Hace apenas unos días, según una investigación del diario El País, conocíamos la noticia de que el Tribunal de Cuentas, organismo encargado de fiscalizar a los partidos políticos y a los organismos públicos, acoge en su plantilla, que es de unos 700 trabajadores, a casi un centenar de familiares de altos y ex altos cargos de la institución y de sus principales representantes sindicales, en especial de UGT. Esta cifra supone que aproximadamente el 14% de la plantilla tiene vínculos familiares dentro de la institución, y cerca del 10% tienen vinculaciones con altos y medios cargos. Según publica este diario, desde el actual presidente hasta los responsables del comité de empresa, pasando por consejeros y conocidos políticos, tienen entre la plantilla del tribunal a esposas, cuñados, concuñadas, primos carnales, hermanos, sobrinos, hijos, nueras, yernos e incluso a amigos de la infancia. También hay parejas sentimentales y hermanas de éstas. Es decir; una gran familia unida. Como entre los familiares se quieren bien, este tribunal es uno de los organismos públicos que mejores sueldos paga a sus empleados, en torno a unos 3.000 euros de media. Para poder acceder a un puesto en esta institución, uno debe enfrentarse a un proceso de oposición, pero claro, las preguntas de las oposiciones se preparan dentro del tribunal, y la mayoría de examinadores -tres de los cinco- son altos cargos y representantes sindicales del organismo. Blanco y en botella.




