Tanto gas mediático puede reventar el globo Podemos

 Nadie discute que se trata de un fenómeno insólito. Pero lo cierto es que las cosas no suceden porque si. Resulta casi imposible que una persona, sin grandes recursos económicos y por mucha imaginación que destile, sea capaz de crear en cuatro meses una agrupación política para presentarse a unas elecciones y obtener más de un millón de votos. Esta conquista tan sólo es posible con una campaña millonaria o, en su defecto, con una machacona y graciosa campaña mediática en televisión y otros medios de difusión. Es el caso de Pablo Iglesias con 'Podemos'.

 

. Pero lo cierto es que las cosas no suceden porque si. Resulta casi imposible que una persona, sin grandes recursos económicos y por mucha imaginación que destile, sea capaz de crear en cuatro meses una agrupación política para presentarse a unas elecciones y obtener más de un millón de votos. Esta conquista tan sólo es posible con una campaña millonaria o, en su defecto, con una machacona y graciosa campaña mediática en televisión y otros medios de difusión. Es el caso de Pablo Iglesias con 'Podemos'.
El protagonista del invento, de marcada ideología radical de extrema izquierda y simpatizante de regímenes totalitarios, es una persona inteligente que ha sabido aprovechar en su favor los recursos graciosos que le han brindado, y lo siguen haciendo, espacios y tertulias de algunas cadenas de televisión. El personaje maneja a la perfección los instrumentos populistas, falacias y utopías que desean escuchar cientos de personas que sufren situaciones económicas y sociales de gran dificultad.

El mensaje es repetitivo. Siempre camina por el mismo sendero. Promete soluciones, bienestar y felicidad plena. Se expropiarán viviendas y se nacionalizarán bancos, empresas y entidades privadas. Los ricos verán restadas sus riquezas y la pobreza se repartirá con equidad entre todos. Los colegios serán públicos. La iniciativa privada será controlada. El Estado, dominado por los controladores totalitarios encaramados en el poder, proporcionará rentas básicas y mínimas que, posiblemente, lloverán del cielo como el maná.

Toda la retahíla de utopías, popularismo y caducos experimentos de triste recuerdo, son mensajes captados con atención y simpatía por esas personas que, o bien atraviesan por situaciones complicadas de paro y agobios económicos, o bien se sitúan en la radicalidad antisistema. Este profesor de tics y expresiones totalitarias llamado Pablo Iglesias, es un gran actor que escenifica a la perfección un papel mesiánico. Con tanto incienso mediático como está recibiendo, es posible que llegue, si no lo ha hecho ya, a creerse casi un Dios.

A pesar de los discursos que pronuncia sobre conductas violentas para defender ideas y propiedades, pone especial cuidado en mostrarse respetuoso y educado en sus intervenciones tertulianas. Procura respetar los turnos de intervención y evita interrumpir a su interlocutor. Con talante moderado y voz templada endulza los repetitivos mensajes que transmite.

Es especialista en sus réplicas demagógicas a las consideraciones que otros exponen. Si, por ejemplo, un interlocutor plantea la conveniencia de una determinada acción a favor de un proyecto prioritario que requiere presupuesto con esfuerzo, la respuesta de Iglesias es siempre similar, "eso díselo a esos miles de personas que están en el paro y malviven en la indigencia, este sí que es el proyecto prioritario y urgente que necesita solución". Lo triste es que muchas personas de buena voluntad se creen las cosas y las promesas que pronuncia un ególatra demagogo.

A pesar de todo, puede ser que este nuevo proyecto no tenga gran recorrido. Cuando a un globo se le inyecta suficiente aire y, una vez saturado, se continúa insuflando, el globo puede reventar.

Según se comenta, la danza ya parece haber comenzado.

UNETE



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