No hay título para la tristeza

Como dice la canción de Alberto Plaza: hay días en que resulta más fácil sonreír, pero hoy no es uno de esos días…

 

. Con los años, las palabras de Facundo Cabral serían para mí un referente en muchas reflexiones personales.

Sé que en la escuela de la vida nada permanece: la impermanencia es lo único que permanece. Sin embargo, cuando los ciclos de vida son interrumpidos de manera violenta, me parece que esa regla se altera… aún cuando esté consciente que las situaciones y experiencias son, aunque sean de manera distinta a la forma que yo desearía que fueran.

Desde este rincón de mi existencia, plena y sola, repudio toda manifestación de violencia; repudio el asesinato de quien sólo manifestó amor a la vida… de quien repudiaba la violencia de la que fue víctima.

Facundo Cabral no ha muerto.  Está presente en cada esfuerzo del trovador que inicia sus primeras letras; está presente en la lucha diaria de tantas mujeres y hombres que también creen que los prejuicios nos encadenan y dan su vida por romper esas cadenas; está presente en las sonrisas de quienes se entregan en un abrazo… Porque, creo yo, que él, así como tantas otras personas que han hecho la diferencia, con cada buena acción que realicemos, con toda buena intención que manifestemos, se perpetúa su existencia…

Ayer dormí con la triste noticia de actos de violencia desmedida en mi país, y hoy abrí los ojos para enterarme de otra muerte provocada por una violencia similar… Sin embargo, estoy convencida de que llegará el día en que el amor sea la regla y no la excepción; estoy convencida de que son más quienes luchan por construir un mundo mejor que aquellos que destruyen y se destruyen… Porque tengo la certeza de que, como dijo Facundo Cabral: el bien es mayoría.

Descanse en paz…

UNETE



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