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Y nos vemos peor cuando la gente sale a celebrar un triunfo en el fútbol pero no es capaz de salir a la calle a protestar por el hambre que tienen 10 millones de mexicanos, por la pobreza en la que viven 55 millones de personas, por los aumentos en los productos de la canasta básica, los constantes gasolinazos, el aumento al gas, la electricidad, la inseguridad, o la impunidad y corrupción que se viven día a día en este México lindo y querido.
Es verdad, los triunfos de la selección de fútbol son para estar felices, para celebrarlos a todo pulmón y de la manera que sea necesaria, pero no puede ser posible que a este país le mueva más una pelota que el presente que vivimos o el futuro de nuestros hijos.Nos mostramos de pie, vivos, nos da felicidad, nos pone la actitud de si se puede, nos uestra al mundo con mucho corazón, con hambre de éxitos, con la pasión desenfrenada, esos son puntos buenos de la fiebre de fútbol que atravesamos, pero esa fiebre a veces parece una terrible enfermedad que paraliza al país, lo estanca.Se, bien que se, que son millones y millones de mexicanos los que gustan del juego de la pelota, incluido quien esto escribe, lo que me parece incomprensible es la espontaneidad con la que la gente se organiza para celebrar un festejo y el paso de tortuga que exhibimos para reclamar nuestros derechos.Pero bueno, el fútbol seguirá y hay que disfrutarlo, pero de paso hay que llevar a los partidos políticos no solo a que vean el juego sino a que sean capaces de analizar todo el movimiento social que provoca para intentar ser iguales.Trato de explicarme, creo que es tiempo de que los gobiernos y los partidos políticos sean capaces de mover a México, de motivar en la gente el deseo de ser ciudadanos, de participar, de celebrar los triunfos de sus gobernantes o candidatos y al tiempo exigirles que hagan bien las cosas por la misma vía.Este México sería diferente si la gente tomará con la misma pasión la política y la vida pública, si por fin fuera capaz de exigirle aunque sea la mitad de lo que se le exige a El Piojo Herrera, a Memo Ochoa, Oribe Peralta, Rafa Márquez, o al Chicharito Hernández, igual sería mucho más libre, democrático y sin tanta corrupción e impunidad si la gente saliera a la calle a protestar por los abusos así como salen a festejar un triunfo del equipo de fútbol.Ese es nuestro grave problema, a los partidos políticos en realidad no les interesa mover al México, solo trabajan en las épocas electorales y en tiempos que gobiernas prefieren que nadie se acerque a fiscalizar sus actos, o ya por lo menos, a checar que hacen.Resumiendo, la gente, los ciudadanos de este país, somos capaces de entregarle un cheque en blanco a las autoridades, de dejarlos gobernar como se les venga en gana pero ni en sueños podemos hacer lo mismo con el fútbol, nunca los dejamos solos, somos técnicos todos los días pero nunca nos cae el 20 que somos gobernantes también todos los días, es más no somos capaces, por lo menos una vez en la vida, de participar y llegar a comportarnos como lo que somos, como jefes de los políticos cuya obligación es servir.Si, hoy la selección de futbol es la envidia de todos, principalmente de los partidos políticos como el PRI, el PAN, o el PRD que en sus mítines si no acarrean personas se quedan más solos que una pelea de perros en la calle y eso ya no lo debemos permitir más, al contrario, debemos tratar de fortalecer a los partidos y a los liderazgos ciudadanos para que nuestra sociedad pueda gobernar realmente, exacto, tal como lo dice la teoría y hasta nuestra Constitución Política de México.Les dejo el twitter @gatovaliente para que nos siga, también el correo electrónico y la cuenta de facebook a sus órdenes para lo que guste y mande… marcovazquez20001@hotmail.com