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De compras en el mercado, pero sin IVA


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30/06/2014

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Esta nota la escribo el domingo 29 de junio de 2014 por la noche. No quise hablar del fútbol porque como a la inmensa mayoría de los mexicanos me dolió y mucho, que con un penal inexistente nos hayan sacado de la competencia. Ahora, ya a toro pasado, podemos decir que la selección como que se cansó, que dejaron de jugar con la misma emoción y además, podemos pontificar mil cosas más. La verdad, la que existe en la realidad, esa solo la conocen El Piojo Herrera y tal vez, algunos de los directivos. No hay más allá,


Pero debo regresarme a empezar por el principio. Hoy es domingo, me levanté temprano, antes de las ocho de la mañana y con mi esposa fuimos a buscar frutas… yo tenía en mente una compra rápida, en un súper de esos que hay en las esquinas y ella, caminar para disfrutar el folclore mexicano, la vida que es tan nuestra y que es la realidad del México en que vivimos.

Fuimos, en Monterrey, a las calles del centro de la ciudad. Había romerías, gente ataviada con todas las galas inimaginables y también, una verdadera exhibición de modas urbanas. Aretes por aquí, colguijes por allá, los pantalones más inverosímiles, las blusas que me obligaron a voltear la cara por decencia, pues a la imaginación no le dejaron lugar y muchas cosas más. Había gente, infinidad de gente. Mucha gente. Mexicanos, gastando y haciendo la vida.

En aquellos puestos ¡A 55 el aguacate! ¡Puede tocar, puede tocar! ¡Llévele, llévele, todo le vale a diez!, los precios son muy similares a los de los comercios establecidos. Tal vez, la fruta mallugada esté ligeramente más barata, pero en el fondo, es lo mismo. Obvio, no es lo mismo. Faltaba el aire acondicionado, el carrito para ir juntando las cosas (yo venía cargando las compras a pulso) y las demás comodidades de quienes estamos acostumbrados a la civilización.

Pero faltaba una cosa que también es una realidad. El control fiscal. Ahí, en ese mundo real, donde se mueve el grueso de los mexicanos, no existen ni el IVA, ni la “Factura electrónica”, ni “correo para envío” ni ninguna de esas cosas que a nuestros genios trasnochados se les han ocurrido.

Fuimos al mercado que ocupa varias manzanas y no vi ni facturas, ni gente entregando sus datos fiscales, ni personal llenando formatos para envío de facturas con el archivo PDF, el XML, el formato en físico y todo lo que ahora pide Hacienda. La gente ve la mercancía, pregunta el precio, se ponen de acuerdo, se paga y recogen la mercancía y la operación entre particulares es perfecta. Nadie le avisa a Hacienda porque nadie tiene el menor interés en hacerlo.

De cada operación que se realiza, que debería estar gravada con IVA, el vendedor (porque pregunté, tienda por tienda), confiesa que sí tienen contador que les lleva sus asuntos, que hacen una factura (pero con poquito, para que no salga mucho de impuestos) y así no tienen problemas.

En este México nuestro, surrealista, la autoridad fiscal deja pasar las cantidades grandes de dinero de los negocios lícitos, como son los puesteros fijos y semifijos, que tienen ventas de ensueño para muchos negocios establecidos. Claro, esos negocios o no pagan impuestos o lo que pagan es solamente para que los inspectores no los molesten.

Los de siempre, EL 14% DE MEXICANOS que sí pagamos impuestos, somos los mismos. Los del negocio establecido, los que tenemos un empleo formal y por ende, somos causantes cautivos con nuestros tres mil pesos por quincena, contra los tres mil pesos cada diez minutos del señor que vende aguacates. Lo vi, nadie me lo va a contar. Ni paga impuestos ni sufre por auditorías ni tiene problemas.

Eso sí, cuando les empecé a preguntar a los trabajadores de los distintos puestos: de tacos, de verduras, de plásticos procesados, de ropa y muchos más, me dijeron que eso, lo de la esa ley del trabajo ahí no tiene aplicación, pues los que mandan son los patrones. Ahí no hay ni prima dominical ni séptimo día… hoy que fui era domingo y me explicaron que es el Día de Plaza, es decir, cuando más se vende… así que la gente, los trabajadores, no descansan en domingo, pero claro, eso de pagarles de más porque es domingo no está establecido ahí. La ley federal del trabajo es para los patrones que se dan de alta ante el SAT y entonces están obligados a pagar todo.

Los patrones que no se dan de alta ante el SAT, ni ante el IMSS, ni tienen registros de ningún tipo, mueven grandes cantidades de dinero sin reportar nada a Hacienda. De hecho, Sara Ochoa León, en su obra ECONOMIA INFORMAL: Evolución reciente y perspectivas, publicada por la Cámara de Diputados de México, nos dice: Existe una base de trabajadores cautivos que pagan la mayor parte de los impuestos, pues de una población económicamente activa de casi 40 millones, menos de la mitad forman la base de contribuyentes. Lo anterior implica que como lo he venido manifestando, el propio gobierno sabe, pues la Cámara de Diputados lo publicó, que el grueso de los ingresos no está en lo que se le quita a los causantes cautivos. Las cantidades fuertes están en los invisibles. En los informales, en los que no aparecen.

El problema para el gobierno es que no ha encontrado la forma de lograr que esas personas contribuyan, a pesar de que digan que es obligación, que es un derecho y todo lo que quieran decir. Mientras la gente no “sienta” que le conviene algo, no lo va a hacer. Y a la gente, los de hacienda no los convencen, no los logran enamorar.

Hacienda necesita una propuesta que implique un beneficio a la población abierta, algo que no exista en la actualidad y que a la gente podría interesarle. Aquí es donde le ofrezco al gobierno y a la población, la posibilidad de que todos tengamos derecho a servicio médico y a pensión, a lo que distingue a la seguridad social de los empleos de tercer mundo o informales.

Sin embargo, lo que se propone no guarda relación alguna con un empleo formal, ni tiene nada que ver con darse de alta ante hacienda. Se trata de crear “clientes frecuentes” o “lealtad del cliente” entre la población y que todos puedan participar, de manera que mediante una tarjeta deslizable, en cada operación que tenga IVA, el equivalente a 3 puntos de IVA deban ser en favor del titular de la tarjeta. Obligas al vendedor a reportar la operación. Generas ahorro interno por más de cien mil millones de pesos por año por cada punto de IVA.

Vas a tener una población que políticamente está comprometida y vas a cambiar la forma de pensar de los ciudadanos. Del “no pago” a buscar la forma de que el IVA siempre se reporte. Es una operación ganar-ganar.

Lo único que falta es una voz que la haga valer. Y claro, voluntad política. Por favor, ayúdeme a difundirlo. Es por México. Es por usted. Es por todos.

Me gustaría conocer su opinión. Vale la pena.

Referencia a fuentes: ECONOMIA INFORMAL: Evolución reciente y perspectivas, de SARA OCHOA LEÓN, visible en: http://goo.gl/MVhLsW



Etiquetas:   Economía   ·   Impuestos   ·   Derechos Humanos   ·   Seguridad Social   ·   Derecho   ·   Congreso   ·   Pensiones

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