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¿Por qué un Civismo Responsable?


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23/06/2014


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¿Por qué un Civismo Responsable?


Alguien dijo alguna vez que la verdad histórica la imponen los vencedores. Pero de aquel período, en que se rompió la convivencia nacional, esa época de posiciones dogmáticas e intransables, aquellas situaciones en las que se negaba la sal y el agua al gobierno de turno, esas etapas propicias para la conspiración y la desestabilización de gobiernos democráticamente electos, pasamos aceleradamente en los noventa a un proceso de institucionalidad democrática, de desmovilización social, de despolitización, de desencanto por la cosa pública, de desconfianza generalizada en la calidad de los representantes elegidos. 25 años han transcurrido y se sintetizan hoy en una gran abulia juvenil frente a la política, de un abstencionismo de más 5 millones de chilenos con derecho a voto.

Con ello, la legitimidad del sistema democrático flaquea, en la medida que no hemos sido capaces los demócratas de evitar el desgaste de la política, de transformar el sistema binominal que excluye las posiciones de minoría, de superar el centralismo de la capital y de las cúpulas partidarias y de cambiar esta democracia protegida con espacios efectivos de desconcentración del poder. Estamos entrampados en un sistema que ha generado un círculo vicioso de alto riesgo, en donde los partidos políticos han copado todo espacio de participación ciudadana y la gente no tiene una participación real y es vista como consumidores antes que como ciudadanos.

Frente a este imperio de lo político sobre lo social, las personas hacen uso de su libre albedrío para dar poca importancia a la política, para demostrar en cada encuesta la bajísima credibilidad que alcanzan los representantes populares. Pero esa realidad de abstencionismo significa ceder espacios precisamente a las élites que juegan a la alternancia cupular. Porque los francotiradores políticos no llegan a conformar movimientos persistentes, que ofrezcan una forma diferente de encarar la vida ciudadana. Se nota la pérdida de un civismo responsable y activo, que sea capaz de inflamar de entusiasmo a la comunidad nacional por la cosa pública. Graves episodios como los del 27F o el 12Abril se han perdido como oportunidades de movilización ciudadana para provocar un reencuentro de la sociedad civil con la clase política para trabajar con unidad nacional en la reconstrucción. A los políticos les interesa quedar en la retina y a los ciudadanos no le interesan los shows mediáticos sino la eficacia de las medidas del gobierno. Por eso, la democratización económica exige descentralizar el poder, dar espacios de gestión a las regiones, detener el crecimiento suicida e irracional de Santiago. Es necesario devolver el poder a las juntas vecinales y erradicar el clientelismo caudillista que se ha dado por décadas en las poblaciones; recuperar espacios para el cooperativismo, lograr una reforma previsional que signifique que ese ahorro acumulado fluya hacia los sectores medios de la economía y hacia las personas y deje de ser el dinero a costo cero para los grupos financieros que concentran la riqueza y las diferentes áreas de la economía. Que exista un civismo responsable ayudaría a distender las explosiones violentistas y vandálicas que quieren destruirlo todo. La libertad fue una ansiedad colectiva cuando se vivía en dictadura. Hoy la incertidumbre se enfoca en ese miedo enorme a perder el empleo o a enfermar, esa sensación de desprotección que dejan las inoperancias del Estado Subsidiario. Dar poder a la ciudadanía significa generar contrapesos frente a los poderes institucionales y los poderes fácticos corporativos, ya que de existir una conciencia cívica colectiva, se podría exigir a los actores políticos y empresariales transparencia y rendición de cuentas, con una fiscalización constante de la ciudadanía, las redes sociales y la prensa libre.

 Es éste el desafío profundo de los demócratas: impulsar instrumentos de desconcentración del poder, que de manera transparente alienten la colaboración público privada en los espacios locales. Es un tema que no se puede acometer con clichés ideológicos sino con una actitud transversal de máxima tolerancia, con amplitud de criterio, colocando el acento en la acción colaborativa para la construcción de soluciones.



Periodismo Independiente, 22 de junio de 2014,  Asamblea Cívica Regional @hnarbona y @asambcivicaregi en Twitter.

 



Etiquetas:   Política   ·   Políticas Públicas

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