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Es un hijo de la...


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12/06/2014

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“No me peguen, ustedes no me peguen”, suplicó a los doctores.


Se llama Owen, apenas es un niño de cinco años y llegó al hospital con estallamiento de vísceras, quemaduras de cigarro por todo el cuerpo, moretones en cara, brazos, pecho, espalda, en resumen, a un paso de la muerte.

El hijo de la chingada (con la disculpa a los lectores que no gustan de estas palabras pero créalo que esta vez no encontré otro calificativo adecuado) que se los propinó es un ex policía de Cuautitlán, en el Estado de México, se llama Rubén Díaz Alamilla y lo más triste es que la cucaracha de su madre de nombre Virginia Salazar, una transito del mismo lugar, fue testigo del maltrato y, animales al fin, protegió a su pareja al grado que en principio, cuando lo llevó al hospital, dijo que el niño se había caído.

Para fortuna de este mundo, para desgracia de Owen, el menor deliraba por la golpiza y pedía a los doctores y enfermeras que ellos no le pegaran, de ahí derivo una investigación que está en marcha y que ayer dio un buen avance con la detención del mugroso ese que se dice hombre, del golpeador.

La reseña del caso, que quizá usted ya conocía, viene a colación porque son tiempos de sumarse a la lucha de este país contra la violencia, contra el bullying, pero además, de hacer un llamado a que Senadores y Diputados, los legisladores pues, a que aterricen en este mundo y revisen las leyes con seriedad.

Vamos, se trata que los Senadores y Diputados no salgan con estupideces como lo de aprobar 140 años de cárcel a los secuestradores nomás para burlarse del intelecto de este pueblo, para fingir que trabajan, para desviar la atención de la gente, o de plano con la perversa finalidad de que parezca que no se enteran que en México el problema es corrupción e impunidad.

Para dar un ejemplo claro, en este país una secuestradora que presuntamente le arrancaba, o amenazaba con arrancar, las orejas a sus víctimas, Florence Casez, se fue a Francia protegida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación que la amparó nomás porque el gobierno quiso hacer una película de su caso para presumir resultados, es decir, era culpable del delito pero se argumentó que “violaron sus derechos” y le dieron la libertad.

Entonces es casi una mentada de madre que los Senadores y Diputados nos salgan con que se aplicaran penas de 140 años de prisión a los secuestradores y que esa reforma acabará de golpe y porrazo con ese delito, nomás quieren los reflectores encima porque con que se cumpliera con la actual ley tal vez sería suficiente, o mejor aún, con que atraparan a los delincuentes y los castigaran de manera ejemplar se podría inhibir el crecimiento del problema.

Ahora, yo le pregunto, ¿qué pena merece este hijo de la tiznada que golpeo a un indefenso niño de cinco años, que lo quemaba con cigarros como tortura, que le provocó, por los golpes, estallamiento de vísceras?, y otra vez le pregunto, ¿qué sanción merece la cucaracha de su madre que permitía semejantes actos?.

Trataré de explicar porque se lo pregunto, porque los comentarios sobre la nota del caso Owen que publican los periódicos nacionales parecen tendientes a que se endurezcan las sanciones por estos delitos que nos duelen como sociedad pero nadie, de los que pueden reformar leyes, se ha dado por lo menos una asomadita al caso.

Un comentario, por ejemplo, dice que el golpeador Díaz Alamilla merece que lo cuelguen de los huevos, más de 30 like e infinidad de comentarios a favor tiene la propuesta, otros más dicen que a este sujeto y a la madre del niño los reos y presas de las cárceles a donde vayan a parar les apliquen torturas iguales o peores a las que ellos le hacían al niño, y algunos más sugieren que los violen con lo peor que se puedan imaginar.

¿La violencia genera violencia?, ¿es correcto que estos animales pasen como en un paraíso con comida, techo, y sin trabajar uno, dos, tres o nueve años como máximo en una prisión y salgan a hacer lo mismo?, yo diría que no, pero la especulación no es buena, así que lo único real es que hay cosas que no se valen y que se deben prevenir, evitar, y para ello es tiempo ya de llamar a los expertos a que propongan, a que investiguen, a que generen conocimiento para resolver en lo posible la situación y se esfuercen por hacer a este México un país mejor.

Otra realidad es que los dichos y los hechos muestran que los políticos dedicados a legislar, los Senadores y Diputados, andan muy lejos de lo que el pueblo quiere y mucho más retirados de la realidad de México, o más triste aún, que hacen leyes con dos únicos objetivos, el primero es el de ganar poder y dinero y el segundo  el de llamar la atención para que la gente piense que en realidad trabajan.

Pobre México, con sujetos que son unos hijos de la tiznada y con políticos que nomás para su santo rezan, o ¿usted qué opina?...

Les dejo el twitter @gatovaliente para que nos siga, también el correo electrónico y la cuenta de facebook a sus órdenes para lo que guste y mande… marcovazquez20001@hotmail.com



Etiquetas:   Educación   ·   Salud   ·   Violencia   ·   Congreso

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