Biografía del autor alicantino Pedro Montegón y Paget

Pedro Montengón y Paret, nacido el 17 de julio de 1745 en la ciudad de Alicante, es considerado como el narrador más destacado del siglo XVIII, además de poeta, dramaturgo y traductor. A los quince años, por deseo expreso sus padres, ingresa en los jesuitas contra su propia voluntad, sufriendo años más tarde la expulsión de  España de la orden. Embarcó para Italia (pese a que el decreto de expulsión no afectaba a los novicios), y dos años después de la expulsión, abandonó la orden, no sin haber escrito algunos opúsculos en que la ridiculizaba.


. A los quince años, por deseo expreso sus padres, ingresa en los jesuitas contra su propia voluntad, sufriendo años más tarde la expulsión de  España de la orden. Embarcó para Italia (pese a que el decreto de expulsión no afectaba a los novicios), y dos años después de la expulsión, abandonó la orden, no sin haber escrito algunos opúsculos en que la ridiculizaba.
Escribió Odas, en 1778, firmadas con el pseudónimo de Filopatro.En 1788 publica Antenor, obra antibelicista inspirada en la Eneida de Virgilio y en el Telémaco de Fénelon. Al año siguiente concluye Eudoxia, hija de Belisario, relatando en seis libros los amores de ésta con Maximio, entre discursos alusivos a la tesis que defiende el autor y que le llevó a escribir este libro: el interés por la educación de las mujeres en igualdad con los hombres. Montegón sostiene una tesis contraria a la de Rousseau, pretende que las mujeres tienen igual capacidad y han de recibir instrucción general.

En 1793 publica  El Rodrigo, relato en doce libros precedidos cada uno de una “invocación” cuyo género literario vacila entre la novela histórica y la épica culta. Ambientada  en el siglo VIII, refleja el tema legendario de la violación, la ocupación de España por los musulmanes y el fin del reino visigodo. El Mirtilo o Los pastores trashumantes (1795)  podría ser la última novela pastoril de la literatura española.

En 1801, año en que publicó sus Frioleras eruditas y curiosas para la pública instrucción,  regresó a Nápoles, donde estableció su residencia. De sus últimos años es un poema de épica culta, La conquista de México (1820).

Pero sin duda es Eusebio (1786-88), que aparece en cuatro partes de cinco libros cada una,  su obra más importante y donde mejor refleja su espíritu ilustrado. Es una novela pedagógica que versa sobre la educación de un niño de seis años, Eusebio, que llega a Norteamérica salvado de un naufragio y adoptado por un matrimonio de cuáqueros. Por ellos, aprende del personaje Hardyl el oficio de la cestería y la filosofía de Epicteto. La humildad y austeridad son base del ejercicio de la virtud.

Carlos III le concedió una pensión para compensar la que los jesuitas le retiraron tras las publicaciones en que arremetía contra antiguos compañeros de orden y ridiculizaba sus métodos pedagógicos. Sus compañeros de orden, por su parte, promovieron ante los inquisidores que fuera declarado hereje. Lo cierto es que su novela no pasó la censura de la Inquisición y se vio obligado a publicar un Eusebio “expurgado y corregido”, tras haber sido condenada la obra por la Inquisición en 1799.

En el siglo XVIII este ilustrado llegó a vender 70.000 ejemplares de esta obra, todo un bestseller en aquella época. Se le consideró el Rousseau español.  

Montegón murió el 14 de noviembre de 1824 en Nápoles.






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