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La obesidad es una
enfermedad crónica multifactorial, caracterizada por un aumento de la grasa
corporal, así fue definido por la
OMS en 1997. En la mayoría de los casos, este exceso de grasa
se acompaña de un aumento de peso, cuya magnitud y distribución, condicionan la
salud del individuo.
Si me adentro un
poco más en quién es ese tejido adiposo, tengo que mencionar en primer lugar, a
que se dedica este tejido adiposo; sus funciones se pueden calsificar en tres
categorías:
1. Contribución al
soporte estructural de los tejidos.
2. Catabolizar los
triglicéridos, para poder liberar los metabolitos necesarios para participar en
el metabolismo de la glucosa.
3. Segregación de
adipocinas, que incluyen homonas, citocinas y otros factores bioactivos.
Para terminar con
la presentación de este tejido adiposo, tengo que comentar que se clasifica en
2 tipos según su estructura, localización, color, vascularización y función:
1. Tejido adiposo
marrón (TAM): su función siempre ha sido la producción de calor en los recién
nacidos (para regular los procesos termogénicos), pero actualmente se sabe que
está presente en adultos y que juega un papel en la obesidad.
2. Tejido adiposo
blanco (TAB): almacena la energía en forma de triglicéridos.
Una vez presentados
a los dos tipos de grasa que existen, el siguiente paso es ver sus posibles
localizaciones, que determinarán el riesgo de la obesidad que se padezca:
1. Obesidad ginoide
o de predominio glúteo femoral o periférica: acumulación de grasa subcutánea,
situada en principalmente en las caderas, glúteos y muslos. Este tipo de
obesidad, es una obesidad que hace que la persona que la padezca, no tenga un
riesgo cardiovascular elevado, puesto que la grasa se encuentra localizada
lejos de las vísceras y órganos vitales.
2. Obesidad
androide o abdominal: la grasa se localiza en cuello, tronco y principalmente
en la zona abdominal. Este depósito se considera un elemento crucial para el
entendimiento de la fisiología del riesgo cardiovascular y metabólico.
El exceso de peso y
sobretodo la obesidad abdominal, constituye el estandarte del síndrome
metabólico (insulinoresistencia, hipertensión y dislipemias, hablaré más en
profundidad de este tema), el cual se encuentra íntimamente ligado a un elevado
riesgo cardiovascular y a la diabetes tipo 2.
3. Obesidad mixta u
obesidad homogénea.
Es importante
establecer que tipo de obesidad padecemos o padecen las personas de nuestro
entorno, para poder tratarla de manera adecuada y así evitar enfermedades.
Recuerda ponerte siempre en manos de un buen profesional.