
rápidamente.
DESCRIPCIÓN DEL CASO:
Samuel es un niño de 9 años, que
viene a consulta con sus padres, alegando problemas al tener que comer. Dice
presentar mucho miedo al anticipar o exponerse al hecho de ingerir alimentos y
esto ha llevado a que en las últimas semanas haya reducido su alimentación a
líquidos o purés. Cuentan que el desencadenante fue un atragantamiento
que tuvo el niño en el comedor del colegió al comer un bocadillo de jamón, y
que a partir de ese momento la ansiedad al tener que alimentarse ha sido un
continuo. Samuel manifiesta en los momentos que tiene que comer, o al anticipar
dicha conducta, la siguiente sintomatología: sensación de cierre parcial o
total de la Glotis,
aumento de la sudoración, aumento ritmo cardiaco, hiperventilación, entre otros
síntomas de ansiedad. Se ha descartado un problema físico tras llevar al menor
al médico.
EVALUACION
Los métodos de recogida de
información que se utilizan para realizar la evaluación son:la entrevista (entrevista semiestructurada tanto con
los padres, como con el niño, donde se obtiene toda la información del caso), autoinformes (puede ser útil el Cuestionario de
miedos infantiles de Pelechano, Baguera, Botella, Rodán, 1984)autorregistro (lo lleva a cabo los padres. Se
pone principalmente la atención en los alimentos que ingiere y el tiempo que
tarda en las comidas) y observación (por parte de los padres, que después
dan el reporte de las conductas del niño al exponerse a la conducta problema).
La evaluación se realiza en
tres sesiones, y después se procede a una devolución de hipótesis y del
análisis funcional.
La hipótesis
histórica se refiere al
origen de la fobia, y para ello se explica los antecedentes a dicha situación
(que suele ser una situación previa de ansiedad, o una vulnerabilidad personal
a la ansiedad como rasgo), y se explica que la situación de atragantarse fue
una experiencia traumática para el paciente debido a la ansiedad que genera el
sentir un principio de asfixia, y el contexto social que lleva a que otras
personas te vean en dicha situación (componente que influyó mucho a aumentar la
ansiedad en Samuel).
Y en relación al Análisis funcional, se explica
que la persona ante la anticipación o realización de la conducta de ingerir
alimentos ha condicionado el tener la siguiente respuesta (en sus tres niveles):
·
Fisiológica: Tensión en la garganta (cierre parcial o total Glotis) y lengua en
cierre, dificultad de deglución y nauseas.
·
Cognitiva: anticipar que no va a poder tragar o que se va a atragantar,
pensar que se va a asfixiar, recuerdos traumáticos sobre el atragantamiento.
·
Motora: Evitar o escapar del hecho de comer, o restringir su alimentación
a un tipo de alimentos (normalmente líquidos y purés), aumento significativo
del tiempo de las comidas por masticar excesiva y pausadamente, y
enlentecimiento a la hora de tragar.
Y esto lleva a una serie de
consecuencias, como son:
·
Refuerzo negativo: fundamentalmente, por disminución de la ansiedad al no comer
alimentos condicionados al temor de atragantarse.
·
Refuerzo positivo: constante atención en la hora de las comidas por padres y
familiares.
·
Consecuencias negativas: comidas muy restringidas, preocupación constante por este tema
(tanto el niño como los padres), y pérdida de peso.
Por tanto es fundamental que los
padres y el niño entiendan que en la actualidad el miedo se está manteniendo
por estar evitando el enfrentarse a comer los alimentos temidos, y producirse
al evitar una reducción de la ansiedad que hace que la conducta desadaptativa
se mantenga. Es importante señalar que la persona ha entrado en una
espiral de ansiedad, la cual va aumentando y manteniéndose con el paso del
tiempo.
INTERVENCION
El objetivo de intervención es
conseguir que la persona pueda comer con normalidad todos los alimentos de su
dieta precia al atragantamiento. Todo ello consiguiendo una
reducción/eliminación de la ansiedad ante la realización de dicha conducta.
Para ello, hay una serie de aspectos
que es fundamental trabajar.
En primer lugar es muy importante
realizar una fase educativa en la que los padres y sobre todo el
niño entiendan por qué se produce un atragantamiento, y el funcionamiento del
problema en la actualidad. Además es importante enseñarle técnicas para reducir
los niveles de ansiedad (Respiración diafragmática y relajación
muscular de Koepen). Y la base del tratamiento es la exposición gradual a los estímulos temidos (que
consiste en irle exponiendo gradualmente a ingerir alimentos de distintas
texturas hasta llegar a una alimentación normal). Y a la vez de la exposición
es importante enseñar técnicas
distractoras para detener los
pensamientos automáticos negativos que llevan al aumento de ansiedad e intentar reestructurar cognitivamentelos
pensamientos que surgen ante la idea de un futuro atragantamiento y las
consecuencias de este. Y por último, como en todo tratamiento con niños es muy
importante reforzar continuamente al niño e ir dando
pautas a los padres; y al terminar el tratamiento es muy positivo darle pautas
a los padres y al niño para prevenir posibles recaidas.
En el caso de Samuel, se realizaron
cinco sesiones de tratamiento. En las que se fueron implantando las distintas
técnicas, resaltando la exposición gradual a los distintos alimentos (tanto en
sesión cómo en casa). Los resultados fueron graduales, y muy positivos,
llegando Samuel a tener una alimentación donde estaban integrados todos los alimentos
que comía previamente al atragantamiento. Además se realizó una sesión de
seguimiento pasado un mes y los resultados se mantenían. Por tanto, se puede
concluir que los resultados fueron muy favorables.
CONCLUSIONES
La fobia a atragantarse es una fobia
específica que padecen sobre todo niños, aunque también surge en adultos. Es
muy importante para obtener buenos resultados el que la persona que la padece
se ponga lo más rápido posible en las manos de un especialista, debido a que si
la evitación se mantiene mucho tiempo el tratamiento es más lento, y es más
difícil llegar a instaurar una alimentación en la que no quede restringido
ningún tipo de alimento.
La intervención es relativamente
sencilla, pero en caso de trabajar en el ámbito infantil, es muy importante la
colaboración con la familia para que la exposición y demás habilidades
aprendidas se pongan en marcha y se generalicen en el ambiente natural del
niño. Además es importante realizar unas sesiones de seguimientos para
confirmar que los resultados han sido mantenidos con el tiempo.